Mirador V
¿Ignorancia invencible?
| ¿Ignorancia invencible? |
| Con cualquier motivo, ahora es el de la declaración de renta y la casilla de la Iglesia, aparecen en los medios: artículos de opinión y cartas al director de un tono parecido a la sigueinte que, refiriendose a la petición de algunos obispos, dice: “Me ha llamado la atención la frase que han mencionado para atraer a más personas: ‘Recibir para poder dar’. La Iglesia debería saber que nosotros somos personas libres y mayorcitos, y no necesitamos intermediarios para dar donativos a los que de verdad lo necesitan y, sobre todo, teniendo en cuenta que hay que ser ingenuo para seguir llenando las bancas eclesiásticas. ¿Hasta cuándo va a seguir esta Iglesia rica pordioseando en vez de repartir sus riquezas y crear puestos de trabajo?”. Si echamos una ojeada a los problemas de nuestra opulenta sociedad, especialmente a los sociales, observamos que entre las orgainzaciones que se dedican a resolverlos está la Iglesia Católica y las organizaciones afines formados por religiosos y por laicos, siendo las de la Iglesia, las que adquieren, con diferencia, mayor alcance. Por ello, me cuesta entender escritos como el anterior, que no sé si responden a una ignorancia invencible, a una obsesión, a mala intención o a campañas organizadas: basta con no estar ciegos para ver el alcance social de la Iglesia. |
Enric Barrull Casals |
¿Ignorancia invencible?
| ¿Ignorancia invencible? |
| Con cualquier motivo, ahora es el de la declaración de renta y la casilla de la Iglesia, aparecen en los medios: artículos de opinión y cartas al director de un tono parecido a la sigueinte que, refiriendose a la petición de algunos obispos, dice: “Me ha llamado la atención la frase que han mencionado para atraer a más personas: ‘Recibir para poder dar’. La Iglesia debería saber que nosotros somos personas libres y mayorcitos, y no necesitamos intermediarios para dar donativos a los que de verdad lo necesitan y, sobre todo, teniendo en cuenta que hay que ser ingenuo para seguir llenando las bancas eclesiásticas. ¿Hasta cuándo va a seguir esta Iglesia rica pordioseando en vez de repartir sus riquezas y crear puestos de trabajo?”. Si echamos una ojeada a los problemas de nuestra opulenta sociedad, especialmente a los sociales, observamos que entre las orgainzaciones que se dedican a resolverlos está la Iglesia Católica y las organizaciones afines formados por religiosos y por laicos, siendo las de la Iglesia, las que adquieren, con diferencia, mayor alcance. Por ello, me cuesta entender escritos como el anterior, que no sé si responden a una ignorancia invencible, a una obsesión, a mala intención o a campañas organizadas: basta con no estar ciegos para ver el alcance social de la Iglesia. |
Enric Barrull Casals |
Lex Duralex Sed Lex
| Lex Duralex Sed Lex |
| Estimado Director: El presidente Rodríguez no consentirá que se denuncie el diálogo anunciado entre socialistas vascos y el brazo político de Eta, en lo que llaman la mesa de negociación política. También dijo que era para mirarle a los ojos a los batasunos, e indicarles el camino. Recordemos que ya se sentaron en las mesas electorales con todos los partidos políticos, los apoderados del PCTV que pertenecían a la ilegalizada Batasuna. Para el presidente del 14-M el orden de los tiempos no altera el valor del mensaje: primero la paz después la política dijo, ahora dice primero la política después la paz. Primero la política aprobando la ley del estatuto catalán. Después la política pasa por legalizar a la primera marca sin sucedáneos, que puestos a sentarse en mesas de diálogo y electorales, porqué no presentarse en coalición pura y dura, mirándoles a los ojos con la ternura del amor y la pax perpetua. La ley se aplica en función de los tiempos y las circunstancias, Sed Lex, es la ley. El paradigma latino "Dura lex sed lex", la ley es dura pero es la ley, se transforma hoy según la política del pacto y del diálogo. El orden de las palabras que para el presidente del Gobierno no altera el significado, podrá ser sustituida por Lex duralex sed lex, ley duralex con este Gobierno hoy también es ley. Ley y paz de cristal duralex, que como este cristal es difícil de romper, hasta que se cae al suelo. O a la realidad pura y dura. En política al fin y al cabo, con las actuaciones de los gobernantes los platos rotos siempre los pagan otros. |
José Carlos Navarro Muñoz |
Sorprendente
Jo ja no em fio.
Jo ja no em fio.
Normalment venien a Espanya, paradís encara d'ètica mèdica, els majors dels països del nord fred d'Europa, holandesos, suecs, austríacs, alemanys, suïssos... aquesta tercera edat d'or no només venia a gaudir plàcidament de les seves rendes de jubilació en la nostra càlida costa mediterrània... també venia per a ser atesos amb dignitat, sense por al suïcidi involuntari. I és que, a la menor, apareixia un "àngel de la mort" que els alleujava els sofriments quan tenien el lamentable error de queixar-se massa una nit... i és que el malestar d'una persona que no dorm genera bastant mal iogurt... amb efectes impredictibles. També estava el tema de l’herència... si poguéssim convèncer a l’avi que ja ha viscut massa... és que dura més que les piles duracel o que la reina mare... i així, quan ens toqui gaudir de l’herència... ens anem a topar amb més de cinquanta anys... i ja no és edat de viure la tabola.
Si fem cas a l’associació pro eutanàsia, aquí, ens anem a trobar amb aquest panorama... i Aixa les coses, qui anirà al metge quan sofreixi les raonables xacres de l’edat... I, no ho oblidis, tots serem majors i voldrem garanties de vida, que no de mort. És Aixa que jo ja no em fiu.
Antonio Pérez
Rosas blancas manchadas por la sangre del terrorismo.
Rosas blancas manchadas por la sangre del terrorismo.
Diego Quiñones Estévez (Málaga)
Profesor de Religión y Moral Católica
http://www.analisisdigital.com/Noticias/Noticia.asp?id=12344&idNodo=-5
Hasta los símbolos más sagrados e insobornables que dignifican el sentido de la vida y la muerte son vaciados de sus contenidos, cuando no perseguidos y eliminados, por los agitadores del populismo izquierdista, por los intelectuales sin ideas ni proyectos innovadores y por los políticos demagogos que les abastecen de apetencias, de honores burocráticos, de subvenciones culturales degradantes y de privilegios vitalicios.
Un símbolo como la rosa blanca, que connota la pureza, en el amor, la paz, la vida, el corazón y el alma; que representa la pulcritud en las acciones, el pensamiento, los sentimientos y las emociones, ha sido pervertido por los que apoyan a los enemigos de la libertad, la justicia, la paz, la dignidad y la democracia constitucional.
Y el escenario de la humillación a los asesinados por el terrorismo ha sido nada más y nada menos que una institución del Estado donde debe estar representada la soberanía popular: la Cámara del Congreso de los Diputados, que, como todas las instituciones democráticas, ha de velar para hacer realidad las leyes constitucionales y no convertirse en una cámara mortuoria sin principios políticos y morales, que avale a aquellos que violan y atentan contra el Estado de Derecho, contra el primer derecho humano que es el derecho a la vida de las personas.
Las rosas de la paz han sido enarboladas, más como rosas de la paz de una guerra inexistente, como las armas del terrorismo y sus mentiras. Las manos de los que portaban las rosas blancas simbólicamente estaban utilizando las espinas criminales de las pistolas, los proyectiles y las bombas que el terrorismo empleó de forma traicionera y cobarde contra miles de personas que siguen vivas en nuestras conciencias. Los pétalos de esas rosas fueron las balas, las esquirlas y la metralla del odio cainita que ha destruido las vidas de seres humanos que el destino les deparó haber nacido en España, y ser españoles de una nación plural y diversa.
Pervertir el símbolo de la pureza y del amor, la rosa blanca, las rosas blancas que los familiares de las víctimas del terrorismo han ido depositando, con dolor y angustia, a lo largo de tantos y tantos años de sufrimiento, en las tumbas y en la memoria eterna de los asesinados por el sinsentido del terrorismo izquierdista, es una acción humillante que ninguna sociedad sana debiera permitir, porque si así lo hiciera estaría demostrando una falta de dignidad humana, una falta de valores humanos, síntoma indiscutible de que está muerta, desahuciada para cumplir con la justicia y rendir honor y culto a aquellas personas que dieron sus ideas y sus vidas para que vivamos como ahora vivimos: sin miedo al terror, sin miedo a los políticos del odio negociado para perpetuarse en el poder, sin miedo a la libertad ni a aplicar la justicia que durante tanto tiempo se ha escamoteado y negado a las víctimas.
Las rosas blancas, en manos amigas del terror y enemigas de la verdad y el honor de las víctimas del terrorismo, son rosas blancas manchadas de sangre que no piden perdón ni desean la reconciliación y la conversión.
¿NECESITAMOS LOS PARTIDOS POLÍTICOS?
¿NECESITAMOS LOS PARTIDOS POLÍTICOS?
¿Llevaba razón Washington?
Por Paul Johnson
http://revista.libertaddigital.com/articulo.php/1276231831
![]() | ¿Necesitamos los partidos políticos? Rara vez se plantea esta cuestión. Quizá debiéramos formularla de otra manera: ¿hasta qué punto necesitamos a los partidos políticos? Porque, ciertamente, el costo moral de tenerlos es elevado, y sigue creciendo. |
La fuente de esta nueva forma de corrupción es el nuevo Partido Laborista, que anda buscando un sustituto de los sindicatos como principal fuente de ingresos. No obstante, los conservadores y los liberaldemócratas también han intentando recaudar dinero prometiendo favores. En cuanto un partido es lo suficientemente grande, puede abrirse camino en los derroteros del enjuague.
Este asunto, en qué medida la recaudación de fondos para las campañas –tanto del partido como personales– conduce a la corrupción, es objeto de controversia en EEUU. Ciertamente, se conceden cargos a los donantes importantes, incluso destinos diplomáticos fundamentales. A menudo he pensado que esto representa una enorme desventaja para los esfuerzos diplomáticos norteamericanos a la hora de exponer sus políticas al mundo, algo que, hoy más que nunca, es de crucial importancia. 