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¡¡QUE SEAN BORRADOS SUS NOMBRES!! (“Para gloria del nuevo tirano”)

¡¡QUE SEAN BORRADOS SUS NOMBRES!! (“Para gloria del nuevo tirano”)

¡¡QUE SEAN BORRADOS SUS NOMBRES!! (“Para gloria del nuevo tirano”)

Ya hace mucho tiempo que escribí un artículo titulado: ¡QUE SEAN BORRADOS SUS NOMBRES! Fue y es; el grito del tirano derrocador del tirano anterior y el que para perpetuar (¿sería imbécil?) su nombre y apropiarse de paso, de hechos positivos de su antecesor, mandaba a "legiones" de picapedreros, que por cuenta del nuevo tirano… que tenía que pagarles y es claro, sobre la base del botín obtenido o de los impuestos de sus nuevos siervos... iban borrando todo lo que beneficiara al nuevo tirano y de paso, colocando su nombre como invicto, protector, enviado por los dioses, etc.; y para lo cual, contaba con legiones de sus sicarios y el clero, que como siempre (y si no se le perjudica) optaba por el vencedor, que es de quien podía seguir obteniendo sus ingresos o incluso acrecentarlos, si seguía sus directrices “religiosas”.

Lo que cuento viene desde miles de años atrás y sobre todo de aquel famoso Imperio Egipcio, cuyas dinastías de faraones; se sucedieron unas a otras, durante bastantes milenios (que se sepan); y aún cuando el misterio, oculta muchas otras cosas de esa civilización, entre ellas el que "nadie sabe ni cuando ni como se pudo construir la "Gran Pirámide". Por mucho que descubren los arqueólogos, “más se pierden”.

Ahora "el nefasto Zapatero y su zapatería": (¿puesto que en conjunto, qué han hecho globalmente por España y todos los españoles?...) entre barbaridades y desaciertos; ahora aparte de quitar estatuas de Franco, quieren borrar todos los nombres "que les estorban", del callejero de toda la España en que dominan. Pretenden incluso cambiar la verdadera historia (“sufrida y padecida principalmente por la masa del pueblo español de todas las tendencias políticas, religiosas o de pensamiento libre”) y dedican bochornosas cantidades (inmensas) a esa especie de demencia, del mal gobernante, que para ensalzarse a sí mismo; es capaz de lo que sea. Y dilapida fabulosas cantidades de dinero en lo que en realidad son “chocheces de tontos incalificables”; puesto que, la historia y la verdad, es una y se sabe y se publica; y al final prevalece; más la de la Guerra Incivil española, de la que aún quedamos millones de testigos. ¡¡Bien harían estos malísimos gobernantes en emplear esos enormes capitales en cosas útiles para el pueblo; que es el que las paga, vía impuestos; ya muy excesivos!!

Vean lo que opina “el pueblo”: “El 57,8 por ciento de los españoles considera que paga muchos impuestos, frente al 2,6 por ciento que opina lo contrario, según la encuesta "Opinión pública y política fiscal" elaborada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)[1]. Además, el 72,8 por ciento considera que el Estado no es justo a la hora de cobrar impuestos, frente al 19,6 por ciento que piensa que sí lo es”.

Sobre el malgasto de dinero; veamos como una insignificante muestra; lo que ha sido publicado y que entrecomillo: “La izquierda quiere borrar cualquier referencia directa o indirecta que recuerde, aunque sea remotamente, a la época de Franco de las calles de Madrid. La guadaña socialista quiere cambiar el nombre a, nada más y nada menos, que 360 calles. Los concejales socialistas madrileños han elaborado una lista de “indeseables” a eliminar. Al PSOE no solo le molestan nombres como General Yague, sino que calles dedicadas a Pedro Muñoz Seca, Ramiro de Maeztu, Calvo Sotelo o los Mártires de Paracuellos, también han de ser suprimidas para evitar el recuerdo de los asesinatos cometidos por ellos mismos. Precisamente la misma ley de Memoria Histórica -aún sin entrar en vigor- que invocan los socialistas para decir que "Madrid es una ciudad moderna que no puede seguir recordando en sus calles la infamia de una Guerra Civil provocada por unos golpistas", establece que su finalidad es “rendir honrosa memoria” a las víctimas de esa guerra civil. Y como el que parte y reparte se lleva la mejor parte, son muchas las asociaciones vinculadas al PSOE que se han llevado una sustancial tajada: La Fundación ramón Rubial 56.013 euros, la Fundación Largo Caballero, 136.670 euros o al asociación Cultural pablo Iglesias 22.109 euros, entre las descaradamente vinculadas al PSOE: se han facilitado listados de todos los beneficiarios”. A lo publicado que cada cual aumente lo que sepa, puesto que de estas “derivaciones a adictos o seguidores hay inundación en España”.

Así pues, gritemos, pero con risa a mandíbula batiente… ¡¡Que sean borrados sus nombres!! Y después de carcajearnos a placer, preguntemos honradamente… ¡¿Pero qué nombres deben ser borrados e ignorados por el pueblo, que es el que paga?! Pienso sinceramente, que ninguno de los que en verdad, estén ya insertados en la historia de ese pueblo, “que todos los políticos nombran, pero al que todos vapulean y se ríen de él”…. Y sálvese el que pueda.

Antonio García Fuentes

Escritor y filósofo

www.jaen.ciudad.org (allí más)

QUE NO NOS ROBEN LA NAVIDAD.

QUE NO NOS ROBEN LA NAVIDAD.

QUE NO NOS ROBEN LA NAVIDAD.

Manuel Maldonado

No es ningún secreto que sufrimos un proceso de descristianización y reconversión de la Navidad en una fiesta pagana y consumista; desde la misión imposible que supone encontrar tarjetas con representaciones de la Natividad, pasando por ese ambiguo "felices fiestas", hasta la sustitución paulatina de los motivos navideños en la iluminación de nuestras calles, por ejemplo, con lindos pingüinos y delfines totalmente fuera de lugar. Estos ejemplos son consecuencia de ese relativismo moral que corroe las entrañas de nuestra sociedad, un relativismo que para vivir necesita erradicar toda referencia a Dios. Un relativismo a caballo entre el del laicismo ateo, que pretende imponer a la sociedad lo que es bueno y malo, y otro fruto de un agnosticismo práctico, que quiere arrinconar lo religioso al ámbito de lo privado para acallar la voz de su conciencia.

Sin embargo, la Navidad para los cristianos, es un tiempo de alegría y de entrega a los demás. Basta contemplar con detalle un nacimiento para caer en la cuenta de que no estamos solos, que Dios, a pesar de la dureza de nuestro corazón, se ha hecho niño para mostrarnos el camino de la verdadera felicidad y cumplir su promesa de redención. Luego nos podemos fijar en los protagonistas de este misterio: veremos a San José improvisando una cuna en un pesebre, a la Virgen María alimentando, arropando y cantando a Jesús una nana para que duerma tranquilo, a los pastores adorándolo y entregándole sus presentes… y, al imaginar el personaje que querríamos ser, descubriremos el verdadero sentido con que tenemos que vivir el misterio de la Navidad.

Solamente en este contexto cobran sentido los belenes, los villancicos, los adornos, la felicidad del reencuentro, las cenas en familia y los regalos que nos dejarán los Reyes Magos. Por eso, el que no nos roben la Navidad no dependerá de la malicia y medios con que cuentan sus detractores, sino de nuestra capacidad de vivirla en plenitud imitando en nuestras casas el hogar de la Sagrada Familia; y, si me permiten la expresión, de que así "lo mamen" nuestros hijos desde pequeños, para que el día de mañana se lo trasmitan de la misma manera a sus hijos y a sus nietos.

Dicho esto, y para terminar, aprovecho para desearles algo que es, con diferencia, mejor que ese insípido "felices fiestas": una FELIZ NAVIDAD, pero la de verdad, la que los cristianos celebramos en estas fechas, si bien, su espíritu, debería duramos todo el año.

servido por andalucia sin comentarios

T.T.T.

T.T.T.

José Luis Rodriguez Zapatero en el Congreso de los diputados  le dice a ETA que la cuestión es de tiempo, temple y tenacidad, las tres tés. Batasuna que es su emisario político le contesta con un ene de no, y en el lenguaje que conoce, que todo está en vía muerta y sin posibilidad de avance. No dice cuales son los pasajeros del tren en vía muerta, si tienen papeletas de avanzar en la vida o en el más allá. El batasuno Pernando Barrena continuando en su diálogo, de partido ilegalizado a gobernante de partido legal, le contesta con  la dé -de duro y difícil- que el PSOE  ha "dinamitado" desde el principio la fórmula del mutuo entendimiento y no está dando ningún paso en positivo.

La esencia en tarritos pequeñitos y para contenerla , en un frasco, señor Carrasco. El recurso lingüístico metafórico de dinamitar, conjugado con el no tanto y real del trinitotolueno que se escribe también con té. A la retórica de don José Luis, ETA le sigue el juego. El té en tazas pequeñitas y si quieres más, dos tazas, con  un no al cursi zapateril discurso. N al T.T.T., que cómo ya todos saben los negociadores es la propuesta del T.N.T.. O lo tomas o lo dejas, donde el tutelador tercer triste tigre no es ni el Gobierno, ni Batasuna, sino su sanguinario mentor: ETA. Tatatatatá.... tatatatatá......tatatatatá...... Silencio, que están hablando.

José Carlos Navarro Muñoz.

MENSAJE PARA LA JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

MENSAJE PARA LA JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO


El Papa Benedicto XVI ha hecho público su mensaje para
la reflexión en la jornada del enfermo de Seúl de
2007. La sociedad de la salud debe afrontar y dar
sentido a lo inevitable: la enfermedad. Para un
cristiano es además unión a Cristo doliente.

MENSAJE PARA LA JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

CIUDAD DEL VATICANO, 13 DIC 2006 (VIS).-Este mediodía
se hizo público el mensaje del Santo Padre con ocasión
de la XV Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará
en Seúl (Corea) el 11 de febrero de 2007, memoria de
Nuestra Señora de Lourdes.


El Papa escribe en el mensaje, publicado en inglés y
fechado el 8 de diciembre, que "a pesar de los avances
de la ciencia, no existen tratamientos para todas las
enfermedades. (...) Muchos millones de personas en el
mundo siguen experimentando condiciones de vida
insalubres y falta de acceso a recursos médicos de
mucha necesidad, a menudo de los más básicos, con el
resultado de que el número de seres humanos
considerados "incurables" ha aumentado
considerablemente".


Tras subrayar que es importante "promover políticas
que creen las condiciones para que los seres humanos
puedan sobrellevar las enfermedades incurables y
afrontar la muerte de una manera digna", Benedicto XVI
señala que son necesarios "más centros de curas
paliativas que provean una atención integral,
ofreciendo al enfermo la asistencia humana y el
acompañamiento espiritual necesarios. Se trata de un
derecho de todo ser humano que debemos defender".


"La Iglesia -continuó-, siguiendo el ejemplo del Buen
Samaritano, siempre ha mostrado una especial atención
por los enfermos. (...) Muchas personas -profesionales
de la salud, agentes de pastoral y voluntarios- e
instituciones en todo el mundo, sirven incansablemente
a los enfermos en los hospitales, centros de curas
paliativas, en las calles de las ciudades, en las
casas y en las parroquias".


Dirigiéndose a las personas con enfermedades
incurables y terminales, les anima a "contemplar los
sufrimientos de Cristo crucificado. (...) Confiad en
que vuestros sufrimientos, unidos a los de Cristo,
serán provechosos para las necesidades de la Iglesia y
del mundo".


"Por medio de los sacerdotes y agentes de pastoral
-termina el Papa-, la Iglesia desea sosteneros y estar
a vuestro lado, ayudándoos en el momento necesario y
haciendo de este modo presente el amor misericordioso
de Cristo con los que sufren".

Mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz 2007

Mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz 2007«La persona humana, corazón de la paz»


1. Al comienzo del nuevo año, quiero hacer llegar a los gobernantes y a los responsables de las naciones, así como a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, mis deseos de paz. Los dirijo en particular a todos los que están probados por el dolor y el sufrimiento, a los que viven bajo la amenaza de la violencia y la fuerza de las armas o que, agraviados en su dignidad, esperan en su rescate humano y social. Los dirijo a los niños, que con su inocencia enriquecen de bondad y esperanza a la humanidad y, con su dolor, nos impulsan a todos trabajar por la justicia y la paz.

Pensando precisamente en los niños, especialmente en los que tienen su futuro comprometido por la explotación y la maldad de adultos sin escrúpulos, he querido que, con ocasión del Día Mundial de la Paz, la atención de todos se centre en el tema: La persona humana, corazón de la paz. En efecto, estoy convencido de que respetando a la persona se promueve la paz, y que construyendo la paz se ponen las bases para un auténtico humanismo integral. Así es como se prepara un futuro sereno para las nuevas generaciones.

La persona humana y la paz: don y tarea

2. La Sagrada Escritura dice: «Dios creó el hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó» ( Gn 1,27). Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien, capaz de conocerse, de poseerse, de entregarse libremente y de entrar en comunión con otras personas. Al mismo tiempo, por la gracia, está llamado a una alianza con su Creador, a ofrecerle una respuesta de fe y amor que nadie más puede dar en su lugar.[1] En esta perspectiva admirable, se comprende la tarea que se ha confiado al ser humano de madurar en su capacidad de amor y de hacer progresar el mundo, renovándolo en la justicia y en la paz. San Agustín enseña con una elocuente síntesis: « Dios, que nos ha creado sin nosotros, no ha querido salvarnos sin nosotros ».[2] Por tanto, es preciso que todos los seres humanos cultiven la conciencia de los dos aspectos, del don y de la tarea.

3. También la paz es al mismo tiempo un don y una tarea. Si bien es verdad que la paz entre los individuos y los pueblos, la capacidad de vivir unos con otros, estableciendo relaciones de justicia y solidaridad, supone un compromiso permanente, también es verdad, y lo es más aún, que la paz es un don de Dios. En efecto, la paz es una característica del obrar divino, que se manifiesta tanto en la creación de un universo ordenado y armonioso como en la redención de la humanidad, que necesita ser rescatada del desorden del pecado. Creación y Redención muestran, pues, la clave de lectura que introduce a la comprensión del sentido de nuestra existencia sobre la tierra. Mi venerado predecesor Juan Pablo II, dirigiéndose a la Asamblea General de las Naciones Unidas el 5 de octubre de 1995, dijo que nosotros «no vivimos en un mundo irracional o sin sentido [...], hay una lógica moral que ilumina la existencia humana y hace posible el diálogo entre los hombres y entre los pueblos ».[3] La “gramática” trascendente, es decir, el conjunto de reglas de actuación individual y de relación entre las personas en justicia y solidaridad, está inscrita en las conciencias, en las que se refleja el sabio proyecto de Dios. Como he querido reafirmar recientemente, «creemos que en el origen está el Verbo eterno, la Razón y no la Irracionalidad».[4] Por tanto, la paz es también una tarea que a cada uno exige una respuesta personal coherente con el plan divino. El criterio en el que debe inspirarse dicha respuesta no puede ser otro que el respeto de la “gramática” escrita en el corazón del hombre por su divino Creador.

En esta perspectiva, las normas del derecho natural no han de considerarse como directrices que se imponen desde fuera, como si coartaran la libertad del hombre. Por el contrario, deben ser acogidas como una llamada a llevar a cabo fielmente el proyecto divino universal inscrito en la naturaleza del ser humano. Guiados por estas normas, los pueblos —en sus respectivas culturas— pueden acercarse así al misterio más grande, que es el misterio de Dios. Por tanto, el reconocimiento y el respeto de la ley natural son también hoy la gran base para el diálogo entre los creyentes de las diversas religiones, así como entre los creyentes e incluso los no creyentes. Éste es un gran punto de encuentro y, por tanto, un presupuesto fundamental para una paz auténtica.

El derecho a la vida y a la libertad religiosa

4. El deber de respetar la dignidad de cada ser humano, en el cual se refleja la imagen del Creador, comporta como consecuencia que no se puede disponer libremente de la persona. Quien tiene mayor poder político, tecnológico o económico, no puede aprovecharlo para violar los derechos de los otros menos afortunados. En efecto, la paz se basa en el respeto de todos. Consciente de ello, la Iglesia se hace pregonera de los derechos fundamentales de cada persona. En particular, reivindica el respeto de la vida y la libertad religiosa de todos. El respeto del derecho a la vida en todas sus fases establece un punto firme de importancia decisiva: la vida es un don que el sujeto no tiene a su entera disposición. Igualmente, la afirmación del derecho a la libertad religiosa pone de manifiesto la relación del ser humano con un Principio trascendente, que lo sustrae a la arbitrariedad del hombre mismo. El derecho a la vida y a la libre expresión de la propia fe en Dios no están sometidos al poder del hombre. La paz necesita que se establezca un límite claro entre lo que es y no es disponible: así se evitarán intromisiones inaceptables en ese patrimonio de valores que es propio del hombre como tal.

5. Por lo que se refiere al derecho a la vida, es preciso denunciar el estrago que se hace de ella en nuestra sociedad: además de las víctimas de los conflictos armados, del terrorismo y de diversas formas de violencia, hay muertes silenciosas provocadas por el hambre, el aborto, la experimentación sobre los embriones y la eutanasia. ¿Cómo no ver en todo esto un atentado a la paz? El aborto y la experimentación sobre los embriones son una negación directa de la actitud de acogida del otro, indispensable para establecer relaciones de paz duraderas. Respecto a la libre expresión de la propia fe, hay un síntoma preocupante de falta de paz en el mundo, que se manifiesta en las dificultades que tanto los cristianos como los seguidores de otras religiones encuentran a menudo para profesar pública y libremente sus propias convicciones religiosas.

Hablando en particular de los cristianos, debo notar con dolor que a veces no sólo se ven impedidos, sino que en algunos Estados son incluso perseguidos, y recientemente se han debido constatar también trágicos episodios de feroz violencia. Hay regímenes que imponen a todos una única religión, mientras que otros regímenes indiferentes alimentan no tanto una persecución violenta, sino un escarnio cultural sistemático respecto a las creencias religiosas. En todo caso, no se respeta un derecho humano fundamental, con graves repercusiones para la convivencia pacífica. Esto promueve necesariamente una mentalidad y una cultura negativa para la paz.

La igualdad de naturaleza de todas las personas

6. En el origen de frecuentes tensiones que amenazan la paz se encuentran seguramente muchas desigualdades injustas que, trágicamente, hay todavía en el mundo. Entre ellas son particularmente insidiosas, por un lado, las desigualdades en el acceso a bienes esenciales como la comida, el agua, la casa o la salud; por otro, las persistentes desigualdades entre hombre y mujer en el ejercicio de los derechos humanos fundamentales.

Un elemento de importancia primordial para la construcción de la paz es el reconocimiento de la igualdad esencial entre las personas humanas, que nace de su misma dignidad trascendente. En este sentido, la igualdad es, pues, un bien de todos, inscrito en esa “gramática” natural que se desprende del proyecto divino de la creación; un bien que no se puede desatender ni despreciar sin provocar graves consecuencias que ponen en peligro la paz. Las gravísimas carencias que sufren muchas poblaciones, especialmente del Continente africano, están en el origen de reivindicaciones violentas y son por tanto una tremenda herida infligida a la paz.

7. La insuficiente consideración de la condición femenina provoca también factores de inestabilidad en el orden social. Pienso en la explotación de mujeres tratadas como objetos y en tantas formas de falta de respeto a su dignidad; pienso igualmente —en un contexto diverso— en las concepciones antropológicas persistentes en algunas culturas, que todavía asignan a la mujer un papel de gran sumisión al arbitrio del hombre, con consecuencias ofensivas a su dignidad de persona y al ejercicio de las libertades fundamentales mismas. No se puede caer en la ilusión de que la paz está asegurada mientras no se superen también estas formas de discriminación, que laceran la dignidad personal inscrita por el Creador en cada ser humano.[5]

La ecología de la paz

8. Juan Pablo II, en su Carta encíclica Centesimus annus, escribe: « No sólo la tierra ha sido dada por Dios al hombre, el cual debe usarla respetando la intención originaria de que es un bien, según la cual le ha sido dada; incluso el hombre es para sí mismo un don de Dios y, por tanto, debe respetar la estructura natural y moral de la que ha sido dotado ».[6] Respondiendo a este don que el Creador le ha confiado, el hombre, junto con sus semejantes, puede dar vida a un mundo de paz. Así, pues, además de la ecología de la naturaleza hay una ecología que podemos llamar « humana », y que a su vez requiere una « ecología social ». Esto comporta que la humanidad, si tiene verdadero interés por la paz, debe tener siempre presente la interrelación entre la ecología natural, es decir el respeto por la naturaleza, y la ecología humana. La experiencia demuestra que toda actitud irrespetuosa con el medio ambiente conlleva daños a la convivencia humana, y viceversa. Cada vez se ve más claramente un nexo inseparable entre la paz con la creación y la paz entre los hombres. Una y otra presuponen la paz con Dios. La poética oración de San Francisco conocida como el “Cántico del Hermano Sol”, es un admirable ejemplo, siempre actual, de esta multiforme ecología de la paz.

9. El problema cada día más grave del abastecimiento energético nos ayuda a comprender la fuerte relación entre una y otra ecología. En estos años, nuevas naciones han entrado con pujanza en la producción industrial, incrementando las necesidades energéticas. Eso está provocando una competitividad ante los recursos disponibles sin parangón con situaciones precedentes. Mientras tanto, en algunas regiones del planeta se viven aún condiciones de gran atraso, en las que el desarrollo está prácticamente bloqueado, motivado también por la subida de los precios de la energía. ¿Qué será de esas poblaciones? ¿Qué género de desarrollo, o de no desarrollo, les impondrá la escasez de abastecimiento energético? ¿Qué injusticias y antagonismos provocará la carrera a las fuentes de energía? Y ¿cómo reaccionarán los excluidos de esta competición? Son preguntas que evidencian cómo el respeto por la naturaleza está vinculado estrechamente con la necesidad de establecer entre los hombres y las naciones relaciones atentas a la dignidad de la persona y capaces de satisfacer sus auténticas necesidades. La destrucción del ambiente, su uso impropio o egoísta y el acaparamiento violento de los recursos de la tierra, generan fricciones, conflictos y guerras, precisamente porque son fruto de un concepto inhumano de desarrollo. En efecto, un desarrollo que se limitara al aspecto técnico y económico, descuidando la dimensión moral y religiosa, no sería un desarrollo humano integral y, al ser unilateral, terminaría fomentando la capacidad destructiva del hombre.

Concepciones restrictivas del hombre

10. Es apremiante, pues, incluso en el marco de las dificultades y tensiones internacionales actuales, el esfuerzo por abrir paso a una ecología humana que favorezca el crecimiento del « árbol de la paz ». Para acometer una empresa como ésta, es preciso dejarse guiar por una visión de la persona no viciada por prejuicios ideológicos y culturales, o intereses políticos y económicos, que inciten al odio y a la violencia. Es comprensible que la visión del hombre varíe en las diversas culturas. Lo que no es admisible es que se promuevan concepciones antropológicas que conlleven el germen de la contraposición y la violencia. Son igualmente inaceptables las concepciones de Dios que impulsen a la intolerancia ante nuestros semejantes y el recurso a la violencia contra ellos. Éste es un punto que se ha de reafirmar con claridad: nunca es aceptable una guerra en nombre de Dios. Cuando una cierta concepción de Dios da origen a hechos criminales, es señal de que dicha concepción se ha convertido ya en ideología.

11. Pero hoy la paz peligra no sólo por el conflicto entre las concepciones restrictivas del hombre, o sea, entre las ideologías. Peligra también por la indiferencia ante lo que constituye la verdadera naturaleza del hombre. En efecto, son muchos en nuestros tiempos los que niegan la existencia de una naturaleza humana específica, haciendo así posible las más extravagantes interpretaciones de las dimensiones constitutivas esenciales del ser humano. También en esto se necesita claridad: una consideración “débil” de la persona, que dé pie a cualquier concepción, incluso excéntrica, sólo en apariencia favorece la paz. En realidad, impide el diálogo auténtico y abre las puertas a la intervención de imposiciones autoritarias, terminando así por dejar indefensa a la persona misma y, en consecuencia, presa fácil de la opresión y la violencia.

Derechos humanos y Organizaciones internacionales

12. Una paz estable y verdadera presupone el respeto de los derechos del hombre. Pero si éstos se basan en una concepción débil de la persona, ¿cómo evitar que se debiliten también ellos mismos? Se pone así de manifiesto la profunda insuficiencia de una concepción relativista de la persona cuando se trata de justificar y defender sus derechos. La aporía es patente en este caso: los derechos se proponen como absolutos, pero el fundamento que se aduce para ello es sólo relativo. ¿Por qué sorprenderse cuando, ante las exigencias “incómodas” que impone uno u otro derecho, alguien se atreviera a negarlo o decidera relegarlo? Sólo si están arraigados en bases objetivas de la naturaleza que el Creador ha dado al hombre, los derechos que se le han atribuido pueden ser afirmados sin temor de ser desmentidos. Por lo demás, es patente que los derechos del hombre implican a su vez deberes. A este respecto, bien decía el mahatma Gandhi: «El Ganges de los derechos desciende del Himalaya de los deberes». Únicamente aclarando estos presupuestos de fondo, los derechos humanos, sometidos hoy a continuos ataques, pueden ser defendidos adecuadamente. Sin esta aclaración, se termina por usar la expresión misma de « derechos humanos », sobrentendiendo sujetos muy diversos entre sí: para algunos, será la persona humana caracterizada por una dignidad permanente y por derechos siempre válidos, para todos y en cualquier lugar; para otros, una persona con dignidad versátil y con derechos siempre negociables, tanto en los contenidos como en el tiempo y en el espacio.

13. Los Organismos internacionales se refieren continuamente a la tutela de los derechos humanos y, en particular, lo hace la Organización de las Naciones Unidas que, con la Declaración Universal de 1948, se ha propuesto como tarea fundamental la promoción de los derechos del hombre. Se considera dicha Declaración como una forma de compromiso moral asumido por la humanidad entera. Esto manifiesta una profunda verdad sobre todo si se entienden los derechos descritos en la Declaración no simplemente como fundados en la decisión de la asamblea que los ha aprobado, sino en la naturaleza misma del hombre y en su dignidad inalienable de persona creada por Dios. Por tanto, es importante que los Organismos internacionales no pierdan de vista el fundamento natural de los derechos del hombre. Eso los pondría a salvo del riesgo, por desgracia siempre al acecho, de ir cayendo hacia una interpretación meramente positivista de los mismos. Si esto ocurriera, los Organismos internacionales perderían la autoridad necesaria para desempeñar el papel de defensores de los derechos fundamentales de la persona y de los pueblos, que es la justificación principal de su propia existencia y actuación.

Derecho internacional humanitario y derecho interno de los Estados

14. A partir de la convicción de que existen derechos humanos inalienables vinculados a la naturaleza común de los hombres, se ha elaborado un derecho internacional humanitario, a cuya observancia se han comprometido los Estados, incluso en caso de guerra. Lamentablemente, y dejando aparte el pasado, este derecho no ha sido aplicado coherentemente en algunas situaciones bélicas recientes. Así ha ocurrido, por ejemplo, en el conflicto que hace meses ha tenido como escenario el Sur del Líbano, en el que se ha desatendido en buena parte la obligación de proteger y ayudar a las víctimas inocentes, y de no implicar a la población civil. El doloroso caso del Líbano y la nueva configuración de los conflictos, sobre todo desde que la amenaza terrorista ha actuado con formas inéditas de violencia, exigen que la comunidad internacional corrobore el derecho internacional humanitario y lo aplique en todas las situaciones actuales de conflicto armado, incluidas las que no están previstas por el derecho internacional vigente. Además, la plaga del terrorismo reclama una reflexión profunda sobre los límites éticos implicados en el uso de los instrumentos modernos de la seguridad nacional. En efecto, cada vez más frecuentemente los conflictos no son declarados, sobre todo cuando los desencadenan grupos terroristas decididos a alcanzar por cualquier medio sus objetivos. Ante los hechos sobrecogedores de estos últimos años, los Estados deben percibir la necesidad de establecer reglas más claras, capaces de contrastar eficazmente la dramática desorientación que se está dando. La guerra es siempre un fracaso para la comunidad internacional y una gran pérdida para la humanidad. Y cuando, a pesar de todo, se llega a ella, hay que salvaguardar al menos los principios esenciales de humanidad y los valores que fundamentan toda convivencia civil, estableciendo normas de comportamiento que limiten lo más posible sus daños y ayuden a aliviar el sufrimiento de los civiles y de todas las víctimas de los conflictos.[7]

15. Otro elemento que suscita gran inquietud es la voluntad, manifestada recientemente por algunos Estados, de poseer armas nucleares. Esto ha acentuado ulteriormente el clima difuso de incertidumbre y de temor ante una posible catástrofe atómica. Es algo que hace pensar de nuevo en los tiempos pasados, en las ansias abrumadoras del período de la llamada “guerra fría”. Se esperaba que, después de ella, el peligro atómico habría pasado definitivamente y que la humanidad podría por fin dar un suspiro de sosiego duradero. A este respecto, qué actual parece la exhortación del Concilio Ecuménico Vaticano II: «Toda acción bélica que tiende indiscriminadamente a la destrucción de ciudades enteras o de amplias regiones con sus habitantes es un crimen contra Dios y contra el hombre mismo que hay que condenar con firmeza y sin vacilaciones».[8] Lamentablemente, en el horizonte de la humanidad siguen formándose nubes amenazadoras. La vía para asegurar un futuro de paz para todos consiste no sólo en los acuerdos internacionales para la no proliferación de armas nucleares, sino también en el compromiso de intentar con determinación su disminución y desmantelamiento definitivo. Ninguna tentativa puede dejarse de lado para lograr estos objetivos mediante la negociación. ¡Está en juego la suerte de toda la familia humana!

La Iglesia, tutela de la trascendencia de la persona humana

16. Deseo, por fin, dirigir un llamamiento apremiante al Pueblo de Dios, para que todo cristiano se sienta comprometido a ser un trabajador incansable en favor de la paz y un valiente defensor de la dignidad de la persona humana y de sus derechos inalienables. El cristiano, dando gracias a Dios por haberlo llamado a pertenecer a su Iglesia, que es « signo y salvaguardia de la trascendencia de la persona humana » [9] en el mundo, no se cansará de implorarle el bien fundamental de la paz, tan importante en la vida de cada uno. Sentirá también la satisfacción de servir con generosa dedicación a la causa de la paz, ayudando a los hermanos, especialmente a aquéllos que, además de sufrir privaciones y pobreza, carecen también de este precioso bien. Jesús nos ha revelado que « Dios es amor» ( 1 Jn 4,8), y que la vocación más grande de cada persona es el amor. En Cristo podemos encontrar las razones supremas para hacernos firmes defensores de la dignidad humana y audaces constructores de la paz.

17. Así pues, que nunca falte la aportación de todo creyente a la promoción de un verdadero humanismo integral, según las enseñanzas de las Cartas encíclicas Populorum progressio y Sollicitudo rei socialis, de las que nos preparamos a celebrar este año precisamente el 40 y el 20 aniversario. Al comienzo del año 2007, al que nos asomamos —aun entre peligros y problemas— con el corazón lleno de esperanza, confío mi constante oración por toda la humanidad a la Reina de la Paz, Madre de Jesucristo, « nuestra paz » ( Ef 2,14). Que María nos enseñe en su Hijo el camino de la paz, e ilumine nuestros ojos para que sepan reconocer su Rostro en el rostro de cada persona humana, corazón de la paz.

Vaticano, 8 de diciembre de 2006.

BENEDICTUS PP XVI


Notas

[1] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 357.

[2] Sermo 169, 11, 13: PL 38, 923.

[3] N. 3.

[4] Homilía en la explanada de Isling de Ratisbona (12 septiembre 2006).

[5] Cf. Congr. para la Doctrina de la Fe, Carta a los obispos de la Iglesia católica sobre la colaboración del hombre y de la mujer en la Iglesia y en el mundo (31 mayo 2004), 15-16.

[6] N. 38.

[7] A este respecto, el Catecismo de la Iglesia Católica ha impartido unos criterios muy severos y precisos: cf. nn. 2307-2317.

[8] Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 80.

[9] Ibíd., 76.

Educación para la Ciudadanía formará parte de Filosofía en el Bachillerato

Educación para la Ciudadanía formará parte de Filosofía en el Bachillerato

M. ASENJO. MADRID.

Filosofía y Ciudadanía es el nombre de la asignatura que el Gobierno pretende incluir como materia común para todos los alumnos de Bachillerato, según el documento que el Ministerio de Educación debate hoy con representantes de las autonomías.

Asimismo, el texto plantea tres modalidades de Bachillerato (Artes, Ciencias y Tecnología y Humanidades y Ciencias Sociales) frente a las cuatro que actualmente se imparten (Artes, Tecnología, Humanidades y Ciencias Sociales y Ciencias de la Naturaleza y de la Salud). La vía de Artes se desdobla en dos: imagen, artes plásticas y diseño, y música, danza y artes escénicas. Es aquí donde se producen las novedades más llamativas. Además, se crea la obligatoria Ciencias para el mundo contemporáneo y se otorga ese carácter a Historia de la Filosofía.

Implantación en 2008 Leer más

fuente ABC

Los obispos reclaman el valor de la familia «en una sociedad descristianizada»

Los obispos reclaman el valor de la familia «en una sociedad descristianizada»

Los obispos reclaman el valor de la familia «en una sociedad descristianizada»

J. BASTANTE. MADRID.

La Conferencia Episcopal ha realizado un llamamiento resaltando la importancia de la familia en mitad de «una sociedad descristianizada», al tiempo que ha animado a las familias cristianas a reivindicar la vida en comunidad parroquial como centro de solución para «los problemas que les puedan superar».

En su mensaje con motivo de la Jornada de Familia y Vida, que se celebrará el próximo 31 de diciembre, los obispos invitan a las familias españolas a acercarse a la Iglesia, especialmente durante estas fiestas navideñas, a fin de «estrechar los lazos familiares y la comunión eclesial de las familias».leer más

Fuente

ABC

La presión de los padres consigue que el director de un colegio acceda a poner el Belén

La presión de los padres consigue que el director de un colegio acceda a poner el Belén

Los obispos critican que se «maquille y disfrace» la Navidad para «no herir sensibilidades de la nueva religión laica»

I. Barajas/ J. R. Navarro Pareja



Un niño, acompañado por su padre, contempla un Belén instalado en el centro de Madrid

Madrid- Zaragoza, Mijas y ahora Cartagena. A los obispos no les faltaba razón cuando denunciaban en su última Instrucción pastoral que en España se esta dando «una fuerte oleada de laicismo». Ayer se daba a conocer un nuevo caso de este intento de algunos agentes sociales «prescindir de Dios en la visión y la valoración del mundo». De nuevo en un colegio público, esta vez el Luis Calandre de Santa Ana, en Cartagena, el director se atribuía la capacidad de imponer su particular visión de la aconfesionalidad del Estado. Aunque en esta ocasión, la presión de los padres ha permitido que finalmente se pudiera montar el Nacimiento.
   Según ha podido saber este diario, la polémica comenzó hace unos días cuando varios padres se disponían a montar el Belén que cada año adorna las instalaciones del centro. leer más
Fuente La Razón