Blogia
Blog Almena, noticias y opiniones desde la libertad

Revista de prensa

ASÍ SE ESCRIBE LA HISTORIA Sanz Briz: el ángel español de Budapest

ASÍ SE ESCRIBE LA HISTORIA  Sanz Briz: el ángel español de Budapest

 http://agosto.libertaddigital.com/articulo.php/1276232194

 

Por Fernando Díaz Villanueva

Ángel Sanz Briz, el ángel de Budapest
Los héroes existen en todo tiempo y lugar, pero es en las guerras y allá donde se ceba la injusticia donde dan su verdadera talla. A veces hasta pasan desapercibidos y nadie sabe de su gesta durante años. Ángel Sanz Briz, un joven diplomático español destinado en la embajada de Budapest durante la guerra mundial, pertenece a esta última categoría de hombres de acero. Su nombre es desconocido y sólo unos pocos se han preocupado de recordar lo que hizo. Salvó la vida de más de 5.000 judíos jugándose el puesto, la carrera y, por descontado, la vida.

Multiplicó por cinco la lista de Schindler pero en Hollywood nunca le harán una película, porque en Hollywood jamás se acuerdan de los que se llaman Sanz. Hagámoslo nosotros. Se lo merece.

En marzo de 1944 la guerra estaba perdida para el Tercer Reich. Los rusos avanzaban decididos por el este y, al otro lado del canal de La Mancha, se ultimaban los preparativos del gran desembarco de Normandía. Ante tan sombrío panorama Hitler decidió invadir Hungría, el único país de Centroeuropa que se había librado de la zarpa nazi. Entró para saquear y dar buena cuenta de una próspera y centenaria comunidad judía que aun permanecía intacta. Las deportaciones dieron comienzo con el despuntar de la primavera. Todos los judíos húngaros fueron obligados a registrarse, a bordarse en la solapa la estrella de David y, casi de seguido, a embarcar en trenes de ganado que los llevarían hasta el sur de Polonia, hasta Auschwitz. En Hungría no hubo guetos. No fueron necesarios.

Mientras el Gobierno proalemán de Miklos Horthy colaboraba de no muy buena gana con los nuevos amos del país, el cuerpo diplomático se estremecía con los pogromos, las persecuciones por las calles y los campos de tránsito que los nazis húngaros de la Cruz Flechada instalaron para concentrar a los judíos antes de su envío al matadero. En la legación española, que no era ni mucho menos sospechosa de flirtear con los aliados, el encargado de negocios, Miguel Ángel de Muguiro, escribió a Madrid escandalizado por los registros, las palizas y otras especialidades de la casa que los miembros de las SS practicaban con deleite.

En Madrid conocían a la perfección lo que tramaba el "amigo alemán" en Hungría. Un año antes, Federico Oliván, secretario del embajador español en Berlín, había escrito al ministerio de Exteriores pidiendo permiso para ayudar a los pocos judíos que iban quedando con vida en el Gran Reich: "Si España se niega a recibir a esta parte de su colonia en el extranjero, la condena automáticamente a muerte, pues esta es la triste realidad". La colonia a la que se refería eran los judíos sefarditas, herederos lejanos de aquellos que fueron expulsados de España por los Reyes Católicos en 1492.

Tanto Oliván en Berlín como Muguiro en Budapest habían rescatado un viejo decreto promulgado por Primo de Rivera en 1924, en virtud del cual todos los que demostrasen pertenecer a aquella Sefarad errante, obtendrían de inmediato la nacionalidad española. Ocultaban que el efecto del decreto había expirado en 1931, pero en Madrid no se acordaban y los nazis, naturalmente, no lo sabían. Muguiro se agarró a él para solicitar a las autoridades húngaras la protección de los sefarditas. El problema es que en Hungría, sefarditas, lo que se dice sefarditas, había muy pocos. No daban ni para llenar un tren.

Eso no le arredró, se mantuvo en sus trece e informó a Madrid del negro porvenir de la desventurada comunidad hebrea. Haciendo valer su condición de diplomático intercedió a favor de todos los judíos que pudo y culminó su obra apropiándose de un cargamento de niños, 500 exactamente, cuyo destino era una cámara de gas en Polonia. Consiguió visado para todos y los despachó a Tánger, que por entonces era algo parecido a una colonia española. Esta y otras bravatas le granjearon muy mala fama entre húngaros y alemanes, que presentaron una queja ante su superior. Muguiro fue cesado fulminantemente. El puesto se lo quedaba su secretario que, no tan casualmente, estaba metido en el ajo del salvamento a granel de judíos. Se llamaba Ángel Sanz Briz, era zaragozano, tenía 32 años, una mujer hermosa y una niña recién nacida.

El cargo que ocupaba era el de encargado de negocios, clásica covachuela que tienen las embajadas y que no suele servir de gran cosa, pero Sanz Briz le dio un nuevo significado inaugurando un negociado único en su especie, el de salvar vidas. Junto a Giorgio Perlasca, un italiano que había combatido en la Guerra Civil, depuró y perfeccionó los procedimientos de Muguiro. Se trataba de hacer lo mismo pero sin armar escándalo y planificándolo mejor. A Perlasca le nacionalizó español y, para conjurar las habladurías, le contrató en la embajada. Pasó entonces Giorgio, en una mutación onomástica muy habitual en la época de Franco, a llamarse Jorge, o don Jorge, porque tanto él como Sanz Briz fueron siempre y por encima de todo un par de caballeros, en todos los sentidos de la palabra.

Raoul Wallenberg moriría después de salvar miles de judíos en el gulag soviéticoHabía en Budapest otros diplomáticos embarcados en similar tarea. La embajada de Suecia, por donde paraba Raoul Wallenberg, se convirtió en un tablón al que se agarraron miles de condenados a muerte. En la de Suiza Carl Lutz se inventó los llamados "schutzbriefe", es decir, salvoconductos de protección, que pronto entre los judíos adoptaron el nombre de "certificados de la vida". Ese fue el modelo que inspiró a Sanz Briz. No podía informar al ministro de sus intenciones porque le hubiera supuesto el cese, pero si hacerle partícipe de las "monstruosas crueldades que nazis y cruzflechados están perpetrando en Hungría contra individuos de raza judía". Madrid respondía con el silencio. Ni sí ni no. Algo así como "haga usted lo que crea conveniente pero no enrede más de la cuenta y nos complique".

Lo que no parecía del todo mal en Madrid es que los sefarditas regresasen a su patria, aquella que, injustamente expulsados, habían abandonado cinco siglos antes. Los nazis no terminaban de entender que la España de Franco, a la que habían auxiliado en su cruzada, se preocupase de unos judíos desterrados tanto tiempo atrás. No lo entendían pero tragaban. En 1943 la embajada de Berlín había conseguido sacar de Bergen-Belsen a 365 judíos que, a decir del embajador, eran sefarditas, esto es, españoles, es decir, súbditos de un tipo de quien se decía que el mismo Führer prefería ir al dentista antes que entrevistarse con él. Un caso inaudito y probablemente único en la historia de los campos nazis. Por una vez los presos que entraron en tren salieron en tren y no por la chimenea.

Los nazis de Hungría no conocían el número exacto de sefardíes pero sabían que eran pocos, por lo que estaban dispuestos a transigir. Previo pago, claro. Sanz Briz envió una carta muy educada a Adolf Eichmann, gauleiter (gobernador) de Hungría, acompañada de una importante suma de dinero para asegurarse que los batallones descontrolados de las SS no importunasen a sus judíos. Eichmann era un asesino, un ladrón y un sinvergüenza, un desecho humano de pies a cabeza, pero procuraba guardar las formas, especialmente si las formas se las había cobrado con antelación.

Las autoridades, debidamente reblandecidas con dinero y cortesías, otorgaron al representante español un cupo de 200 personas, que era, más o menos, el número de hebreos de ascendencia sefardí en todo el país. Sólo podía emitir 200 pasaportes, ni uno más. Sanz Briz lo aceptó sin rechistar y dio órdenes en la embajada para preparar los salvoconductos, pero no 200 sino muchos más, tantos como fuese posible. El truco residía en que ninguno de los pasaportes tenía un número mayor al 200, pero tampoco estaban repetidos. Fue creando series que iban del 1 al 200, así, por ejemplo del pasaporte número 50 había varios: de la serie A-1, de la A-2, de la A-3...

El engaño era perfecto pero insuficiente. Para salvar a 1.000 necesitaba cinco series, para 2.000 diez, y así sucesivamente. Podía irse todo al traste si un agente de las SS paraba por la calle, en el mismo día, a dos portadores del mismo número pero de diferente serie. Para reducir las comprometedoras series reinterpretó el cupo concedido por los nazis aplicándoselo no a individuos sino a familias. Así, el pasaporte 50 de la serie A-1 podía pertenecer a cinco o seis personas. Esto, sin embargo, creaba otro problema, el de la cantidad. Los nazis se escamarían si veían demasiados judíos "españoles" por la calle.

Alquiló entonces varias casas en Budapest para cobijarles. Sólo podían salir un rato por las mañanas, la embajada se encargaría del resto: de la comida, de la atención médica y de mantener a los nazis y cruzflechados lejos de la puerta. Para evitar disgustos mandó colocar en cada uno de los edificios una llamativa placa en húngaro y alemán que decía "Anejo a la Legación de España. Edificio extraterritorial". Por si las moscas. Funcionó de maravilla, nunca fueron forzadas. Los judíos permanecían en las casas hasta que Sanz Briz conseguía un transporte para Suiza, para España o para cualquier parte donde no les matasen. Ya es curioso que, en un tiempo en que España padecía los peores años de la dictadura, un puñado de casas españolas en la lejana Budapest se transformaron en el templo de la libertad, en un refugio de vida.

Los certificados de la vida que expedía Sanz Briz sólo podían entregarse a sefardíes. Para el ángel español todos lo eran: "Certifico que Mor Mannheim, nacido en 1907, residente en Budapest, calle de Katona Josef, 41, ha solicitado, a través de sus parientes en España, la adquisición de la nacionalidad española", rezaba uno de los salvoconductos. Evidentemente, ni Mannheim ni el resto tenían más parientes en España que un joven aragonés que les estaba salvando la vida.

Fotograma de la película italiana 'El cónsul Perlasca'; los italianos sí recuerdan a sus héroesA finales de 1944 el Ejército Rojo estaba a las puertas de Budapest. La Unión Soviética no reconocía al régimen de Franco por lo que Asuntos Exteriores ordenó evacuar la embajada. Pero si él se iba, ¿quién se encargaría de sus judíos? Perlasca se ofreció voluntario, a fin de cuentas era también italiano, y para entonces Italia amigaba con los aliados. Como Perlasca carecía de título se lo inventó. Conchabado con Sanz Briz falsificó el nombramiento de embajador de España en Hungría y se presentó ante el Gobierno húngaro como el nuevo hombre de Franco en Budapest. Era todo mentira, pero a esas alturas carecía de importancia. Los judíos de Sanz Briz quedaron bajo su tutela hasta que el 16 de enero de 1945 los rusos irrumpieron en la capital poniendo fin al dominio nazi. Entonces Perlasca desapareció como si se lo hubiese tragado la tierra. Misión cumplida.

En las casas de Sanz Briz esquivaron a la muerte unas 5.200 personas. Hombres, mujeres y niños que no dudaron en bautizarle, jugando con su nombre de pila, como el "Ángel de Budapest". A muchos los sacó de los trenes de deportación, a otros de las comisarías en noches en las que salía de casa cargado de pasaportes falsos, siempre del 1 al 200 y con la coartada aprendida de memoria. Para los nazis eran apestosos sefarditas, para Sanz Briz simples seres humanos cuyo derecho a la vida era sagrado.

De vuelta a España el diplomático no recibió ni felicitaciones ni censuras. Él no esperaba ninguna de las dos cosas. Cumplió con su deber de cristiano y prosiguió con su carrera diplomática. Fue destinado a los Estados Unidos y, durante 35 años estuvo representando a nuestro país por medio mundo. Murió en 1980 como embajador de España en el Vaticano.

Ha pasado a la historia como el Schindler español, aunque, en justicia, a Oskar Schindler debiera llamársele el Sanz Briz alemán. En 1991 el Gobierno de Israel reconoció su labor otorgándole la dignidad de "Justo entre las naciones" e inscribiendo su nombre en el muro del Jardín de los Justos de Jerusalén. Años después, el Gobierno húngaro honró su memoria descubriendo una placa frente al parque de San Esteban, en Budapest, en la fachada de una de las casas que alquiló como cobijo para sus judíos.

No fue el único. Hubo más diplomáticos españoles que se la jugaron por una causa tan justa como quimérica en aquellos tiempos de barbarie. En Berlín, en la boca del lobo, José Ruiz Santaella arriesgó su vida para ayudar a los judíos alemanes perseguidos. En Sofía, Juan Palencia desafío a las autoridades nazis, salvó a 600 judíos búlgaros hasta que fue declarado persona non grata y expulsado del país. En París, Bernardo Rolland de Miota consiguió arrancar 2.000 judíos al Gobierno de Vichy y trasladarlos al Marruecos español. En Atenas, Sebastián Romero Radigales sacó 500 judíos del país enfrentándose con el todopoderoso embajador alemán. En Bucarest, José de Rojas se tomó tan en serio la protección de los sefardíes que mandó poner en las puertas de sus casas un cartel con una leyenda que no dejaba lugar a equívocos: "Aquí vive un español".

Se cuentan por miles los judíos que salvaron unos pocos diplomáticos españoles. Hombres de una pieza, héroes anónimos cuya determinación y perseverancia marcó la línea entre la vida y la muerte de tantos inocentes. Quizá parezcan pocos frente al concienzudo exterminio de seis millones de personas, pero cada vida cuenta y, como dice el Talmud: "Quien salva la vida de un hombre, salva al mundo entero". Va por ellos.

www.diazvillanueva.com ASÍ SE ESCRIBE LA HISTORIA: Magda Goebbels, el nazismo en femeninoBandung o la conferencia de los charlatanes

Incendios en Galicia ¿De qué vais, Nunca Máis?

Incendios en Galicia  ¿De qué vais, Nunca Máis
Incendios en Galicia
¿De qué vais, Nunca Máis?
Jorge Vilches
Recomiéndenos Volver
“ Resumiendo: unos terroristas simpatizantes del PP han decidido sembrar el pánico en Galicia con el fin de erosionar al "gobierno de progreso" –así lo llaman, la culpa no es mía–; unos terroristas que, además, son unos garrulos. ”

http://www.libertaddigital.com/opiniones/opi_desa_32907.html

 

Hay una norma no escrita desde que el género humano vio aparecer el primer gobierno: no hay un político que se responsabilice de sus errores. Normalmente se culpa a otra persona, al clima, a las circunstancias internacionales o a la mala suerte. También está la versión contrapuesta: es una maniobra de la oposición, una leyenda negra, una evidente exageración, un electoralismo vergonzante o la simple maledicencia. Existe igualmente el recurso al enemigo oculto: la conspiración o las tramas fantasma.

La desconfianza hacia la asunción de responsabilidad en el político ha sido, y es, tan evidente, que en las democracias –en Cuba no, por ejemplo– se articulan mecanismos para denunciar la culpa y forzar la dimisión. Pensemos –por qué ir más lejos– que la ministra Narbona es culpable por acción, omisión o emisión –¡que vaya cosas ha dicho!– de la prolongación de los incendios en Galicia. Que cosa más natural que la oposición exija que se salde su responsabilidad.

Pero aquí está la maniobra de la ministra Narbona, medios adictos y Nunca Máis (agárrese): en Galicia hay un "terrorismo incendiario", pero no una "trama", y una venganza de los populares despedidos por la Xunta. Al sol de Santiago de Compostela vimos alguna pancarta que rezaba: "Fuera PPirómanos". La responsabilidad de la ministra iría, entonces, más allá de los incendios.

La existencia de un "terrorismo incendiario" significa que hay una trama. Si ésta existe habrá una organización con unos objetivos y una infraestructura. Porque el "terrorismo" no deja de ser una actuación criminal de una banda organizada que pretende crear alarma social con fines políticos. Si además se apunta a personas relacionadas con el PP que, despechadas, se han dedicado a hacer fuego, la conclusión es que en Galicia hay un grupo terrorista del PP.

No contenta con esto, la ministra Narbona ha añadido una razón más a los incendios: el bajo nivel sociocultural en Galicia. Resumiendo: unos terroristas simpatizantes del PP han decidido sembrar el pánico en Galicia con el fin de erosionar al "gobierno de progreso" –así lo llaman, la culpa no es mía–; unos terroristas que, además, son unos garrulos. Una garrulería que habría convencido a un socialista, uno que se presentó a las elecciones de 1999, para sembrar el terror.

La argumentación no acaba aquí. Nunca Máis, la ministra y los medios afines rescatan el episodio del Prestige. Y falta uno: la guerra de Irak. "¿Cómo?", se preguntará el lector. Así: los incendios han tenido lugar por la mala política forestal de los gobiernos de Fraga, que ha estado más atento a la especulación que a la vida de los ciudadanos. Porque al PP, dirán, le interesa más el negocio que los seres humanos, como se ha visto en la guerra de Irak.

Y completo el cuento, la Xunta de Galicia, los bloqueros, intelectuales efímeros, cantantes ignotos, señoras airadas y jóvenes a la moda rastafari, desfilarán cariacontecidos por la Alameda de Compostela este domingo. ¿Se oirán voces contra la inoperancia de su gobierno, de los conselleiros, del nacionalista al frente del negociado, de la falta de previsión? De ilusión también se vive, y además adelgaza muchísimo.

PSOE Y NACIONALISTAS NO QUIEREN EXPLICACIONES OFICIALES  Zaplana exige la dimisión de Narbona y reta a Rubalcaba a demostrar la tesis de la trama incendiaria
 http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276285829.html
En el Congreso funcionó el bloqueo del PSOE y los nacionalistas para que ni Narbona ni Rubalcaba hablen de los incendios y sus supuestas tramas. Fuera de la Cámara, Nunca Mais salió en defensa de la Xunta pero se topó con asociaciones independientes que han recordado el verdadero papel de la plataforma propagandista. El PP exigió la dimisión de Cristina Narbona "por sembrar bulos y por negligencia". Hasta Touriño se apeó de las tesis de la ministra. Zaplana apuntó que si el detenido que fue candidato del PSOE en las municipales hubiera sido del PP, "hoy sería el delincuente más conocido del país". El escándalo del día llegó con la reflexión del consejero gallego de Medio Ambiente: "El 98 por ciento de Galicia no ardió".
 
L Dl (Agencias) Zaplana urgió al Ejecutivo a aclarar las pruebas que tiene sobre la existencia de una "trama organizada", y se preguntó qué habría ocurrido si uno de los detenidos, en lugar de ser un integrante de las listas del PSOE, hubiera sido del PP; "hoy sería el delincuente más conocido del país", señaló. El portavoz parlamentario del PP exigió la dimisión de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, y denunció la "negligencia política" que, a su juicio, ha sido "determinante" en la magnitud de los incendios forestales que han asolado Galicia.

Zaplana, quien defendió ante la Diputación Permanente del Congreso la propuesta del PP para que comparezcan los ministros de Interior, de Medio Ambiente y de Agricultura para informar de los incendios forestales, acusó al Gobierno de haber perdido "por tercer año consecutivo" la batalla contra los incendios, recordó en ese sentido los siniestros de Huelva (2004) y Guadalajara (2005), y dijo que la combinación de Gobiernos autonómicos y central socialistas resulta "letal" para los montes y "un peligro" para el medio ambiente.

El portavoz, quien inició su intervención solidarizándose con las familias de los cuatro fallecidos, se refirió a "la mano negra de la ineficacia" y citó como denominadores comunes de los incendios de los últimos años la "flagrante incompetencia" y descoordinación entre administraciones, la imprevisión, los errores de cálculo al valorar la magnitud, la demora injustificada en pedir ayuda, y la "desconsideración, inoperancia y frivolidad" del Gobierno. Mantuvo que los incendios se han transformado en catástrofe debido a la "imprevisión" del Gobierno, a la falta de medios y a la ausencia de protocolos de actuación, y denunció que responsables del Gobierno hayan imputado responsabilidades "a discreción".
Advertencia a Rubalcaba
Tras exigir la dimisión de Narbona, Zaplana advirtió que si "el ministro del Interior no comparece y aporta datos contrastados y no meras especulaciones sobre la existencia de tramas", pedirían también su cese. El portavoz popular señaló que de nuevo están "ante un caso de acusaciones falsas sin ninguna prueba", algo "grave" en sí mismo y "mucho peor" si se trata del titular de Interior. Zaplana retó a Rubalcaba a contestar varias preguntas sobre las tramas en el Congreso: "¿Las ha investigado? ¿Desde cuándo las ha investigado? ¿Cuántas se han desarticulado?".
El portavoz continuó preguntándose si puede "un ministro del Interior de una democracia hablar de tramas", si "las conoce el fiscal general del Estado", qué ha hecho Pumpido en ese caso "para perseguirlas". Zaplana también exigió saber "cuántas causas hay abiertas por tramas incendiarias" y si "ha denunciado el ministro del Interior alguna trama ante los tribunales".
"La improvisación prende más que la gasolina"

Zaplana observó que las estimaciones más pesimistas apuntan que se ha quemado el cinco por ciento de la superficie de Galicia, dijo que se trata de "la mayor catástrofe ecológica" en la región, y contrastó las cifras de superficie quemada aportadas por la Xunta (77.000 hectáreas) con las 180.000 que han aportado otras fuentes "utilizando datos de los satélites de la NASA". Subrayó la trascendencia de esas mediciones para cuantificar las ayudas de los damnificados, y agregó que a la hora de extinguir incendios "la falta de transparencia, la improvisación, la indolencia y la irresponsabilidad del Gobierno prenden más que la gasolina".

Eduardo Zaplana denunció la política de "tierra quemada" en materia forestal que ha practicado la Xunta con lo hecho por los gobiernos del PP, y acusó al Ejecutivo autonómico de haber desmantelado el dispositivo humano de extinción de incendios y de que ahora sea necesario "saber gallego para apagar fuegos". "La parcelación de España, hacer del Estado un mero residuo, tiene estas consecuencias", según Zaplana, quien agregó que la actuación "ha rayado entre la irresponsabilidad y la frivolidad en las personas del ministro del Interior y de la ministra de Medio Ambiente". Respecto a las causas, señaló que "son las de siempre", y adelantó que si no se aceptan las comparecencias que ha pedido el PP, solicitarán la creación de una Comisión de Investigación en el Congreso.

La diputada Ana Pastor, por su parte, reclamó una serie de políticas de reparación al Gobierno y la Xunta -tras haber dedicado a la prevención "menos medios que nunca este año"- entre ellas la declaración inmediata de Galicia como "zona catastrófica" por decreto-ley y un cálculo exhaustivo de hectáreas y personas afectadas, ya que de ello dependerá el fondo de solidaridad que aporte la UE, y que el PP pretende solicitar, anunció.

Defendió las medidas incluidas en la proposición no de Ley presentada hoy por grupo popular ante los incendios en Galicia, entre las que destacó la creación de un centro de gestión de crisis en el que se integren las CCAA con competencias de protección civil, así como la aprobación inmediata de ayudas para los afectados.


Pulse aqui

Lamentable Narbona Se ha demostrado una ministra nefasta en todos los ámbitos. Sectaria, prepotente y tan cambiante en sus juicios como el viento que lleva dos semanas azotando Galicia

Lamentable Narbona  “ Se ha demostrado una ministra nefasta en todos los ámbitos. Sectaria, prepotente y tan cambiante en sus juicios como el viento que lleva dos semanas azotando Galicia ”
  
18-VIII-2006
Lamentable Narbona
EDITORIAL  

“ Se ha demostrado una ministra nefasta en todos los ámbitos. Sectaria, prepotente y tan cambiante en sus juicios como el viento que lleva dos semanas azotando Galicia ”

 

A pesar de que se veía venir la reacción de los socialistas y de la multiforme cuadrilla que le sigue allá donde va, no deja de sorprender la valoración que de los incendios gallegos han hecho el Gobierno de la nación, el de la región y el PSOE de todo el país. En la calle, la hasta hace dos días desaparecida plataforma Nunca Máis se desgañita exculpando al Ejecutivo de Touriño a la vez que señala de un modo no tan disimulado a la oposición del PP como responsable subsidiaria de la tragedia. En el Congreso de los Diputados la misma escena pero adornada de parlamentarismo. El bloqueo impuesto por el PSOE y sancionado por sus socios nacionalistas ha surtido el efecto deseado.

Ya lo advertíamos la semana pasada cuando la situación se desmandó. El guión escrito por la intelligentsia progresista y jaleado hasta la extenuación por sus voceros políticos ha llegado a su justo término. Sin disponer de las pruebas que les permitiesen acusar al Partido Popular de provocar el fuego, la culpabilidad se ha diluido en lo que han dado en llamar "terrorismo forestal", eufemismo de innegable factura socialista que, a pesar de su endeblez, está cosechando el fruto deseado: pasar de puntillas sobre la incompetencia manifiesta de la Xunta de Galicia y del Ministerio de Medio Ambiente en esta crisis.

Poco importa que terrorismo implique la existencia de un cerebro, de una organización y de una trama previa que persigue unos fines concretos. Menos importa aún que nadie haya podido demostrar absolutamente nada en lo tocante a este presunto terrorismo aparte de la detención de un puñado de pirómanos. La verdad socialista revelada, como el año pasado en Guadalajara, como el anterior en Huelva, ha vuelto a hacerse carne. Porque, si con algo viene tropezando este Gobierno un año tras otro es con los incendios forestales. No se recuerdan tres veranos más nefastos que estos tres últimos en los bosques españoles. El primer año pudo ser mala suerte, el segundo inexperiencia, para este, en cambio, no existen excusas. Tanto el Gobierno central como los autonómicos del PSOE son una irremediable nulidad en esta materia. Y no hay eufemismos que valgan.

Como el mal ya está hecho, y ahí están las víctimas mortales como dolorosa evidencia, la sociedad española exige una depuración inmediata de las responsabilidades políticas, que son muchas y tienen nombre, apellidos y alto cargo. En Galicia se debería proceder a una reestructuración total de la Consejería del ramo y a la apertura de una comisión de investigación. En Madrid, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, no puede sostenerse ni un minuto más. Sus bandazos, su irresponsabilidad y su absoluta incapacidad para gestionar la crisis no la hacen merecedora del cargo.

No dio la talla el año pasado en Guadalajara, como no la ha dado en prácticamente ninguno de los asuntos dependientes de su cartera, desde la aceptación a ciegas del Protocolo de Kioto hasta las desaladoras de Levante. Y, naturalmente, no ha estado a la altura de las circunstancias en esta ocasión. Se ha demostrado una ministra nefasta en todos los ámbitos. Sectaria, prepotente y tan cambiante en sus juicios como el viento que lleva dos semanas azotando Galicia. Que Narbona siga en su puesto significa que Rodríguez Zapatero acepta de buen grado y recompensa a uno de los responsables políticos del desastre. Mantenerla al frente del Ministerio sería decirles a los españoles que ser ineficaz, hablador y esconder la cabeza ante los problemas tiene premio en su Gobierno.



 

Lamentable Narbona  “ Se ha demostrado una ministra nefasta en todos los ámbitos. Sectaria, prepotente y tan cambiante en sus juicios como el viento que lleva dos semanas azotando Galicia ”
  
18-VIII-2006
Lamentable Narbona
EDITORIAL  

“ Se ha demostrado una ministra nefasta en todos los ámbitos. Sectaria, prepotente y tan cambiante en sus juicios como el viento que lleva dos semanas azotando Galicia ”

 

A pesar de que se veía venir la reacción de los socialistas y de la multiforme cuadrilla que le sigue allá donde va, no deja de sorprender la valoración que de los incendios gallegos han hecho el Gobierno de la nación, el de la región y el PSOE de todo el país. En la calle, la hasta hace dos días desaparecida plataforma Nunca Máis se desgañita exculpando al Ejecutivo de Touriño a la vez que señala de un modo no tan disimulado a la oposición del PP como responsable subsidiaria de la tragedia. En el Congreso de los Diputados la misma escena pero adornada de parlamentarismo. El bloqueo impuesto por el PSOE y sancionado por sus socios nacionalistas ha surtido el efecto deseado.

Ya lo advertíamos la semana pasada cuando la situación se desmandó. El guión escrito por la intelligentsia progresista y jaleado hasta la extenuación por sus voceros políticos ha llegado a su justo término. Sin disponer de las pruebas que les permitiesen acusar al Partido Popular de provocar el fuego, la culpabilidad se ha diluido en lo que han dado en llamar "terrorismo forestal", eufemismo de innegable factura socialista que, a pesar de su endeblez, está cosechando el fruto deseado: pasar de puntillas sobre la incompetencia manifiesta de la Xunta de Galicia y del Ministerio de Medio Ambiente en esta crisis.

Poco importa que terrorismo implique la existencia de un cerebro, de una organización y de una trama previa que persigue unos fines concretos. Menos importa aún que nadie haya podido demostrar absolutamente nada en lo tocante a este presunto terrorismo aparte de la detención de un puñado de pirómanos. La verdad socialista revelada, como el año pasado en Guadalajara, como el anterior en Huelva, ha vuelto a hacerse carne. Porque, si con algo viene tropezando este Gobierno un año tras otro es con los incendios forestales. No se recuerdan tres veranos más nefastos que estos tres últimos en los bosques españoles. El primer año pudo ser mala suerte, el segundo inexperiencia, para este, en cambio, no existen excusas. Tanto el Gobierno central como los autonómicos del PSOE son una irremediable nulidad en esta materia. Y no hay eufemismos que valgan.

Como el mal ya está hecho, y ahí están las víctimas mortales como dolorosa evidencia, la sociedad española exige una depuración inmediata de las responsabilidades políticas, que son muchas y tienen nombre, apellidos y alto cargo. En Galicia se debería proceder a una reestructuración total de la Consejería del ramo y a la apertura de una comisión de investigación. En Madrid, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, no puede sostenerse ni un minuto más. Sus bandazos, su irresponsabilidad y su absoluta incapacidad para gestionar la crisis no la hacen merecedora del cargo.

No dio la talla el año pasado en Guadalajara, como no la ha dado en prácticamente ninguno de los asuntos dependientes de su cartera, desde la aceptación a ciegas del Protocolo de Kioto hasta las desaladoras de Levante. Y, naturalmente, no ha estado a la altura de las circunstancias en esta ocasión. Se ha demostrado una ministra nefasta en todos los ámbitos. Sectaria, prepotente y tan cambiante en sus juicios como el viento que lleva dos semanas azotando Galicia. Que Narbona siga en su puesto significa que Rodríguez Zapatero acepta de buen grado y recompensa a uno de los responsables políticos del desastre. Mantenerla al frente del Ministerio sería decirles a los españoles que ser ineficaz, hablador y esconder la cabeza ante los problemas tiene premio en su Gobierno.



 

EN UN COMUNICADO REMITIDO AL DIARIO GARA ETA amenaza con "responder" si Zapatero no cumple "los compromisos adquiridos"

EN UN COMUNICADO REMITIDO AL DIARIO GARA  ETA amenaza con "responder" si Zapatero no cumple "los compromisos adquiridos"
http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276285904.html 
Portada de Gara
La banda terrorista remitió este jueves un comunicado al periódico Gara en el que dice que el "proceso" está "inmerso en una crisis evidente". Coincidiendo con las palabras de Otegi –pronunciadas sólo horas antes y en las que aludía a Navarra, los presos y la legalización de Batasuna– ETA culpa al PSOE y al PNV de ese "bloqueo" y reprocha al Gobierno que no haya cumplido "los compromisos adquiridos". El comunicado es en sí una amenaza: si persisten los “ataques”, dice la banda, “ETA responderá”. El diario Gara acompañó la información con su opinión editorial.
(Libertad Digital) El diario Gara sirvió el paquete completo: comunicado y artículo editorial. Horas antes, el líder de ETA-Batasuna ya lo adelantaba en su enésima rueda de prensa ilegal. Arnaldo Otegi dijo que no cabía en cabeza alguna pensar en seguir adelante sin satisfacer las pretensiones sobre Navarra, los presos o la legalización de su formación. Llamaba la atención a Zapatero invocando los compromisos adquiridos hace tanto tiempo.
A medianoche, los terroristas ponían negro sobre blanco la amenaza coincidiendo y haciendo mención a la timorata prohibición de un homenaje a etarras muertos que llegó tarde y no consiguió evitar el insultante acto. Hubo vítores a la banda y flores para los terroristas.
Según el comunicado, ETA considera que los dirigentes de los partidos políticos "no han respondido a la medida de su responsabilidad" ya que "en vez de dar pasos profundos para alimentar ese proceso y para construir un marco democrático en Euskal Herria, han actuado obcecadamente para desgastar las posiciones de la izquierda abertzale".
  
Envuelto en el habitual lenguaje, la banda asesina califica el actual momento de "gravedad", y dice que tanto PSOE como PNV intentan "desvirtuar y vaciar de contenido el proceso", identificando "la situación abierta con el fin de ETA y con que la izquierda abertzale admita dócilmente el marco actual". Más en concreto, respecto al PSOE añade que "quiere desarrollar su propio modelo de Estado y convertir el proceso en un mero instrumento para continuar en el poder". Acusa al partido en el poder y a los nacionalistas de Ibarretxe de "distanciarse de los compromisos adquiridos" y "poner nuevos obstáculos para que Euskal Herria se trabe en el fango del marco de negación y división".  
  
Como viene siendo habitual desde que Zapatero abrió la puerta a la rendición, la banda terrorista advierte de que mantener una actitud "represiva es incompatible con el desarrollo de un proceso de negociación". Tras ello, llega una amenaza nítida: "si continúan los ataques contra Euskal Herria, ETA responderá". Sin embargo, y por grave que parezca, el ultimátum no es nuevo. Desde abril, la banda lo dejó dicho en uno de sus comunicados internos en Zutabe. Allí, como publicó Libertad Digital, quedaba clara la amenaza de muerte contra aquellos que osaran detener y hasta dilatar el proceso.
El diario Gara sirvió la información adjuntando su editorial. Basten dos fragmentos:
  • “En este sentido, no cabe sorprenderse ni rasgarse las vestiduras por el tono de gravedad que destila el comunicado que hoy publica GARA”
  • “Definitivamente, el periodo para los prolegómenos parece tocar a su fin y, en buena lógica, debe dar paso a una fase en la que los agentes políticos y la sociedad a la que éstos representan asuman sin perder tiempo sus responsabilidades”.
Llamamiento a la ciudadanía para “acumular fuerzas”
Los terroristas lanzan también en el comunicado un llamamiento a los vascos para que "acumulen fuerzas" y ejerzan "una presión popular con el fin de alcanzar una situación democrática basada en los derechos de Euskal Herria".
El chantaje de ETA pasa también por que cesen "la ocupación de las calles, los controles y amenazas de las fuerzas armadas, los secuestros de ciudadanos vascos y la vulneración de los derechos civiles y políticos de la izquierda abertzale". Lo que, traducido de su habitual lenguaje, significa que la Justicia y las Fuerzas de Seguridad del Estado no actúen contra el terrorismo.

 

Todos contra el PP Fascismo popular

Todos contra el PP  Fascismo popular


Jaime Ignacio del Burgo

 Resulta que la actitud del PP al sostener la validez del texto constitucional es una manifestación del inmovilismo conservador y fascista que anida en la derecha española. 


En los últimos tiempos cuando alguien se propone descalificar al Partido Popular le basta con tildarle de fascista, ultraderechista o ultraconservador. Si la descalificación sale de la boca de un nacionalista, en tal caso se añade a los anteriores el calificativo de antivasco o anticatalán. Pondré algunos ejemplos.

El Partido Popular acaba de interponer un recurso de inconstitucionalidad contra un montón de preceptos del nuevo Estatuto catalán. Desde Convergencia y Unión un hombre con fama de ponderado como Durán y Lleida ha salido en tromba contra el PP al que acusa de perpetrar un acto "contra Cataluña". Algunos dirigentes socialistas tampoco se han quedado mancos. Es el caso de la vicepresidenta primera del Congreso, Carmen Chacón, para quien es hora de que el PP deje de hacer política "contra Cataluña". Esto no se entiende muy bien. Porque la Constitución faculta al presidente del Gobierno, a cincuenta diputados o cincuenta senadores, al defensor del Pueblo –que ya ha anunciado que interpondrá recurso contra el Estatuto– y a las Comunidades Autónomas para acudir al Tribunal Constitucional en demanda de inconstitucionalidad si consideran que una norma legal vulnera la Constitución. Más comedido ha estado Alfonso Perales, secretario de acción institucional del PSOE, que sin ahorrar severas críticas al recurso, reconoce que se trata de un acto de "normalidad democrática". El PP no ha hecho otra cosa, en consecuencia, que ejercer un derecho reconocido en el ordenamiento jurídico al acudir al árbitro constitucional. Mientras el Tribunal no resuelva el recurso las espadas estarán en alto.

Defender la Constitución de 1978, la más avanzada del planeta al menos hasta el momento de su promulgación, suponía hasta hace bien poco asumir una actitud democrática y progresista. Pues no. Resulta que la actitud del PP al sostener la validez del texto constitucional es una manifestación del inmovilismo conservador y fascista que anida en la derecha española. Y cuando el Partido Popular anuncia que llevará a su programa electoral una serie de propuestas para defender tanto el Estado de las autonomías como la necesidad de un Estado viable capaz de garantizar la igualdad y la solidaridad básica de todos los españoles y el cumplimiento de los grandes objetivos nacionales se le reprocha haberse convertido en un grupo fascistoide y jacobino, nostálgico del viejo Estado centralista.

Algo parecido ocurre en la lucha contra el terrorismo. Rodríguez Zapatero ha decidido negociar con ETA un nuevo estatus político para el País Vasco. Quiere conseguir la refundación de la convivencia en Euskadi tendiendo la mano a los Txapote y compañía, pese a que no muestran el menor signo de arrepentimiento por la magnitud de sus crímenes horrendos. Los terroristas exigen el reconocimiento de una nación virtual a la que llaman Euskal Herria y por cuya liberación hasta ahora han asesinado a la gente. Quieren también la autodeterminación (ahora suelen enmascararla bajo el eufemismo del "derecho a decidir sobre todas las opciones") y la anexión de Navarra. Hasta hace un par de años, el PP y el PSOE iban juntos en este asunto. Incluso a propuesta de Rodríguez Zapatero ambos partidos firmaron el pacto por las libertades y contra el terrorismo, incompatible con el pacto de Estella donde se ya se contemplaban las mismas exigencias. Socialistas y populares venían sosteniendo de común acuerdo que el Estatuto de Guernica constituía una estación término. Reformas, sí, pero dentro del marco de la Constitución y sin echar abajo el edificio estatutario.

Todo esto se ha ido al traste. El presidente se ha comprometido a constituir una mesa de partidos, que se cisca en las instituciones parlamentarias. No puede integrar Navarra a Euskadi, porque habría que pasar por un obstáculo imposible de superar, hoy por hoy, como es el referéndum. Pero tal vez tenga la posibilidad de entregar el gobierno de Navarra a los nacionalistas pues el PSOE puede ser la llave de la gobernación del viejo Reino si UPN en mayo de 2007 pierde su actual mayoría absoluta. Al presidente, con tal de "echar" a UPN del poder, no le importa ordenar a sus comilitones navarros pactar con quienes pretenden incorporar a Navarra en Euskadi y la ruptura de la unidad de España. El siguiente paso será sentar a Navarra a la mesa de diálogo multipartito y pactar alguna fórmula de unión confederal (Consejo o Dieta vasco-navarra). Los abertzales podrían sostener que han logrado el objetivo de la unidad territorial de Euskal Herria bajo la fórmula –transitoria– de una nación, dos Gobiernos. Rodríguez Zapatero, acostumbrado a chapotear en los límites constitucionales, se escudará en que todo esto no vulnera la Constitución y que él se limita a respetar la libre voluntad de los navarros.

Como Mariano Rajoy se opone a esta locura la respuesta es brutal: el PP es el principal enemigo de la paz. Los populares viven mejor contra ETA, aunque maten a los suyos. Esto contrasta con la actitud razonable y constructiva de Batasuna, dirigida por un hombre de paz como Arnaldo Otegi. Con todo ello, dicen los corifeos progubernamentales y nacionalistas, el PP se queda solo y demuestra una vez más su radical antivasquismo. Lo peor es que la impresionante potencia mediática al servicio del Gobierno ha conseguido que muchos se lo crean. Queda aún otra acusación. Si el proceso fracasa y ETA vuelve a las andadas, la culpa será del PP.

También resulta atronador el estruendo contra los populares por denunciar los riesgos que comporta la campaña en favor de la recuperación de la memoria histórica. Parece como si el presidente quisiera vengar setenta años después la trágica muerte de su abuelo. Aquello fue un asesinato inicuo, como lo fue la propia guerra fruto de un gran fracaso colectivo. En la transición decidimos pasar página, mirar hacia adelante, no volver a encender la chispa del enfrentamiento civil y sobre todo no juzgar ni a vivos ni a muertos por lo que hicieron o dejaron de hacer en aquel triste y negro episodio de la historia de España. El pacto constitucional para la democracia de 1978 fue posible gracias a ese espíritu de reconciliación. Rodríguez Zapatero ha decidido ahora ganar él la guerra. Los buenos fueron los republicanos y los malos los del bando nacional, aunque en su familia hubiera de los dos. El PSOE, el PC y ERC deben sentirse orgullosos de su pasado porque en él no hay mácula alguna. El Partido Popular, en cambio, es cínico e hipócrita. Dice no querer reabrir las viejas heridas fratricidas, pero en realidad se niega a recuperar la memoria porque es el heredero político del franquismo. Por eso, el PP –a la CEDA republicana le colgaron también el mismo sambenito para impedirle gobernar– es intrínsecamente desleal al sistema democrático.

Con tales patrañas se trata de hacer creer a las nuevas generaciones de españoles que el Partido Popular se solidariza con los alzados y por eso se niega a condenar los desmanes del bando ganador durante y después de la incivil guerra. Y es que la sede de Génova es una guarida de fascistas. Nada importa que el Partido Popular sea un partido nacido en la democracia y para la democracia que niega toda legitimidad a quienes, como ocurrió en el pasado, ocuparon el poder mediante la violencia para imponer regímenes totalitarios (Resolución Comisión Constitucional del Congreso de 20 de noviembre de 2002). Rodríguez Zapatero olvida además que, si se recupera la memoria histórica, ni los socialistas ni los comunistas ni los separatistas catalanes tienen motivos para sentirse orgullosos de sus insurrecciones revolucionarias y de las atrocidades cometidas durante la guerra, algunas de ellas de carácter genocida como el intento de exterminio de la Iglesia Católica y la masacre de Paracuellos.

En fin, todo vale con tal de aislar e incluso amordazar al Partido Popular. Se intenta cegar cualquier posibilidad de alternancia en el poder inherente a todo régimen de libertades. ¿Ha pactado Rodríguez Zapatero con los nacionalistas su perpetuación en el gobierno del Estado (antes gobierno de la nación) a cambio de entregarles el dominio de la periferia vasca y catalana? Todo induce a pensar que sí.

Ante esta situación, el Partido Popular –y perdón por meterme a redentor- deberá mantener sus principios y convicciones reforzando su habitual línea centrista tal y como lo hace su presidente nacional Mariano Rajoy. Le sugiero, no obstante, que urja a quienes creen ser sus barones que no se dejen seducir por los consejos de sus adversarios sospechosamente empeñados en enseñarles qué han de hacer para ganar las próximas elecciones. Recomendación que debería incluir la conveniencia de no generar confrontaciones entre ellos pues sólo provocan desmoralización en los propios y regocijo en los del otro lado. En segundo lugar, habrá que movilizar a la ingente militancia popular y convertirla en una legión entusiasta de agentes electorales. En tercer lugar, convendría revisar la política de comunicación –que no de oposición– del partido para que sus mensajes lleguen con nitidez al electorado y pueda transmitirse a la ciudadanía que si quiere que las cosas cambien la única solución posible será ganar las próximas elecciones y eso sólo se consigue yendo a votar. En suma, habrá que convencer al electorado popular que no espere la llegada de ningún Mesías salvador. Las palabras clave son esfuerzo, responsabilidad, ponderación, disciplina, propuestas que produzcan ilusión, honradez –honradez, sí, honradez–, capacidad de convicción y fe en el triunfo. Sabiendo que, como dice el refrán, no hay mal que cien años dure.

 

Jaime Ignacio del Burgo es diputado por Navarra. Representa a UPN en el Comité Nacional del PP


  Podcast de LD: Escuche el editorial del día en su MP3


(22-06-2006) España tras el 11-M
(21-06-2006) Una investigación que exige ser auditada
(20-06-2006) La verdad oficial
(01-06-2006) La República Federal de las Nacionalidades
(31-05-2006) La revolución pendiente
(19-05-2006) Responsabilidades políticas y memoria histórica
(18-05-2006) Hechos probados
(22-03-2006) Reflexiones ante una encrucijada
(07-01-2006) La miopía sectaria de Peces-Barba
(16-11-2005) Partidos morosos
(01-11-2005) No hubo ningún error, querido Alberto
Otros artículos

EL GOBIERNO INTENTÓ ACUSAR AL PP DE CAUSAR LOS FUEGOS Uno de los detenidos por provocar incendios en Galicia integró las listas del PSOE en una localidad de Pontevedra

EL GOBIERNO INTENTÓ ACUSAR AL PP DE CAUSAR LOS FUEGOS  Uno de los detenidos por provocar incendios en Galicia integró las listas del PSOE en una localidad de Pontevedra
 http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276285656.html
Núñez Feijóo
La estrategia del Gobierno de descargar la responsabilidad en las tramas de despechados y en el PP se tambalea después de que Alberto Núñez Feijóo haya desvelado que uno de los presuntos incendiarios detenidos integró el número 11 de la listas del PSOE gallego en Forcarey (Pontevedra) en las elecciones municipales de 1999. Tras once días de incendios, el presidente de la Xunta hizo este lunes un discurso institucional en el que habló de "infames sabotajes" y "situación de extrema gravedad".
L D (Agencias) El presidente del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo, denunció este lunes que el presunto incendiario del PSOE gallego ingresó en la prisión de A Lama (Pontevedra) el pasado 10 de agosto. En una rueda de prensa tras reunir al gabinete de crisis de su partido, Feijóo criticó que "algunos responsables políticos" estén "insinuando" que afiliados o militantes del PPdeG forman parte de "presuntas tramas u organizaciones que queman los montes gallegos". "Ningún cargo político pode hacer estas insinuaciones. Por eso le pido a los responsables políticos y a cualquier persona que tenga relación con un partido político que no siga por este camino y se lo pido por un decoro mínimo", agregó.
No obstante, puntualizó que si, en estos momentos hay algún inculpado con vinculaciones políticas, no pertenece al PPdeG, sino al PSdeG. Feijóo se refirió, así, al vecino de Forcarey, J.M.M.B, de 49 años, detenido el 9 de agosto por el Equipo de Crimen Organizado de la Guardia Civil (ECO), con base en Pontevedra, como presunto autor de un incendio en el Monte San Sebastián, perteneciente a la parroquia de Escuadro (Silleda), ocurrido el 7 de agosto, y que quemó una extensión aproximada de 15 hectáreas. "Integraba el número 11 de las listas del PSdeG en Forcarei en las elecciones de 1999", aclaró.
No obstante, subrayó que "nunca se escuchará" de su partido "incriminar" a representantes políticos, partido políticos o afiliados y militantes "aunque vayan en una lista electoral". "Por eso pido a los responsables políticos que hacen insinuaciones de que el PPdeG está detrás directa o indirectamente de esta trama que no caiga en este error. Nosotros nunca vamos a incriminar a un partido político porque un afiliado o militante pueda ser sorprendido encendiendo fuego al monte", agregó.
La "trama" de Rubalcaba
Sobre la "presunta trama" que existe detrás de los incendios denunciada por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, Feijóo puntualizó que, en la actualidad, las detenciones por la última oleada de incendios "es igual a la de otros años". Así, recordó que en 2002 se produjeron 68 detenciones por estos motivos y entre 1998 y 2004 la cifra alcanzó las 656 personas detenidas. "Por eso, no podemos acreditar que haya tramas", subrayó. En este sentidos, recalcó que, de los 30 detenidos en estos 14 días de agosto, "tan sólo cinco están en prisión". Además, puntualizó que en el 2004, el 89,79% de los fuegos fueron intencionados y "no se produjeron situaciones excepcionales, como ahora", aclaró al tiempo que subrayó que durante el Gobierno del PPdeG se persiguió a los incendiarios. "Ayer mismo la Policía Local de Ourense detuvo a otros dos", agregó.
El líder popular reclamó a la Xunta que comience a evaluar los daños ocasionados por esta ola de incendios y anunció que su grupo presentará mociones en los 315 ayuntamientos gallegos, a partir de hoy, para reclamar al Gobierno gallego que ponga en marcha medidas económicas para hacer frente a las pérdidas ocasionadas por el fuego. Esta iniciativa pide que se indemnice a las explotaciones ganaderas, agrícolas y forestales, los bienes muebles afectados y los desplazamientos y gastos de la gente que se vio obligada a abandonar sus hogares. Además, insta a la Xunta a que conceda una brigada forestal a los ayuntamientos que la pidan, así como la "recuperación de forma inmediata" del convenio firmado por el Gobierno del PPdeG con el Ejército.
Superficie quemada
Por otra parte, los populares cifraron en 175.486 hectáreas la superficie quemada en la última semana según los datos aportados por los profesionales de la página Web mapasnet.com, que realizaron el procesamiento de las imágenes de la NASA sobre los incendios de Galicia y calcularon las hectáreas afec1tadas en cada provincia. Según estos datos, el número de incendios en los últimos siete días fue de 280 y las hectáreas quemadas 175.486. Por provincias, A Coruña registró 116 incendios y 79.785 hectáreas quemadas; Pontevedra, 86 y 6.443 hectáreas afectadas; Ourense, 52 y 20.103 y Lugo, 26 y 6.154.
"Las limitaciones del sensor hacen que estos datos se consideren conservadores, es decir, inferiores a los valores reales. Esto significa que hasta el mediodía del día 13 de agosto se habría quemado, al menos, el tripe de lo calculado por las entidades más conservadoras", indicó esta página Web, que recordó que en 1994 se quemaron en toda España 450.00 hectáreas. En este sentido, Núñez Feijóo destacó que si estos datos "se confirman", Galicia estaría en un "supuesto excepcional" y, por ello, destacó que sería necesario un plan integral de ayudas para la comunidad.

El líder popular indicó que el gabinete de crisis de su partido ha pedido los datos de hectáreas quemadas a los ayuntamientos en los que gobierna. Así, subrayó que disponen la información de entre 40 y 50 municipios pero apuntó que "aún" no han analizado esta información. "Lo hemos hecho en los últimos dos días y aún no disponemos de esos datos", aclaró. No obstante, demandó al Gobierno gallego que informe sobre el número de hectáreas quemadas. Por otra parte, destacó que las condiciones climatológicas y el operativo contraincendios actual -con la ayuda de medios del Ejército y de otras autonomías- "está empezando a controlar" los fuegos. "Esperemos que a partir de ahora haya medios para actuar en los primeros 20 minutos del fuego", agregó.