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Revista de prensa

Réplica a El País La historia como colección de trolas Pío Moa El señor Reig, y tantos como él, no están muy en desacuerdo con la oleada de incendios de iglesias, periódicos y centros políticos de la derecha, con los cientos de asesinatos en solo cinco meses, con el terrorismo de las milicias izquierdistas

Réplica a El País  La historia como colección de trolas  Pío Moa   El señor Reig, y tantos como él, no están muy en desacuerdo con la oleada de incendios de iglesias, periódicos y centros políticos de la derecha, con los cientos de asesinatos en solo cinco meses, con el terrorismo de las milicias izquierdistas 

http://www.libertaddigital.com/opiniones/opi_desa_32623.html

Hace unos años, cuando unos pocos periodistas defendían la verdad y la democracia frente a la marea de corrupción y el terrorismo de estado socialistas, El País intentó por todos los medios ocultar o justificar los hechos y bautizó como "sindicato del crimen" a aquellos periodistas, a quienes tanto deben nuestras libertades, hoy nuevamente amenazadas. Señalo el hecho porque revela un criterio muy ampliamente aplicado por dicho periódico: los delincuentes, si son de izquierdas, son los buenos, y criminales quienes los denuncian. Inversión completa de valores. El criterio se aplica igualmente a la "memoria histórica", y no por casualidad las páginas de El País acogen a una abundante nómina de "historiadores"bien pagados con fondos públicos y empeñados en contarnos la historia invertida. Y deniegan, con su peculiar idea de democracia, el derecho de réplica a quienes defendemos tesis opuestas.

Un caso reciente es el artículo "Reescribir la historia", de Alberto Reig Tapia, hijo del director franquista del NODO, pero dedicado a derrotar a Franco a deshora. Y catedrático de la universidad Rovira y Virgili, para descrédito de la universidad y de la cátedra. El duro luchador Reig arremete contra las tesis "revisionistas", resumiéndolas así: "En 1934, la izquierda y los nacionalistas reventaron la convivencia democrática desencadenando la revolución social en Asturias y proclamando la independencia de Cataluña. El 18 de julio de 1936 no fue un golpe de Estado ilegal e ilegítimo que provocó una terrible Guerra Civil, sino un necesario golpe 'preventivo' de pura autodefensa que el general Franco y el resto de patriotas que le secundaron tuvieron inevitablemente que dar para salvar a España del caos e impedir su desmembración ('balcanización') y la entronización de un gulag soviético cuyos horrores hubieran dejado pálida la inevitable dureza de Franco y su 'Régimen del 18 de julio'."

Resumen algo tendencioso e inexacto, impropio no ya de un catedrático, sino de un buen aficionado a la historia: la izquierda no desató la "revolución social en Asturias", sino que el PSOE intentó imponer su dictadura en toda España; y los nacionalistas catalanes no proclamaron directamente la independencia de Cataluña, sino la abolición del régimen republicano. Y el golpe de Franco no fue "preventivo", pues el Frente Popular había destruido ya la ley y amparaba un movimiento revolucionario en extremo violento. Pero, aparte esas desvirtuaciones, lo esencial vale. Un servidor, por ejemplo, sostiene, con abundante documentación de la izquierda, que ésta intentó dinamitar en 1934 lo que la república tenía de democracia, y que en 1936, vuelta en el poder tras unas elecciones anómalas, hizo uso ilegítimo del estado para destruir la ley, desde la calle y desde el gobierno, provocando la reanudación de la guerra, en julio. Fue esa destrucción de la democracia la causante de la guerra, y no la guerra la causante de la destrucción de la democracia.

Bien, esta tesis es discutible, como todas, y uno esperaría que Reig, después de caricaturizarla, tratase de mostrar su falsedad. Pero no. Todo su "argumento" rezuma el espíritu del comisario político: "Se trata de una burda muestra del negacionismo histórico (revisionismo) que inevitablemente nos toca pasar ahora a los españoles y que otros países, como Italia, Francia o Alemania, ya pasaron en los años ochenta". Eso es todo. Él alude en especial a los llamados revisionistas alemanes que niegan el Holocausto, y no le importa insultar la memoria de las víctimas judías, equiparándolas a los partidos que en España asaltaron la legalidad republicana una y otra vez, causando gran número de muertos y destrucciones. Según esa versión, absolutamente indigna de un historiador de alguna solvencia, pues equipara situaciones totalmente disímiles, los judíos habrían actuado en Alemania como un grupo antidemocrático empeñado en liquidar violentamente las instituciones alemanas, y los nazis habrían tenido sus razones para aplastarlos. Es decir, la historia totalmente al revés, estilo "sindicato del crimen".

Después de esto apenas hace falta seguir con la concatenación de simples trolas que nuestro catedrático quiere pasar por historia. Sólo una, como muestra: "No puede argumentarse historiográficamente que el Gobierno republicano en julio de 1936 hubiera sucumbido a una ilegalidad e ilegitimidad que hiciera inevitable la ilegalidad e ilegitimidad de la oposición para defenderse. La legalidad y legitimidad del Estado republicano en 1936 es incuestionable a la luz del derecho español y del derecho comparado a pesar de los renovados intentos justificativos del revisionismo". De nuevo el comisario político que prohíbe discrepar sin ofrecer argumento alguno. Pues no, señor. Las elecciones de febrero de 1936 no habrían sido aceptables en ninguna democracia normal, empezando porque ni siquiera se publicaron sus resultados fidedignos. Y a continuación de ellas comenzó un proceso, perfectamente documentado, de arrasamiento de la Constitución, desde la calle y desde el gobierno. Sus datos son sobradamente conocidos, y puede el señor Reig probar a rebatirlos.

Aunque sospecho que el problema, en el fondo, está en otra parte. El señor Reig, y tantos como él, no están muy en desacuerdo con la oleada de incendios de iglesias, periódicos y centros políticos de la derecha, con los cientos de asesinatos en solo cinco meses, con la reorganización y el terrorismo de las milicias izquierdistas, con la invasión de la propiedad, todo ello con la permisividad del gobierno; o con la liquidación de la independencia judicial, la destitución evidentemente ilegítima del presidente de la república, la sustracción ilegal de escaños a la derecha, etc. Y ahí, creo yo, reside la causa de que resulte tan difícil entenderse. Para él todas esas acciones de las izquierdas son legítimas y democráticas. Muy bien, pero que lo diga claramente.

Ya en otro artículo sobre la recuperación de Negrín por la izquierda señalé este equívoco: para los defensores de Negrín, su inmensa corrupción, su identificación con la política de Stalin, padre de las democracias, su expolio de una inmensa cantidad de bienes del estado y de particulares, su intento de multiplicar el número de víctimas prosiguiendo una guerra perdida hasta enlazarla con la guerra mundial; todas esas cosas no son crímenes ni deméritos, sino, por el contrario, proezas demostrativas del temple "antifascista" del personaje. Ellos tienen ese criterio, en el fondo la misma inversión de valores que llevaba a El País a insultar como sindicato del crimen a los defensores de la libertad. Muy bien, insisto, cada cual tiene su criterio; pero que lo digan abiertamente, sin disimulos ni equívocos.


 
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Líbano/Israel.- Baltasar Garzón confía en que se produzca un alto el fuego en Líbano después del último ataque de Israel

 Líbano/Israel.- Baltasar Garzón confía en que se produzca un alto el fuego en Líbano después del último ataque de Israel


  TORRES (JAEN), 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

http://www.europapress.es/europa2003/noticia.aspx?cod=20060731142223&tabID=1&ch=69

   El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón se mostró hoy confiado en que habrá un alto el fuego en Líbano después del último ataque de Israel de ayer en el que murieron 56 personas en la localidad libanesa de Qana.

   En declaraciones a los periodistas, Garzón, que dirige un curso de Derecho Humanitario y Conflictos Armados en Torres (Jaén), destacó que "hay que diferenciar entre la responsabilidad de las autoridades israelíes y la responsabilidad de la comunidad internacional en lo referente al conflicto entre Israel y Líbano" y apuntó que el ataque de ayer supone un punto de inflexión para avanzar en el alto el fuego.

   Asimismo, el juez de la Audiencia Nacional reconoció que "ha habido un acto previo de provocación de Hezbolá sobre Israel que ha llevado a la comunidad internacional a reconocer el derecho a la legítima defensa de Israel", si bien precisó que esta defensa tiene que ser "proporcional a la agresión recibida".

   En este sentido, Garzón se refirió a la resolución de Naciones Unidas que obligaba a establecer una franja de separación, bajo dominio internacional, en el sur del Líbano, así como la desmovilización de Hezbolá, "algo que, a pesar de que no se ha producido, no justifica la escalada posterior de violencia desproporcionada que no respeta las normas del Derecho Internacional", precisó.

   Así, el juez de la Audiencia Nacional resaltó la importancia del Derecho Humanitario para contrarrestar la irracionalidad de los conflictos armados y añadió que, "desgraciadamente, no es el mejor momento para hablar de la efectividad del Derecho Humanitario", si bien apuntó que "la única forma de introducir algo de racionalidad es a través de estas normas mínimas de derecho que cada uno de los estados en conflicto deben aplicar".

   Por otro lado, se refirió al conflicto de Oriente Próximo como el "talón de Aquiles de la política internacional" y señaló que "lo que tiene que hacer la comunidad internacional es encontrar la fórmula para que termine esta situación, pero para ello hay que trabajar", concluyó.

   Uno de los ponentes del curso, el juez internacional en la Sala de Apelaciones de Crímenes de Guerra en la Corte de Bosnia-Herzegovina en Sarajevo José Ricardo de Prada destacó la importancia de los tribunales en la protección del Derecho Humanitario y concretó que "la Corte intenta cumplir la misión de lograr una paz duradera a través del descubrimiento de la verdad con la ayuda de la justicia", un trabajo difícil en un país donde hay tres etnias en conflicto y donde se han producido hechos gravísmos, aseveró.

Aberraciones democráticas en la España de ZP: se detienen a dos jubilados del PP, y se dan chivatazos a los etarras para que no se les detenga. ´Los partidos satélites callan sobre estos y otras aberraciones democráticas. Esperemos que muchos ciudadanos, periodistas y el PP se mantegan firmen frente al rodillo del PSOE y sus satélites nacional socialistasy comunistas. En la prensa: CADA VEZ MÁS SEGUROS "DE QUE LA DECISIÓN VENÍA DE ARRIBA" El PP exige a Rubalcaba que desvele en el Congreso "quién ordenó" el "chivatazo" a ETA

Aberraciones democráticas en la España de ZP: se detienen a dos jubilados del PP, y se dan chivatazos a los etarras para que no se les detenga.  ´Los partidos satélites callan sobre estos y otras aberraciones democráticas. Esperemos que muchos ciudadanos,  periodistas y el PP se mantegan firmen frente al rodillo del PSOE y sus satélites nacional socialistasy comunistas.  En la prensa: CADA VEZ MÁS SEGUROS "DE QUE LA DECISIÓN VENÍA DE ARRIBA"  El PP exige a Rubalcaba que desvele en el Congreso "quién ordenó" el "chivatazo" a ETA
Vicente Martínez Pujalte.
Vicente Martínez Pujalte ha calificado de "gravísimo" el presunto "soplo" a un integrante de ETA sobre la operación para desmantelar la red de extorsión terrorista. Según el portavoz adjunto del PP, desde su partido se interpreta la ausencia de explicaciones por parte de Interior como un reconocimiento de que el Gobierno es el responsable. Cuantos más días pasan, "más pensamos que la decisión venía de arriba", ha dicho Pujalte, que ha exigido que se reúna la Diputación Permanente del Congreso para que decida si Rubalcaba debe comparecer.

 

L D (Europa Press) El portavoz popular Vicente Martínez Pujalte señaló que quieren que Rubalcaba responda a lo que también le reclama el Sindicato Unificado de Policía, "quién ordenó la llamada", a lo que su partido añade que aclare también si este hecho "tiene algo que ver con el mal llamado proceso de paz". "Los ciudadanos están reclamando una explicación clara, están estupefactos. Por mucho que el señor Rubalcaba esté desaparecido, si no lo hace, está reconociendo la responsabilidad del Gobierno", indicó.
Pujalte también se refirió a los "plazos" del proceso a los que se refirió Zapatero este lunes para preguntarse si "los fija él o Batasuna" y agregó que los ciudadanos "han recibido tantos mensajes contradictorios del Gobierno" que están confusos. "Miles de ciudadanos tienen la sensación de que el Gobierno les está mintiendo. No saben si han empezado o no a negociar, o si ya habían negociado. Tienen la sensación de que es Batasuna la que está fijando calendarios y temas", aseguró el portavoz del PP, que consideró "malo" este contexto, "sobre todo si se une con asuntos como que desde la Comisaría General de Información se utilice un móvil para avisar a un etarra".

 



El 82% de los españoles prefiere que Zapatero se pague las vacaciones de su bolsillo

El 82% de los españoles prefiere que Zapatero se pague las vacaciones de su bolsillo

Permalink 01.08.06 @ 10:50:27. Archivado en España, Sociedad

 

http://blogs.periodistadigital.com/ultimahora.php/2006/08/01/zapatero_es_el_unico_presidente_europeo_1

 

Miguel Pato (Periodista Digital)-. El 87% de los españoles afirma que le parece "mal" que el presidente Zapatero se fuera en avión oficial a Londres, para llevar a su hija al colegio y hacer compras con su mujer. Después de este viaje a costa del bolsillo de los contribuyentes, el presidente del Ejecutivo pasará unos días en Lanzarote en una residencia de Patrimonio Nacional cuyos gastos serán remitidos a los Presupuestos Generales.

En un porcentaje inferior, aunque igualmente signifiativo, los españoles consideran que José Luis Rodríguez Zapatero debería de pagarse él mismo el total de los gastos de sus vacaciones.

Precisamente, este martes, el presidente del Gobierno llega a Lanzarote para ocupar el palacio de La Mareta donde pasará estos días alijado a cuenta de los Presupuestos Generales del Estado. Zapatero será recibido, a pie de pista, por diversas autoridades locales entre las que destaca el delegado del Gobierno en Canarias, José Segura.

De buen nacido es ser agradecido, y el presidente del Gobierno sabe de su condición de “invitado” en la isla y la tarde del martes tiene previsto trasladarse a la sede del Cabildo Insular de Lanzarote. Allí saludará a su presidente y a los miembros de la corporación insular.

La residencia para el descanso veraniego elegida por el presidente Zapatero ha sido utilizada con anterioridad como lugar de descanso por la Familia Real española y numerosas personalidades internacionales y está situada a la orilla del océano Atlántico. Situada en la localidad turística de Costa Teguise, perteneciente al municipio con el mismo nombre, al noreste de la isla más oriental de las Canarias.

El palacio fue construido por orden del Rey Hussein de Jordania a finales de los años 70, el monarca hachemita jamás se hospedó allí, a pesar de sus frecuentes estancias en la isla, sino que fue uno de sus hijos el único miembro de la familia real jordana que utilizó la residencia para disfrutar de su luna de miel.

Esta mansión fue cedida por el rey Hussein de Jordania a su amigo el don Juan Carlos. Nuestro monarca cedió el inmueble y pasó a formar parte del Patrimonio Nacional a finales de los años ochenta.

La Mareta debe su nombre al lugar en el que fue construida; allí existía una mareta, una especie de aljibe sin techar o depósito excavado en el suelo que servía para recoger las aguas de lluvia de la zona y dar de beber a los animales que pastaban en el lugar.

31.07.06 11.27.

Zapatero es el único presidente europeo que se va de vacaciones a cuenta del Estado

(Periodista Digital)-. Los protagonistas de la vida política siguen fieles a la tradición y es agosto el mes elegido por todos para disfrutar de las vacaciones de verano. Los destinos de los primeros ministros europeos encuentran su espacio entre las páginas de los periódicos en esta época. Pero en España, además del lugar se hacen eco del modo de financiar esos días de descanso. Porque José Luis Rodríguez Zapatero es el único de los primeros ministros europeos cuyas vacaciones corren a cuenta de las arcas públicas.

Según cuenta La Razón, Zapatero se traslada con su familia al palacio de La Mareta en la isla de Lanzarote. Se trata de un edificio regalado a Don Juan Carlos por el fallecido monarca Hussein de Jordania en 1991. Cedido por el Rey a Patrimonio Nacional, la residencia cuenta con dos piscinas, embarcadero, cancha polideportiva y un helipuerto.

Entre alguno de sus compañeros de hemiciclo estas vacaciones no han pasado desapercibidas. El diputado del Partido Popular Vicente Martínez-Pujalte acusó "a título personal y no como Grupo Parlamentario" al presidente Zapatero de estar confundiendo "lo público y privado". El portavoz adjunto del Grupo Popular en el Congreso añadió que,

Entre comillas, se está acostumbrando a vivir como un millonario. Lleva un estándar de vida que no es lo normal entre los ciudadanos españoles. Es un mal ejemplo. Debería hacer una reflexión muy seria sobre su comportamiento.

LA PENA DE LOS HOSTELOS LOCALES

La estancia del presidente del Gobierno en la isla de Lanzarote hasta el próximo 22 de agosto podría ser un incentivo, al menos, para los hosteleros locales. Pero tampoco. Zapatero se lleva consigo un grupo de 15 cocineros que se encargarán de preparar los platos que él, su esposa, su suegra y otros parientes consuman en Canarias.

Los hosteleros canarios recuerdan que durante las estancias de los Reyes de España siempre han sido ellos los encargados de la comida, incluso señalan que en estos momento las Infantas se encuentran en la Isla de Lanzarote haciendo uso de los servicios de un hotel, donde pernoctan.

Estas 15 personas, encarece el coste de la estancia. Los hoteles cercanos se limitarán exclusivamente a prestar labores de apoyo. Los cocineros se suman así al amplio despliegue de personal que viaja a Lanzarote con la familia del jefe del Ejecutivo. El año pasado, este dispositivo fue de varios cientos de personas.

DE COMPRAS A LONDRES

Hace una semana, Zapatero ya empezó a hacer uso del cheque del Estado para irse con su mujer, Sonsoles Espinosa, a bordo de un Falcon de las Fuerzas Aéreas españolas, de compras a Londres durante el fin de semana.

El secretario de Relaciones Internacionales del PP, Jorge Moragas, ha señalado que si se confirman estos datos –que están confirmados por la Embajada española en Londres–, "lo ocurrido es literalmente un escándalo, es inaudito":

Nunca se había producido un aprovechamiento ilícito de los medios públicos por parte del presidente del Gobierno, como lo acaba de hacer José Luis Rodríguez Zapatero.

Allí, en la capital inglesa reside su homólogo, el cual se aleja de las formas de Zapatero y gestiona sus finanzas como el resto de líderes europeos.

Tony Blair, además de pagar un simbólico alquiler por la residencia oficial en el número 10 de Downing Street , cuando quiso visitar el Papa, como es el líder de un país de mayoría anglicana, se pagó de su bolsillo el billete de avión hasta el Vaticano en vuelo regular y de bajo coste.

¿Por que Rodríguez ZP y su Gobierno mienten en relación con el 11-M al juez, a los españoles? Los nacional-socialistas de Rodríguez ZP y la SER se hartaron de mentir a los españoles en relación con el 11-M. ¿Tramas negras en las fuerzas de seguridad para mentir? El portero automático de Alcalá ... 11-M: NUEVAS MANIPULACIONES PARA LA VERSIÓN OFICIAL La supuesta confidencia que alertaba de atentados en los trenes tres meses antes del 11-M nunca existió

¿Por que Rodríguez ZP y su Gobierno mienten en relación con el 11-M al juez, a los españoles? Los nacional-socialistas de Rodríguez ZP y la SER se hartaron de mentir a los españoles en relación con el 11-M. ¿Tramas negras en las fuerzas de seguridad para mentir? El portero automático de Alcalá ...  11-M: NUEVAS MANIPULACIONES PARA LA VERSIÓN OFICIAL  La supuesta confidencia que alertaba de atentados en los trenes tres meses antes del 11-M nunca existió
 http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276284772.html
El 22 de abril de 2005, dos meses antes del cierre de la Comisión de Investigación del 11-M, la cadena SER difundió en primicia la noticia de que un confidente (cuyo alias es Joe el Libanés) habría avisado a un policía de la UDYCO tres meses antes del 11-M de que se iban a producir atentados contra los trenes. La noticia, de la que se hicieron eco en los días siguientes todos los medios, no tardó en convertirse en uno de los puntales de la versión oficial y de la tesis del PSOE: atentado islamista anunciado y fruto de la imprevisión del Gobierno de Aznar. Pero no nos contaron la historia completa de este episodio.

 

L D (Luis del Pino) La estrategia del PSOE fue clara desde el principio: la masacre de marzo era obra de Al Qaeda ­–o al menos de islamistas–­ como respuesta a la participación de España en la guerra de Irak. Además, el Gobierno del PP habría tenido datos de que el ataque se podía producir y, sin embargo no logró evitarlo por una grave imprevisión. Fue José Antonio Alonso, entonces ministro del Interior, el primero en lanzar esa acusación directa. Y no tardó en llegar la “demostración” a la carta de que así sucedieron las cosas. La noticia sobre un supuesto confidente apuntalaba la versión oficial poco antes del cerrojazo a la investigación parlamentaria.
De hecho, el documento de conclusiones de la Comisión de Investigación del 11-M, que en su práctica totalidad era el elaborado por el PSOE, recoge ese episodio de forma expresa:
  • El 22 de abril de 2004 un testigo protegido declaró ante el Magistrado-Juez que instruye el sumario por los atentados de Madrid que, en las Navidades de 2003, Abderraman Hammadi le comentó que había gente dispuesta a poner bombas en trenes. Tras recibir esa información, el hoy testigo protegido intentó ponerla en conocimiento de la Unidad Central de Información Exterior y, como quiera que ello no fue posible, se la comunicó finalmente a un miembro de la Unidad de estupefacientes UDYCO. Al parecer, el citado Hammadi se dedicaba al tráfico de estupefacientes y había oído estos comentarios de las personas que le suministraban dichas sustancias.
Sin embargo, el sumario instruido por el juez Del Olmo muestra una realidad bien distinta. En su declaración ante el juez, realizada el 29 de julio de 2005, el inspector jefe 18774, controlador de ese confidente, deja claro que jamás existió tal aviso anterior al 11-M. El inspector declara que el 15 de marzo de 2004 (es decir, 4 días después de los atentados), un confidente "de escasa credibilidad" (Joe el Libanés) le contactó para decirle que él (el confidente) había oído tres meses antes del 11-M que se iba a atentar contra los trenes. Es decir, que el confidente no comunicó nada a la Policía hasta después de los atentados.
¿Oyó ese confidente algo tres meses antes del 11-M, aunque no lo comunicara hasta el 15 de marzo? Tampoco. Las sucesivas declaraciones de ese confidente ante la Policía y ante el juez no permiten otorgar ninguna credibilidad a sus palabras. En distintas comparecencias, el confidente y las personas que declararon por su causa fueron desgranando una rocambolesca trama en la que aparecían sucesivamente el chófer del embajador marroquí, el del embajador irlandés, los espías franceses, el FBI, la CIA, narcotraficantes colombianos y marroquíes... De nuevo, otra inmensa cortina de humo con la que se apoyó la tesis de la negligencia a escasas semanas del cierre de la Comisión de Investigación del 11-M y con la que se tuvo entretenido al juez Del Olmo una temporada.
Alonso y la imprevisión

Ya un año antes de que esto sucediera, el día 27 de abril de 2004  –por entonces, ni siquiera estaba claro que se fuera a crear una comisión de investigación–, el recién nombrado ministro del Interior, José Antonio Alonso, acudió a una entrevista al programa Hoy por Hoy de la cadena SER. Dijo que el Gobierno del PP "podía haber sabido, políticamente hablando, que estaban siendo investigadas en nuestro país redes de fundamentalismo islámico" y que hubo una "clara imprevisión política", pero "no de las fuerzas de seguridad, que incluso llegaron a avisar con cierta reiteración de que esto podía ocurrir y efectivamente ocurrió".

Alonso dijo también ese mismo día algo en lo que le damos toda la razón: "las víctimas se merecen toda la verdad". Por cierto, pese a la evidencia de estas declaraciones del ministro, Alfredo Pérez Rubalcaba negó que el PSOE hubiera acusado alguna vez al anterior Gobierno de imprevisión. Una vez más las fonotecas demostraron el engaño.

 

 

Tontería económica de la semana Jefes y consumidores

Tontería económica de la semana  Jefes y consumidores


Carlos Rodríguez Braun


http://www.libertaddigital.es/opiniones/opi_desa_32652.html

    “ Lo escalofriante del asunto es que cuando sucede eso, cuando don Juan Antonio Sacaluga consigue sus elevados ideales, cuando no somos libres, cuando nos fuerzan a pagar, entonces, qué bueno, ya somos "ciudadanos". ”

El director de cine Fernando Trueba definió así la democracia: "No es tanto poder elegir a un presidente cada cuatro años, sino poder echarlo. ¿Te imaginas poder echar al jefe de una empresa?". A Juan Antonio Sacaluga, director de "En portada" en La 2 de TVE, le gusta que la televisión pública nos trate como ciudadanos y no como consumidores.

Don Fernando acierta en la primera mitad de su frase: el reemplazo incruento de los gobernantes por medio de la participación popular es la clave original de la democracia. Podría, empero, haber pasado de allí a otros campos plausibles, como la crítica de las dictaduras o el recelo ante la espectacular ampliación de la política a través de la democracia. En vez de ello, realiza una comparación ilegítima y sólo explicable, precisamente, por la confusión de las lenguas derivada de dicha hipertrofia de la democracia.

Un jefe político no es el jefe de una empresa, porque el Estado no es una empresa: el Estado es la coacción legal, mientras que la empresa es producto de la libre iniciativa individual. Si no queremos pagar lo que una empresa vende, pues no compramos, no pagamos y no pasa nada. Somos libres ante las empresas. En cambio, no podemos elegir no darle el dinero a las Administraciones Públicas. Si no pagamos impuestos podemos acabar en la cárcel.
La misma falta de percepción de las diferencias entre el Estado y la sociedad afecta a don Juan Antonio Sacaluga, a quien le parece mal tratar a las personas como consumidores. Pero los consumidores son personas libres, que por definición eligen consumir algunas cosas y no otras, y nadie puede obligarlos a comprar lo que no quieren. Esto es la libertad, algo que al parecer disgusta al señor Sacaluga, porque no le agradan los consumidores, con lo cual deducimos que lo que en realidad prefiere no es que la gente sea libre sino que sea obligada a pagar, es decir, exactamente lo que hacemos con las televisiones públicas. Lo escalofriante del asunto es que cuando sucede eso, cuando don Juan Antonio Sacaluga consigue sus elevados ideales, cuando no somos libres, cuando nos fuerzan a pagar, entonces, qué bueno, ya somos "ciudadanos".

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    * (09-07-2006) Fiebres y desmanes
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    * (28-05-2006) Guerra y hambre
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NUEVO MAZAZO DE CÉSAR VIDAL A LOS MISTIFICADORES ¿Por qué ganó Franco?

NUEVO MAZAZO DE CÉSAR VIDAL A LOS MISTIFICADORES ¿Por qué ganó Franco?

Por Pío Moa

http://agosto.libertaddigital.com/articulo.php/1276232158

Detalle de la portada de LA GUERRA QUE GANÓ FRANCO.  
César Vidal continúa, con su gran sentido de la oportunidad, publicando libros que son otros tantos mazazos sobre las versiones de la Guerra Civil, cada vez más degradadas desde el punto de vista historiográfico, que venían imponiéndose desde la izquierda y con abundante aporte de fondos públicos. Imponiéndose con insolencia que hoy, cuando su quiebra comienza a hacerse evidente, nos parece increíble.
La cuestión de por qué ganó Franco la guerra venía siendo despachada por esa historiografía de tres al cuarto con referencias a la intervención alemana e italiana y a la "traición" de las democracias a la España "republicana", otra democracia perfectamente legítima, si hemos de dar crédito a tales historietas. Como político o militar, Franco no pasaría de ser un tiranuelo inepto y muy poco inteligente (aunque "astuto", con "astucia aldeana", etcétera), con lo cual los ilustrados republicanos habrían sido vencidos por una especie de idiota.
 
Salvo por algunas críticas contradictorias a la URSS, esta explicación recuperaba la más simplona de las propagandas puestas en marcha por la Comintern para consumo de las masas, y pretendía elevarla al rango de memoria consolidada y definitiva de la guerra… a pesar de que incluso en los años 30-40 los comunistas realizaban análisis bastante menos estúpidos, para su propia ilustración.
 
En años próximos estaremos en condiciones de valorar hasta qué punto decayó en los últimos veinte años la historiografía española, contaminada por la necedad y el sectarismo progresistas, que, entre otras hazañas, logró casi arrumbar de la universidad a autores muy superiores pero, a juicio de estas izquierdas, algo "reaccionarios", tales como los hermanos Salas Larrazábal, Bolloten, Martínez Bande o Ricardo de la Cierva. Afortunadamente, esa lamentable época está tocando a su fin.
 
El libro de Vidal empieza con un acierto clave, al encuadrar la guerra de España dentro de las guerras civiles causadas por los avances revolucionarios en Europa y en Méjico durante el primer tercio del siglo XX. Esto tiene la máxima importancia a la hora de enfocar de forma inteligible la guerra de España, que no tuvo nada que ver con un enfrentamiento entre democracia y fascismo, como viene pretendiendo una historiografía tan descaminada como políticamente interesada. Fue una pugna entre revolución y contrarrevolución, la más importante y sangrienta de la época si exceptuamos la guerra civil que siguió en Rusia a la toma del poder por Lenin.
 
Este enfoque nos permite eludir las mil contradicciones y el continuo forzamiento de los datos a que obliga la versión hasta hace poco predominante. Pues, ¿cómo podía una democracia componerse de comunistas, socialistas y anarquistas fundamentalmente, además de los racistas del PNV y los nacionalistas catalanes promotores de la guerra civil en 1934, o de unas izquierdas republicanas que nunca aceptaron unas elecciones adversas? ¿Cómo podían los supuestos demócratas practicar una política de exterminio contra la Iglesia que recuerda, si bien en proporciones menores, a la practicada por los nazis contra los judíos? ¿Y el pueblo? ¿No estaba la mitad del pueblo, por lo menos, del lado de sus "opresores fascistas"? ¿Y cómo lograron éstos ayudas de las democracias tan sustanciales como el petróleo de Usa (de una compañía useña)? Y así sucesivamente. Al final todo queda como una conspiración de traidores a la "república" española, tan modélica, según nos cuenta un buen número de intelectuales ignorantes o malintencionados que, "con orgullo, con modestia y con gratitud", la reivindican en un manifiesto reciente.
 
Las cosas quedan incomparablemente más claras con el enfoque de este libro. La democracia, en efecto, no jugó ningún papel en la guerra, porque el proyecto de una república de democracia liberal había sido hecho trizas en los años anteriores. La habían hecho trizas, precisamente, aquellas izquierdas que, tuteladas al final por Stalin, se presentaban en la guerra como republicanas y democráticas. A partir de ahí, la lucha se jugaba entre una salida totalitaria-revolucionaria y una dictadura autoritaria.
 
La cuestión de por qué ganó la segunda tiene interés, porque, en un principio y durante bastante tiempo, lo lógico habría sido su aplastamiento, dada la desproporción de fuerzas. Incluso cuando, contra toda expectativa, las escasas columnas de Franco llegaban a Madrid y estaban a punto de ganar la guerra en sólo cuatro o cinco meses, la situación no estuvo lejos de invertirse dramáticamente, con una derrota completa de los nacionales. Hasta entonces las aportaciones exteriores habían sido de escasa enjundia, pero ese fue el momento en que la intervención soviética se volvió masiva, dando pie a una intervención germano-italiana también masiva y a la sustitución de las columnas irregulares por la movilización general y la formación de grandes ejércitos, con sus brigadas, divisiones y cuerpos de ejército, empleo de masas considerables de aviones y carros, etc.
 
Vidal estudia las sucesivas campañas, ofensivas y contraofensivas hasta el final hundimiento del Frente Popular en medio de una guerra civil entre sus propias fuerzas, y examina las explicaciones que los vencidos dieron entonces de su derrota, algo más inteligentes que las simplezas con que hoy nos obsequian tantos historiadores. Tienen especial interés las observaciones de Prieto sobre las causas de la pérdida de la región cantábrica, a finales de 1937, que determinó el cambio definitivo en el cariz de la guerra, al pasar a Franco la superioridad material. Prieto insistía sobre todo en las rivalidades entre partidos, la actitud del PNV (y eso que no conocía en toda su amplitud la traición de éste), la insuficiente represión de retaguardia, el desprestigio del mando militar por los políticos, etc.
 
El análisis puede aplicarse al conjunto de la contienda, y, en realidad, todas esas causas podrían reducirse a la primera: el Frente Popular no había conseguido la unidad política y militar, la unidad de mando que sus contrarios sí habían alcanzado en los primeros meses de guerra, y por ello gran parte de su potencia se dispersaba en pugnas y sabotajes internos, y en la dificultad para aplicar los planes de forma disciplinada. Ello no significa que su conducción de la guerra fuese un continuo desastre: lograron formar un ejército potente y lanzar ofensivas bien diseñadas y muy peligrosas, gracias, sobre todo, a la creciente hegemonía comunista. Porque los comunistas fueron los únicos que tenían una verdadera estrategia general, política y militar, y, auxiliados por el común temor al enemigo, sometieron a sus aliados, a menudo con métodos terroristas, a una considerable unidad de acción, nunca suficiente, empero.
 
El general Rojo hizo también algunas precisiones acertadas en noviembre de 1938, aunque partiendo de un optimismo absolutamente desbocado sobre sus posibilidades de ganar la guerra a esas alturas. La cuestión básica era la "unidad absoluta en lo político y en la dirección de la guerra", de la cual derivarían la "disciplina absoluta" en el frente y la retaguardia, los abastecimientos, una reorganización militar y "social", y la importación de armamentos. Si todo aquello no era posible –y no lo era, salvo bajo la dictadura plena y desembozada de los comunistas–, Rojo propugnaba pedir la paz, con cuatro puntos, incluyendo la "entrega de las personas responsables".
 
Especial interés tiene su punto tercero: "Evacuación de la masa responsable para evitación de represalias". Se refería probablemente a los miles o decenas de miles de personas implicadas en el terror contra las derechas, y a las cuales pensaban los nacionales ajustar cuentas muy estrechas. Como es sabido, los dirigentes del Frente Popular se desentendieron por completo de esta elemental medida de protección de los suyos, a quienes dejaron completamente a merced de los nacionales. Sólo se preocuparon de asegurar su propia fuga y exilio, asegurado éste con inmensos tesoros expoliados al patrimonio artístico e histórico nacional y a particulares, incluyendo los bienes depositados por las familias pobres en los montes de piedad.
 
Esto no es una apreciación demagógica en modo alguno, sino un resumen preciso de los hechos. Con razón alude Vidal a la corrupción como uno de los factores de la derrota "republicana".
 
Como resume Vidal, las causas de la victoria franquista están muy lejos de las seudoexplicaciones propagandísticas tan en boga hasta hace poco. Consistieron básicamente en la unidad de mando; en el mucho mejor empleo de la ayuda extranjera, pagada además en condiciones mucho mejores que la del Frente Popular y sin el componente de corrupción que tuvo éste; en su mejor utilización de la baza diplomática; y en el factor moral y religioso, muy movilizador entre grandes masas de la población. Además, Franco, por estas cosas y otras, demostró ser un militar brillante, capaz de superar la situación casi desesperada del principio y de transformar las ofensivas enemigas en contraofensivas demoledoras. A menudo se le ha comparado, en contra suya, con Napoleón. No fue un Napoleón, en efecto, pero no debe olvidarse que Franco ganó su guerra, mientras que Napoleón terminó perdiendo las suyas.
 
Creo, en suma, que el libro de Vidal es una pésima noticia para los promotores de la falsificación de la historia, tanto como lo es buena para la historiografía seria, que, ya iba siendo hora, está desplazando por fin a las simplezas propagandísticas predominantes durante tanto tiempo.
 
 
César Vidal: La guerra que ganó Franco. Planeta, 2006; 600 páginas.
 
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UNA VISIÓN CRÍTICA SOBRE LA REPÚBLICA Y LA GUERRA CIVIL

UNA VISIÓN CRÍTICA SOBRE LA REPÚBLICA Y LA GUERRA CIVIL

La derecha ante el Frente Popular

Por Pío Moa

http://libros.libertaddigital.com/articulo.php/1276232147 

 

Francisco Franco.
Una leyenda profusamente difundida pretende que, desde las mismas elecciones del Frente Popular, la derecha, particularmente Gil-Robles y Franco, intentaron el golpe de estado contra ellas. Así, no habrían actuado de modo distinto de Azaña y demás republicanos cuando perdieron las elecciones de 1933.
Sin embargo, la realidad es muy otra, aun dejando de lado el hecho de que las elecciones del 33 fueron democráticas, mientras que las del 36 en ningún país se considerarían como tales. En la misma noche electoral, y a la mañana siguiente, Gil-Robles y Franco presionaron a Portela Valladares, jefe del Gobierno, y a otras autoridades para que declarasen el estado de guerra. El objetivo no era propiciar un golpe de estado, sino impedir que las turbas continuasen adueñándose de las calles y de los propios colegios electorales, ante la defección de las autoridades. De hecho, Alcalá-Zamora firmó para Portela tanto el estado de guerra como el de alarma, si bien recomendó no usar el primero en la medida de lo posible, criterio que siguió Portela. Y así el estado de alarma, que traía consigo la censura de prensa y otras restricciones a los derechos ciudadanos, permanecería en vigor hasta la reanudación de la guerra, en julio.
Consumada la imposición del Frente Popular, la CEDA reconoció el resultado de las elecciones, lo que han invocado charlatanes tipo H. Southworth para demostrar la legalidad y normalidad de las mismas. Ese reconocimiento, pese a las evidentes y graves anormalidades de los comicios, podía testimoniar, una vez más, el talante moderado y legalista de la CEDA, capaz de aceptar la alternancia política.
Pero su aceptación obedeció a sentimientos menos loables: el pánico. Habían ganado los mismos rebeldes del 34, jactanciosos de su hazaña y que habían amenazado en su propaganda electoral con exterminar a la derecha. Ésta, desde la CEDA a la Falange, procuró no "provocar" a los eufóricos y agresivos ganadores, y se aferró a Azaña como última esperanza frente al renovado impulso revolucionario. Pues no parecía imaginable que Azaña, un burgués, fuera a seguir la ruta de sus amigos revolucionarios, los cuales pensaban prescindir cuanto antes de la burguesía, aunque fuera la progresista.
La CEDA mantenía posibilidades de presión, pues mientras no se reunieran las Cortes, a mediados de marzo, seguía siendo mayoritaria en la Diputación Permanente. Pero renunció a cualquier oposición, aprobando el 21 de febrero la amnistía impuesta por las turbas en la calle; también aprobó el restablecimiento de la autonomía catalana, suspendida desde 1934 y asimismo repuesta por Companys y los suyos, para enfado de Azaña, sin esperar el trámite legal de la reunión de Cortes.
Manuel Azaña.Con la misma mansedumbre, la derecha aceptó la readmisión de los empleados despedidos por huelgas políticas o por la sublevación de octubre del 34, pagándoles además una indemnización, de hasta seis meses de paga, que ponía a muchas empresas al borde de la quiebra y les obligaba a despedir, además, a empleados que habían respetado la ley.
En sus diarios y cartas a su cuñado Rivas Cherif, Azaña se jactaba de haberse convertido en un "ídolo nacional", un "ídolo de las derechas", las cuales "sienten estupor ante nuestro triunfo y respeto ante nuestra autoridad". Y se recreaba, con desprecio: "¿Causa profunda de todo esto? El miedo. Te divertirías mucho si estuvieras aquí".
Ese miedo le daba gran satisfacción. A Gil-Robles, comenta, "la Pasionaria le ha cubierto de insultos. No sabe dónde meterse, del miedo que tiene". "Tienen un miedo horrible. Ahora quieren pacificar, para que las gentes irritadas se calmen y no les hagan pupa". Él mismo no ahorraba desplantes a los banqueros y empresarios, o a quienes, como Batet, habían salvado la República en Barcelona, en octubre de 1934; o se complacía en el arresto de López Ochoa, defensor de la República en Asturias en la misma ocasión: "Ya hay otro generalote preso".
También el líder de la Falange, José Antonio, ordenó a los suyos discreción, "evitar todo incidente" e impedir "actitud alguna de hostilidad hacia el nuevo Gobierno o de solidaridad con las fuerzas derechistas derrotadas". De nada iba a valerles. Enseguida, el 27 de febrero, el Gobierno clausuró centros falangistas, y unos días después cerró su periódico, Arriba, mientras recomenzaban, como en 1934, los atentados mortales contra jóvenes del partido. Acosada, la Falange comenzó a replicar, también como en 1934, con otros atentados, empezando con uno fallido, el 12 de marzo, contra Jiménez de Asúa.
Al revés de lo que ocurría en los actos de terrorismo contrarios, la pesada mano del poder se descargó entonces, sin prestar mucha atención a las normas legales. Fue prohibido el partido, cerrados todos sus centros, encarcelada casi toda su directiva, incluido José Antonio, y detenidos otros muchos militantes. Sin embargo, bastantes jóvenes derechistas, cansados o indignados con la actitud sumisa de la CEDA, acudieron a nutrir las filas de la Falange.
A continuación, el Gobierno y las izquierdas asestaron un golpe devastador a la CEDA, reduciendo fraudulentamente, entre injurias, la presencia parlamentaria de la derecha moderada (le arrebataron 37 escaños). En protesta, la CEDA se retiró de las Cortes, a finales de marzo, bajo una tormenta de denuestos y amenazas de ser tratada como "golpista". Pocos días más tarde volvió, humillada.
A las quejas por las constantes violencias, Azaña replicó, el 3 de abril: "Dejemos llegar a nuestro ánimo el sentimiento de la misericordia y de la piedad. ¿Es que se puede pedir a las muchedumbres irritadas o maltratadas, a las muchedumbres hambreadas durante dos años, que tengan la virtud que otros tenemos de que no trasparezcan en nuestras conductas los agravios de que guardamos exquisita memoria?".
Azaña falseaba los hechos: había sido durante su anterior Gobierno, en el primer bienio, cuando el hambre había alcanzado sus mayores cotas, que resurgían aceleradamente con el Frente Popular. Pero, sobre todo, su peculiar "misericordia y piedad" legalizaba el crimen. Escribiría Lerroux: "¿Maltratadas? ¿Agraviadas? Se habían rebelado, habían sido vencidas, fueron juzgadas y sentenciadas. ¿Qué otra cosa hizo Azaña con el general Sanjurjo y sus compañeros sublevados en agosto de 1932?". Además, Azaña había aplicado una represión feroz, como también señala Lerroux: "Nosotros no deportamos a sus jefes a los desiertos africanos, ni aplicamos la ley de fugas a sus obreros maniatados, ni exterminamos a sus campesinos rebeldes como en Casas Viejas".
El deprimido Gil-Robles se alejó por unas semanas de la primera fila de la política, adquiriendo protagonismo el más enérgico Calvo Sotelo, monárquico y partidario de acabar con una república a la que consideraba antesala de la revolución. Calvo centró su actividad en la denuncia de la oleada de crímenes y disturbios que se habían adueñado de la sociedad española, procurando que el Gobierno cumpliese e hiciese cumplir la ley, con lo cual lo legitimaba. Sin embargo, pospuso el tratamiento de las denuncias derechistas hasta después de cumplir dos designios fundamentales: asegurarse una mayoría aplastante en las Cortes y destituir al presidente de la República, obstáculos legales a su completa dominación.
José Calvo Sotelo.Una vez logrados esos objetivos, la cuestión del orden público se trató los días 15 y 16 de abril, en simultaneidad con la primera manifestación masiva de protesta a la que se atrevían las derechas, y que fue atacada a tiros por las izquierdas, causando numerosos muertos. Calvo Sotelo habló en las Cortes, entre burlas y amenazas de "arrastrarlo" a él y a otros dirigentes derechistas, especialmente por parte de la Pasionaria y de Margarita Nelken. También Gil-Robles recibió amenazas de muerte por parte del jefe comunista José Díaz y por la Pasionaria.
Calvo dio los datos, muy graves y probablemente incompletos a causa de la censura, de los muertos, asaltos e incendios en sólo un mes y medio. Azaña, pese a la timorata, más que moderada, actuación de la derecha, le espetó: "¿No queríais violencia? ¿No os molestaban las instituciones sociales de la República? Pues tomad violencia. Ateneos a las consecuencias". Con estas frases renunciaba, sencillamente, a toda pretensión de legitimidad para el Frente Popular.
Dos meses más tarde, el 18 de junio, con una situación muy empeorada, las derechas presentaron una proposición no de ley para intentar que el Gobierno cumpliera sus obligaciones –lo que, por otra parte, lo habría legitimado–: "Las Cortes esperan del Gobierno la rápida adopción de las medidas necesarias para poner fin al estado de subversión en que vive España". Entre amenazas e insultos gravísimos, una vez más, Gil-Robles dio nuevos datos: 269 muertos y 1.267 heridos en sólo cuatro meses, innumerables incendios de iglesias y centros políticos derechistas, huelgas constantes y a menudo violentas, etc. Denunció la llamada "republicanización de la justicia", es decir, la supeditación de ésta al Frente Popular.
Calvo Sotelo, por su parte, citó frases revolucionarias de Largo Caballero, el Lenin español, a quien estaba unido el Gobierno por un "cordón umbilical". El Ejército no podía adoptar una actitud subversiva, pero "sería loco el militar que al frente de su destino no estuviera dispuesto a sublevarse a favor de España y en contra de la anarquía, si ésta se produjese". Casares Quiroga, el jefe de Gobierno tras haber subido Azaña a la presidencia de la República, pintó un panorama social casi idílico, y amenazó a Calvo con hacerle responsable de cuanto pudiera ocurrir. Calvo replicó con sus famosas palabras:
"Yo acepto con gusto y no desdeño ninguna de las responsabilidades que se puedan derivar de actos que yo realice, y las responsabilidades ajenas, si son para el bien de mi patria. Yo digo lo que Santo Domingo de Silos contestó a un rey castellano: 'Señor, la vida podéis quitarme, pero más no podéis'. Y es preferible morir con honra a vivir con vilipendio".
Concluyó previniendo a Casares contra la eventualidad de convertirse en un Kérenski o un Karoli, que habían abierto el paso al comunismo en Rusia y Hungría, respectivamente.
Mientras tanto, iba tomando cierta consistencia la conspiración militar dirigida por Mola, de la que hablaremos luego.
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