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Revista de prensa

ES IMPRESCINDIBLE. PARA ELLOS   Dios guarde a ZP

Por Horacio Vázquez-Rial

Santiago Carrillo.
Hay gente que no cambia. La realidad sí, constantemente. Franco murió hace treinta años, la URSS se extinguió hace cerca de veinte, los partidos comunistas de Occidente se borraron del mapa o se convirtieron en organizaciones mucosas verdirrojas ideales para tripartitos, pero Santiago Carrillo sigue ahí, detenido hace siete décadas. Ya pueden decir sus admiradores que no representa los noventa y hasta que aparenta veinte. Los tiene.
Este caimán de dura piel fue tan obediente a los rusos que, por órdenes de Moscú, liquidó su propio partido. Lo explico: sabían bien los dirigentes soviéticos que se habían hecho cargo de entregarle el finiquito a Lenin que si tenían alguna oposición no iba a ser interior; en cambio, las reacciones de los pecés occidentales podían llegar a ser desagradables y molestas. Sobre todo, de los importantes: los que lo eran por número de afiliados, como el PCI o el PCF, o los que lo eran por valor simbólico; y en eso ninguno lo era más que el español. De modo que había que acabar con ellos al tiempo que se acababa con la URSS.
El trabajo lo hicieron los fieles, inventores del aparentemente discrepante eurocomunismo: Berlinguer y Carrillo a la cabeza. Cumplida su misión, el hombre comprendió que el nuevo amo era socialista y alemán, y el que estaba en eso era Felipe González, renuncia al marxismo incluida, de modo que había que irse al PSOE. De un régimen a otro, sin escalas.
Y ahí lo tenemos, apocalíptico, anunciando que lo que pretendemos quienes estamos en la oposición, así en conjunto, es asesinar al presidente de la sonrisa. Carrillo ha sido generosamente impreciso: "Quieren asesinar a Zapatero", dijo, usando un verbo sin sujeto. No ha tenido en cuenta que hubo una transición, y que antes de eso hubo 36 años de Franco. Casi nadie tiene por aquí muchas ganas de matar a nadie, y lo que se le reprocha a Zapatero es que se siente a jugar al mus precisamente con los que sí las tienen, pero no de matarlo a él, sino a algunos de nosotros.
Andreu Nin.Él sigue en 1936, o en 1939, quién sabe, preparando el asalto al poder o colaborando con Stalin y su siervo local Negrín. Entonces sí que se asesinaba. Y si un presidente o un diputado de la derecha se ponía pesado, a por él, la cosa se resolvía por el procedimiento A, como se lee en el telegrama de los camaradas a Moscú: "Asunto Nin resuelto por procedimiento A". Y si no se trataba de un presidente ni de un diputado ni de un ministro, pues al montón, estilo Paracuellos. A los noventa, Carrillo sigue pensando que la política es eso.
Carrillo no se lo ha quitado de encima y sigue pensando que todos son de su condición. Que somos de su condición, o de la su antiguo ex camarada Líster, que tenía una pistola que valía más que cualquier verso de Machado, según el entusiasta Machado, Antonio.
Pero no quiero enfangarme en la crítica al protomagnicida Carrillo, que está hecha y rehecha, sino en los temores que revela su extravagante afirmación y en la indiscutible finura del olfato político de un tipo que sobrevivió a casi todo, incluido el tabaco. Nadie va a asesinar a Zapatero, pero es una posibilidad que Carrillo teme. En una democracia normal y consolidada, esa posibilidad mantiene alerta a los servicios secretos, no a los viejos comunistas, y si se materializa pasan cosas políticas pero no se conmueve la estructura del sistema; piénsese en Kennedy: Johnson le sucedió a pesar del fantasma del atentado y de sus ramificaciones, y el sistema es tan poderoso que jamás se sabrá quién cometió el crimen. Pero, sobre todo, a nadie se le ocurrió pensar, y menos aún decir, que habían sido "los republicanos": unos años después, Nixon no cayó por el asesinato de JFK, sino por haberse opuesto al monopolio del acero y haber ido a visitar a Mao Zedong cuando todavía no tocaba: acaba de cerrarse el monopolio mundial del acero y ahora todo el mundo va a China como quien va a su pueblo.
Zapatero.Pero no estamos viviendo en una democracia normal ni consolidada. Supongo que los servicios secretos españoles cuidan al presidente, aunque no esté Clint Eastwood en la línea de fuego. Pero si llegaran a asesinarlo, como teme Carrillo, y lo teme tanto que ya ha encontrado a los culpables, se desmontaría el chiringuito del régimen psocionacionalista. Esto no es Hollywood, y un magnicidio es cosa seria: el tipo de la sonrisa que vive en la Moncloa es imprescindible. Para ellos. Porque, como se sabe, el cementerio está lleno de imprescindibles, pero en este caso la imprescindibilidad es real.
El único que sabe cómo y dónde están las cosas, qué se ha hablado y con quién, cuáles son las fechas en las que se darán qué pasos, es él. Estoy convencido de que ni siquiera Rasputín Rubalcaba conoce el reparto del juego. Y aunque él las conociera, no le serviría de nada porque no es un presidente de Gobierno viable en ningún caso. Se quedaría hablando de concetos y ojetos con Pepiño, atrincherado en Ferraz, mientras otro tomara el relevo.
El que cabalga sobre el tigre, como dijo con razón Pedro J., es Zapatero. Los demás se ocupan de partes: los dientes, la cola, las zarpas, pero no de todo el tigre. Intentan administrar la ferocidad del bicho para que no descabalgue al otro.
La política española ha alcanzado su mayor nivel de opacidad desde el conde Don Julián, que cabalgó a solas el tigre de Tarik y comenzó una guerra de ocho siglos. Si Rubalcaba no lo sabe todo, ¿qué sabemos usted o yo, pobres mortales rodeados de realidades nacionales desbocadas? Ni siquiera recordábamos, hasta que nos lo hizo presente Arzalluz hace cinco minutos, que el PNV podía dejar de acatar la Constitución que no contribuyó a aprobar; hasta habíamos olvidado que el brazo político de ETA no es Batasuna, sino el PNV: se llamaba plan Ibarreche, se llamará plan Guevara, pero es el texto que estará sobre la mesa de las negociaciones entre Zapatero y los encapuchados, que se doblegarán a hablar en español por esa única vez y sin que sirva de precedente.
Tiene razón Carrillo en temer por la vida de Zapatero. Deberíamos estar todos de rodillas, rezando a todos los santos para que le conserven en salud. Porque si él desaparece será el sálvese quien pueda. El tipo acaba de anunciar que con ETA sólo hablarán de política los representantes de la voluntad popular, es decir, él mismo, elegido por un Parlamento que, a estas alturas, representa la voluntad popular en la misma medida que el Parlament de Cataluña: 90% de diputados, 35% del censo, para aprobar un estatuto.
Con esa declaración, a la que Rajoy no ha sabido reaccionar, nos ha metido otro gol, y van...
www.vazquezrial.com

La tentación totalitaria

La tentación totalitaria

Josep Miró i Ardèvol

http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=6030

El respeto a los homosexuales no se gana promoviendo su “visualización”, sino educando en el respeto a todas las personas por ser personas.

El pasado miércoles se votó en la comisión correspondiente del Congreso de los Diputados una proposición no de ley del PSOE que establece una nueva fase en la imposición del modelo de homosociedad. En esta ocasión la victoria gubernamental fue muy justa 20 votos a favor ( con los de IU y ERC) y 16 en contra ( PP y CiU) mientras que Coalición Canaria y PNV se ausentaron para evitar pronunciarse.

Lo interesante de esta proporción radica en la explicitación de la ideología subyacente del gobierno Zapatero: no es suficiente con la “igualdad jurídica” sino que es necesario desarrollar una política de fomento para que la homosexualidad se haga más visible. En este caso concreto, dicha política pretende aplicarse a la escuela, de manera que se fomenten “las capacidades afectivas del alumnado” y “se establezcan medidas en el sistema educativo con relación a la diversidad afectivo-sexual”. La homosexualidad considerada como colectivo homogéneo (lo cual es objetivamente falso porque dicha condición no evita el lógico pluralismo interno común al conjunto humano) que debe ser fomentado desde el estado.
Una vez más el gobierno juega a la confusión entre dos cuestiones bien diferentes. Una, la del respeto a toda persona en razón precisamente de esta condición, sea o no homosexual, sea cual sea el color de su piel, sus creencias, incluso con independencia de si es un recluso o un ciudadano libre.
 
La dignidad de la persona es inherente a ella y, por consiguiente, inherente es también el respeto. Al “otro” no se le considera porque sea homosexual o, católico, o discapacitado, sino por una razón común superior, el ser persona, sin más.

El gobierno al actuar de esta manera hace algo terriblemente peligroso: Segmenta el respeto e indica con el poder del estado la prioridad, a través de medidas que fomenten la difusión positiva de su naturaleza.
 
Cuando ensalza a un grupo y no a la persona, lo que perpetra es el mensaje contrario con relación a los restantes grupos, los heterosexuales en esta ocasión: Esto es una perversión de matriz totalitaria.
 
Los gobiernos no pueden otorgar prioridades específicas que alteren el principio fundamental de reconocer y proteger por igual el respeto a las personas –a todas- por el solo hecho de serlo. Ese es la educación que necesitan nuestros escolares y, que hunde sus raíces en nuestra tradición filosófica.
 
El respeto a los homosexuales no se gana promoviendo su “visualización”, que instintivamente llama al rechazo, sino educando globalmente en la aceptación y respeto a todos los demás.
 
La discriminación implícita que se comete es ya perfectamente visible en la práctica, donde se da un respeto asimétrico. La persona de segunda categoría es en este caso el cristiano. Sus creencias pueden ser objeto de burla, de mofa, de escarnio y, sus organizaciones calificadas con voluntad de prejuicio, sometiendo a sus sujetos a un trato denigrante.
 
Baste recordar hechos tan recientes como los que han protagonizado Leo Bassi o la obra “Me cago en….”, o las provocaciones que se están desarrollando en Valencia a causa de la próxima visita del Papa. Todo ello subvencionado por la propia administración socialista.

Es evidente que si el objeto de la mofa de estas obras no fuera lo católico sino lo homosexual se estaría hablando de homofobia, y con razón. Pero esa misma fobia funciona pagada con el dinero de todos contra los católicos.
 
Esa es la demostración del trato desigual, que entraña la política del gobierno. El de una mentalidad de totalitarismo “soft” que se va acrecentando y que ya traspasa el límite de lo socialmente peligroso.

ESCALADA DE ATAQUES CONTRA LA CANDIDATA POPULAR El PP pide al PSOE que actúe contra la diputada que recomendó a Cospedal natación "a ver si se ahoga"

ESCALADA DE ATAQUES CONTRA LA CANDIDATA POPULAR     El PP pide al PSOE que actúe contra la diputada que recomendó a Cospedal natación "a ver si se ahoga"
María Dolores de Cospedal.
La dirección del PP en Castilla-La Mancha ha pedido a los socialistas que "pongan freno" a las descalificaciones con que han recibido a María Dolores de Cospedal, designada recientemente candidata popular a la presidencia castellano-manchega. Las más graves las ha dejado por escrito la diputada provincial socialista y alcaldesa de Castillo de Bayuela. En una revista regional Hortensia de la Cal recomendó a Cospedal que practique natación, "a ver si se ahoga".

http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276282576.html

 Libertad Digital) Los populares han emitido una nota en la que consideran que el PSOE de Castilla-La Mancha tiene que "valorar las declaraciones públicas" de su diputada provincial y alcaldesa para actuar en consecuencia. Los populares consideran que se trata de un asunto "de extrema gravedad y sin precedentes en la política regional".

El secretario del PP castellano-manchego, Vicente Tirado, ha denunciado que se trata de algo "incalificable". "Es la primera vez que un político de nuestra región desea la muerte de otro. Este tipo de declaraciones son despreciables y supongo que expresan únicamente el deseo personal de quien las ha realizado".
A su juicio, el presidente de la región, el socialista José María Barreda Por no puede permitir que en la política de Castilla-La Mancha "se introduzcan esta clase de comportamientos tan graves e inauditos y tiene la obligación de cortar de raíz los insultos y descalificaciones que se están lanzando contra la presidenta regional del PP".

El secretario regional de los populares castellano-manchegos ha recordado que estos no son los primeros ataques. Cuando se hizo oficial la designación de Cospedal para encabezar la candidatura del PP en Castilla-La Mancha, "el PSOE empezó diciendo que nuestra región no está preparada para ser gobernada por una mujer y es evidente que la mejor forma de demostrarlo es deseando que se ahogue".

 

Santiago Carrillo o el asesinato impersonal

Santiago Carrillo o el asesinato impersonal

http://www.elsemanaldigital.com/arts/53096.asp?tt=

28 de junio de 2006.  ZP frotó la lámpara fratricida y empezaron a volar espíritus de muerte y resentimiento. Uno muy reputado es Santiago Carrillo, abucheado ayer en la Universidad de Sevilla, que la otra tarde declaraba en Radio Poder: "El señor Otegi, cualquiera que sea su pasado, y los dirigentes de ETA que han hecho la propuesta de negociar la paz (…) cualquiera que sean sus crímenes, están mostrando más sentido de la responsabilidad que esos dirigentes del PP que quieren a toda costa que en España siga asesinándose, matándose y que no haya paz". ¿Asesinándose? Pero aquí sólo asesinan unos, y no precisamente los dirigentes del PP.

Es notable el carácter impersonal que Carrillo da al verbo, como quien quiere ocultar el sujeto. "Asesinándose": o sea que en la vida "se asesina" como llueve o anochece, por ritmo cósmico, sin que nadie en concreto sea responsable de los crímenes, sin culpables. En España "se asesina", es decir que uno sale a la calle y en el aire, junto a la contaminación y al polvo, flota el asesinato, como un virus inaprensible. No es que alguien asesine, no: simplemente, se asesina. No hay un culpable a quien juzgar y condenar. Como no hay culpable, como el asesinato es impersonal, huelga introducir en la cadena lógica el dato de la autoría. Al revés, denunciar al asesino sería poner en peligro la paz. ¿No es repugnante?

El recurso al verbo impersonal es un viejo truco de los grandes criminales políticos: "En la revolución pasan esas cosas", "son los inconvenientes del progreso", "es el precio de la marcha de la Historia". La muerte es un accidente, quizá fastidioso, pero inevitable y, en todo caso, impersonal: "Asesinándose". Carrillo conoce bien esos argumentos. Sabe muy bien qué significa matar en masa, impersonalmente. Durante largos años ha servido a una ideología y a un régimen extraordinariamente criminales. Son cosas que ya habíamos preferido olvidar, pero nos las ha recordado este espectro siniestro que resurge desde el fondo de sus rencores.

En El cero y el infinito de Koestler, el atribulado Rubachof, jerarca rojo caído en desgracia, declara: "La Historia no tiene escrúpulos ni vacilaciones. Inerte e infalible, corre hacia su fin. A cada curva de su carrera deposita el fango que arrastra y los cadáveres de los ahogados. La Historia conoce su camino. Nunca comete errores. El que no tiene una fe absoluta en la Historia no debe estar en las filas del Partido". Hace ya tiempo que Carrillo cambió de partido, pero es claro que no ha cambiado de mentalidad.

Rubachof, en la novela de Koestler, termina aceptando su propia ejecución. Son los inconvenientes de pensar que el crimen es un accidente impersonal, un tramo del proceso, sin culpabilidad moral por medio. Cuando dejamos de reconocer dónde está el mal, cuando rehusamos señalar al asesino, todos entramos en la categoría de candidatos al cadalso.

(Cierto, cierto: los hay que tienen querencia al lado del verdugo).

UN VISTAZO A SU ÁRBOL GENEALÓGICO

UN VISTAZO A SU ÁRBOL GENEALÓGICO

¿De dónde vienen los progresistas españoles?

Por José María Marco

 http://revista.libertaddigital.com/articulo.php/1276231977

 

José Luis Rodríguez Zapatero.
Detrás de la política seguida por el Gobierno de Zapatero en estos dos años hay varias cosas. Una, la personalidad del protagonista, que por ahora parece un misterio y dentro de algunos años causará asombro, como lo causa la de otros caudillos de un pasado no muy lejano. La otra, la que nos interesa hoy, es la actitud y la mentalidad que sostienen esa acción política, la de los progresistas.
En primer lugar, y dado que el partido del caudillo no ha cambiado de nombre, está el socialismo. El socialismo de Zapatero tiene poco que ver con el imaginado por los fundadores en el siglo XIX español, y tampoco con lo que siguió luego. Nunca hubo gran dosis de utopía en aquellos socialistas, más sindicalistas que otra cosa. Eso sí, en lo que no creyeron nunca fue en la democracia.
Al principio desconfiaban de ella. Luego la concibieron como un instrumento al servicio de los intereses que decían representar. La democracia y el parlamentarismo nunca fueron para ellos valores absolutos, como no lo es la libertad que permiten. Eso es lo que el socialismo español de hoy conserva de sus antecesores.
Con el tiempo perdió cualquier radicalismo y cualquier referencia al marxismo, siempre muy imprecisa. Conserva la idea de que las instituciones democráticas valen si sirven para la buena causa. La suya.
Fernando VII.Una segunda característica de la mentalidad de quienes ocupan el Gobierno hoy en España es el "progresismo", en el sentido histórico del término; una desviación específica del liberalismo decimonónico hacia una forma de radicalismo ocurrida en torno a los años de transición revolucionaria entre la muerte de Fernando VII y la subida al trono de su hija, Isabel II.
Aquellos progresistas fracasaron en su intento de establecer un régimen propio, y a partir de ahí se atascan en una compulsión de repetición del pasado que deben reactualizar una y otra vez para hacer, por fin, la revolución que, según ellos, no les dejaron hacer.
Aquí encontramos el origen de otros dos componentes del socialismo actual: negar cualquier interés a todo lo que el progresismo considera de derechas, condenado como absolutamente reaccionario y deleznable; y, sobre eso, un elemento alucinatorio que niega el tiempo transcurrido y la realidad que ha ido surgiendo con él.
En el siglo XIX tenían que volver a hacer la revolución liberal, que estaba hecha, aunque no como ellos hubieran querido. Ahora tienen que ganar la guerra que perdieron y restaurar la República, en cuyo desastroso transcurso y final, ni que decir tiene, no tuvieron nunca la menor responsabilidad. El progresismo español es el adanismo perpetuo.
La tercera característica es la crítica radical contra España. El liberalismo y el conservadurismo español del siglo XIX son patriotas naturalmente, porque construyen la Nación y el Estado modernos. Los progresistas, desmarcados de ese proyecto, problematizan la idea de España, a la que identifican con uno de los llamados "obstáculos tradicionales" que les impiden llegar al poder y hacer de una vez "su" revolución. Así que empezarán a explorar el terreno del republicanismo (que aquí quiere decir, sobre todo, antiespañolismo) y el federalismo.
Identificarán la idea de España con un proyecto retrógrado, oscurantista, y acabarán pactando con los nacionalistas. Éstos los traicionan siempre, aunque no por eso los progresistas dejen de considerarlos sus aliados. La misma pulsión antiespañola, la misma vivencia antinatural y acomplejada de su propia nacionalidad tienen hoy los socialistas españoles encabezados por Rodríguez Zapatero.
Queda una última veta. Al principio fue una corriente muy minoritaria del progresismo primero. Derivó en una secta que incorporó elementos a medias místicos, a medias panteístas (es decir, que diluyen a Dios en la totalidad del mundo) procedentes de una oscura rama del idealismo alemán. Se llamó krausismo, por el nombre del personaje, bastante delirante, que lo inspiró, y combina elementos sumamente originales. Muchos de sus adeptos habían sido sacerdotes, y de hecho querían fundar una Iglesia nacional española. Pretendían hacer aquí la reforma que no se hizo… ¡en el siglo XVI!
Los principios, en cambio, eran nuevos. Era una espiritualidad transida de laicismo militante. No sólo no reconocían valor a la autoridad de la Iglesia Católica. Tampoco aceptan el valor normativo de la moral cristiana y borran la diferencia entre el Bien y el Mal. Sustituyeron la moral y la ética por una estética ascética, al mismo tiempo moderna, en su tiempo, y postmoderna, en lo que tiene de completo relativismo. Por eso ha triunfado ahora, ya derrotado el ideario socialista.
Esta aspiración de armonía universal que quiso representar el krausismo permite entender muchas cosas: la amoralidad –es decir, la corrupción– en la gestión de la Institución Libre de Enseñanza, que fue la puesta en práctica de la escuela en la segunda mitad del siglo XIX, y ahora la exaltación de la palabra "paz", la clave de la política de Rodríguez Zapatero, desde la deserción en Irak hasta la rendición y el desmantelamiento de España y de la Constitución de 1978 en el altar del terrorismo nacionalista.
¡Ah, la paz, la armonía de los mundos, el diálogo de civilizaciones! Pero no hay que tomárselo a broma, ni desviar la mirada. Es un paso más en una demolición sistemática, dispuesta a llegar hasta el final.

ENTREVISTA | JESÚS CELIS «El astur no fue esclavo de Roma»

ENTREVISTA | JESÚS CELIS   «El astur no fue esclavo de Roma»

«El astur no fue esclavo de Roma»
Jesús Celis en la excavación de la ciudad de Lancia

Director de la excavación de Lancia

Director de la excavación de Lancia
Jesús Celis ofrece hoy una charla en el Club de Prensa en la que desvelará los secretos de uno de los pueblos prerromanos más desconocidos de la Península Ibérica
    * «Llamar celtas a los astures es pretencioso; pueden venir del Bronce final»
FirmaCristina Fanjul Lugarleón 
El arqueólogo Jesús Celis, director de la excavación de Lancia, cierra esta tarde el ciclo de conferencias que Promonumenta y Diario de León han venido celebrando con motivo del aniversario del natalicio de las águilas. El historiador centrará su exposición de hoy en uno de los capítulos más desconocidos de la romanización: el impacto que sobre los astures tuvo la llegada de los «hermes» imperiales.
-Los astures y el impacto de la conquista romana. ¿Quiénes eran los astures?
-He querido enfocar la charla hacia los grandes desconocidos, los astures, para explicar que pasaba por entonces con los indígenas, cuáles eran sus orígenes, cómo vivían y cuál era su vida cotidiana. Eran prerromanos que vivían en lo que hoy es la parte central de Asturias, León, Zamora desde el Esla hasta el oesre y Orense.
-¿Tenían una identidad diferenciada y clara?
-No tenían una identidad étnica o cultural muy evidente, como pasaba por ejemplo con los cántabros o los vacceos. No tienen rasgos etnográficos que nos permitan hablar de un pueblo homogéneo ni tienen organización política. Puede decirse que se organizan a partir de Roma.
-Con lo que la conquista fue más fácil...
-Si. Sabemos de hecho que no hubo campamentos de conquistas como tal, sino campamentos de administración de la pax romana. La mayoría de ellos pactó con Roma. Lo sabemos por episodios como la traición de Brigacinos o gracias a descubrimientos como el Edicto de Augusto. Hubo muchos núcleos de población que facilitaron la vida a los romanos.
-¿Cómo influyó la pax romana en los astures?
-Se produjo una modificación de la ocupación del territorio. La arqueología constata que hay castros que se despueblan, otros que se convierten en capital de la civitas y otros que no tendrán núcleos dominantes. Lo poco que tenemos constatado es la que la estructura cambia muy poco a poco.
-¿Qué sobrevivió?
-La organización social. Era una sociedad muy jerarquizada, lo que fue aprovechado por los romanos, que dotaron de ciudadanía a las élites astures con el fin de organizar la fiscalidad. Algunos núcleos fueron beneficiados frente a otros. En cualquier caso, mientras que en la zona de los cántabros, el impacto militar fue mayor, en el de los astures no fue así y Roma fue lo suficientemente hábil como para saber pactar con ellos.
-¿Hubo astures esclavizados?
-No fueron esclavizados. Todo lo contrario, Roma elevó su nivel de vida. Lo que se produjo fue una ocupación preferente de ciertos lugares a determinadas actividades sociales. Así, hubo núcleos de producción agrícola, minera, indígenas con que se surtieron las levas, etc.
-¿Ni siquiera en las Médulas?
-Ni siquiera. En las Médulas trabajaban los astures que estaban destinados a trabajos de ese tipo, si bien es cierto que eran los menos beneficiados. También participaron los galaicos. Sería un sistema parecido al que los hoy en día se utiliza con los indígenas del Amazonas que trabajan para las empresas madereras.

a Encuesta Social Europea revela que los españoles tienen una percepción relativamente positiva respecto a los inmigrantes

a Encuesta Social Europea revela que los españoles tienen una percepción relativamente positiva respecto a los inmigrantes

 

 

   MADRID, 6 Jun. (EUROPA PRESS) -

 

 

   Los españoles se encuentran entre los europeos con menos interés por la política, reflejado en un alto escepticismo hacia el Parlamento, el sistema judicial y los políticos en general, pero en cambio figuran entre los más proclives a participar en manifestaciones, lo cual indicaría una actitud "reactiva" ante problemas concretos. Asimismo, los españoles tienen una percepción relativamente positiva sobre la llegada de inmigrantes y consideran que la mujer debería estar dispuesta a reducir su jornada laboral por el bien de su familia.

 

   Estas son algunas de las conclusiones de la segunda edición de la Encuesta Social Europea (ESE), presentada hoy en Madrid. La ESE, financiada por la Fundación Europea de la Ciencia y por la Comisión Europea --con participación, por parte de España, del Ministerio de Ciencia y Tecnología y de la Generalitat de Cataluña--, es un estudio efectuado entre septiembre de 2004 y febrero de 2005 en 25 países europeos, tanto de dentro como de fuera de la UE, a partir de más de 1.600 entrevistas personales. La anterior edición corresponde al año 2002.

 

   "El elevado nivel de desafección política tiene que ver con el pasado político de las sociedades", afirmó el catedrático de la Universidad Pompeu Fabra y coordinador nacional de la ESE en España, Mariano Torcal, durante la rueda de prensa de presentación de la encuesta. En este sentido, el pasado dictatorial español se refleja en "una concepción negativa de lo político y de los mecanismos de representación política", prosiguió.

 

   Como muestra de ello, afirmó, entre las personas que menos interés han mostrado por la política en España destacaron las de más edad. "Hay la percepción de que los jóvenes tienen poco interés por la política, pero en realidad tienen más interés que sus padres", comentó. "La mejor escuela de democracia es la democracia", añadió.

 

   Según el presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), Fernando Vallespín, "hay casi una relación causal entre el tiempo en que una cultura ha vivido bajo un régimen dictatorial y la existencia de una cultura cívica", ya que una mayor tradición democrática permite sustituir "la conciencia de súbdito por la de ciudadano".

 

   El informe refleja que en 2004 al 28 por ciento de los españoles no les interesaba "nada o muy poco" la política, lo que sitúa a España en el tercer lugar de desinterés, por debajo de Portugal y Grecia, y a mucha distancia de los países más interesados en política, Dinamarca, Noruega, Suecia, Suiza, Países Bajos y Alemania. Asimismo, los españoles con "poco" interés por la política se encuentran "en torno al 70 por ciento", según Torcal.

 

   Aparte, el informe revela que, en una valoración de 0 a 10, los españoles conceden un 5,1 al Parlamento, un 4,7 al sistema judicial y un 3,7 a los políticos en general. Asimismo, sólo el 17,7 por ciento de los españoles participó en 2004 en una organización o asociación política, un dato que, siendo baja, coloca a España en un nivel relativamente alto, ya que está "por encima de muchas sociedades europeas", como Países Bajos, Francia, Bélgica o Reino Unido, indicó Mariano Torcal.

 

MANIFESTACIONES

 

   En cambio, los españoles han mostrado un alto grado de participación en manifestaciones autorizadas. En 2002, con un 18 por ciento, España figuró en segundo lugar, por debajo de Luxemburgo (21). En 2004, un año particularmente movido por las manifestaciones contra la guerra en Irak o por el 'Pretige' y en un clima preelectoral, los españoles fueron, con gran diferencia, los europeos que más se manifestaron, con un 34 por ciento de los encuestados. El segundo fue Ucrania (que ese año vivió la llamada 'Revolución naranja'), con un 21,7.

 

   Según Vallespín, esta propensión a manifestarse no es contradictoria con el desinterés por la política, ya que incluso refleja el grado de insatisfacción y de escepticismo hacia los políticos. "Es un caso de ciudadanía reactiva, que sólo reacciona cuando algo le perjudica a sus intereses", explicó.

 

   El estudio revela también que los españoles han mejorado su percepción sobre los efectos socioeconómicos de los inmigrantes, ya que en una escala de 0 a 10 se ubican en el punto 5,6 a la hora de afirmar que la llegada de extranjeros es buena para la economía española (en 2002 el dato era de 5,4). En este aspecto, España se sitúa en primer lugar, por encima de Suecia (5,0) y Francia (4,7).

 

   Aparte, los españoles consideran, con 5,1 de calificación, que los inmigrantes mejoran la vida del país (por debajo de Suecia o Polonia). En este punto también ha habido una leve mejoría respecto a la primera ESE de 2002, en la que la nota fue de 4,8.

 

   En lo que hace a la integración europea, los españoles consideran (con 6 puntos sobre 10), al igual que polacos (6,7), griegos (6,5), ucranianos --que no pertenecen a la UE, con 6,5-- y eslovacos (6,3), que la integración europea debería ir más lejos. Los países que opinan que la integración ha ido demasiado lejos son Luxemburgo (3,8 sobre 10), Finlandia (4,4), Suecia (4,5), Reino Unido (4,6) y Austria (4,8).

 

SANIDAD, EDUCACIÓN, MERCADO

 

   La encuesta revela también que el 55 por ciento de los españoles encuestados considera que la mujer debería estar dispuesta a reducir su jornada laboral por el bien de su familia, frente al 71,3 por ciento de los ucranianos, el 67,8 por ciento de los portugueses o el 63,6 por ciento de los suizos, en un extremo, y el 19,8 por ciento de los daneses, el 21,6 de los suecos o el 24,4 por ciento de los finlandeses.

 

   Asimismo, la ESE indica que los ciudadanos europeos consideran que su salud es buena o muy buena. Los que peor se sienten son los ucranianos (26,1 por ciento) y los estonios (45,3) y los que mejor los irlandeses (85,4) y los suizos (84,5). Un 48 por ciento de los españoles considera que su salud es buena y un 16 por ciento que es muy buena.

 

   En cuanto a satisfacción con su vida, los españoles alcanzan una nota de 7,13 sobre 10, frente a la media de los países encuestados, que es de 6,97. Los más satisfechos son los daneses y los islandeses (8,46) y los menos los ucranianos (4,44), los eslovacos (5,58), los portugueses (5,68) y los húngaros (5,69).

 

   Respecto a los servicios públicos, la valoración de los españoles respecto al sistema sanitario "en términos relativos es elevado", según Mariano Torcal, e incluso supera (con 5,8 sobre 10) a países "con un elevado nivel de desarrollo del estado de bienestar", como Noruega (5,7), Reino Unido (5,4) o Suecia (5,2). Los países más satisfechos con su sistema sanitario son Bélgica (7,2) y Luxemburgo (7,1).

 

   En cuanto al sistema educativo, los datos son "un poco peores, pero tampoco estamos en la cola de Europa", según el coordinador nacional de la ESE. Los españoles conceden un 5,3 sobre 10, muy por debajo de los finlandeses (7,9) o los daneses (7,3), pero ligeramente por encima de polacos, eslovacos o griegos (5,1) y muy superior a los portugueses (3,9) y los ucranianos (4,1).

 

   En cuanto a la actitud frente a la economía, la mayoría de los españoles creen que no se debería engañar con los impuestos (81,8 por ciento). En los dos extremos se encuentran los estonios (89,7) y los húngaros (60,3 por ciento).

 

   Asimismo, el 43 por ciento de los españoles se mostró de acuerdo y el 28 por ciento muy de acuerdo en que a las empresas sólo les preocupa obtener beneficios y no mejorar el servicio o la calidad para sus clientes. "No sólo hay una mala percepción del Parlamento, sino también de las empresas, es una desconfianza en las instituciones que está relacionada también con una percepción negativa de los sindicatos", explicó Torcal.

El olvido político de la familia corriente

El olvido político de la familia corriente

ABC
Agustín Domingo Moratalla(*)
26-06-2006

http://www.analisisdigital.com/Noticias/Noticia.asp?id=13124&idNodo=-7

En un reciente estudio sobre la familia española financiado por la Obra Social de una importante entidad financiera, el profesor Meil afirma que las investigaciones realizadas no se han centrado en las familias en crisis sino en las familias corrientes. Resulta que ahora, además de familias monoparentales, adoptivas, acogedoras, canguro, desfavorecidas o en situación de riesgo, descubrimos que existe la familia corriente. Ya iba siendo hora de que alguien concediera carta de naturaleza científica a la forma de convivencia más elemental y valiosa.

A partir de ahora, cuando los políticos se refieran a la familia ya no tendrán que tener reparos para hablar de las familias normales. Les bastará utilizar la expresión «familia corriente» y no tendrán que pedir perdón al auditorio porque no se están refiriendo a la «familia-como-Dios-manda», la «familia-de-toda-la-vida», la familia burguesa o simplemente la familia convencional. Ya no tenemos excusas para hablar de una manera políticamente correcta de la familia, incluso le podemos decir al Papa cuando nos visite que los legisladores de un estado aconfesional deben preocuparse por la familia corriente y no por la familia católica. Sin necesidad de precisar las formas de entender esta última, sería interesante aprovechar la visita de Benedicto XVI para pedir a nuestros políticos que se pongan las pilas en el tema de la familia corriente. Hasta ahora, las políticas familiares han sido subsidiarias de las políticas sociales, como si las políticas familiares fueran una parte de los servicios sociales generales. Así están organizadas las políticas de familia en todas las administraciones públicas, desde la central a la local, pasando por la autonómica. Los presupuestos para atender a las familias se aprueban dentro de los presupuestos de los llamados «asuntos sociales», «bienestar social» o «solidaridad social». Como además se trata de un servicio segregado y derivado de los antiguos servicios de beneficencia, entonces resulta que está a merced del presupuesto que haya para mayores, dependientes, jóvenes, voluntarios, transeúntes o discapacitados.

Uno de los resultados más evidentes de este planteamiento es la inexistencia de una política familiar que beneficie explícitamente a la familia corriente. Se trata de una forma de convivencia que, por muy protegida que esté en el artículo 39 de la CE, es casi irrelevante desde el punto de vista fiscal, urbanístico, económico, bancario, laboral y no digamos educativo. Resulta ridículo, por no decir esperpéntico, que en los sistemas de puntuación y baremación en los procesos de escolarización no se incluya la estabilidad familiar, la capacidad de un cónyuge para sacrificar su carrera profesional por los hijos o simplemente la capacidad de cuidar a personas dependientes del núcleo familiar.

La famosa paga de los cien euros a las madres trabajadoras o las iniciativas que se han tomado para facilitar la conciliación de la vida familiar y la laboral siguen respondiendo a una mentalidad individualista, consumista y laboralista donde lo importante no es el valor social de la familia corriente sino su capacidad adquisitiva, productiva y reproductiva. Es la mentalidad propia de los nuevos ricos, de los nuevos señoritos que han organizado su vida en términos de bienestar y consumo, creyéndose que todo tiene un precio, que todo se compra y se vende. Como si la familia corriente fuera simplemente un centro de servicios, un lugar donde sus miembros consumen seguridad, educación, sanidad o atención social porque han pagado el canon correspondiente.

Sin que nadie lo haya planificado, la familia corriente se ha convertido en la columna vertebral de la economía del conocimiento. A diferencia de las economías del bienestar organizadas en términos crematísticos y financieros, las economías del conocimiento están abiertas a las tendencias culturales y los sentimientos morales, por eso están llamadas a tomarse en serio los valores que representa la familia corriente. Y el valor central es una confianza que camina ayudada por el cuidado y la responsabilidad. Las políticas familiares están llamadas a dar un giro radical. No hay que tener miedo a sacar los servicios de familia de los servicios sociales. No hay que tener miedo a proponer la creación de un Ministerio de la Familia, una Consellería de la Familia o una Concejalía de la Familia. Y hay que hacerlo sin necesidad de pedir permiso a los «servicios sociales» o a los expertos en «bienestar social», porque son éstos los que de verdad dependen de la familia, y no al revés. Si han aumentado las necesidades en los «servicios sociales» es porque no se ha invertido lo suficiente en las familias corrientes, y no al revés.

No estaría de más que la nueva política familiar se organizara en términos de capacidades y se entendiera la familia corriente como el espacio privilegiado para la capacitación emocional, cognitiva y social de las personas. Esa sí sería una política preventiva ante las nuevas pobrezas que son el resultado del bienestar consumista, del dinero fácil, de la soledad, y -sobre todo- del descuido de la sensibilidad y el buen gusto. Para ello nuestros políticos deberían tener una concepción menos abstraída de la profesión política y pensar un poco más en las familias corrientes. Si las familias corrientes fueran el centro de atención en la política social, entonces aumentaría lo que en las ciencias sociales llamamos el capital social, es decir, la capacidad de establecer relaciones de confianza, de reciprocidad y de apoyo mutuo en una determinada comunidad. Con ello no estamos diciendo que la familia corriente sea la familia perfecta o la familia ideal, estamos llamando la atención para que a nuestros políticos no les suceda lo que le pasaba al maestro del cuento con su discípulo, que, mientras aquél le enseñaba a contemplar las estrellas para guiarse en la oscuridad de la noche, éste sólo se fijaba en el dedo del maestro.

(*) Profesor de Filosofía del Derecho, Moral y Política. Universidad de Valencia