![]() | El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, ha alertado este domingo sobre los riesgos de aprobar una Ley vinculada a la "memoria histórica" que pueda ser utilizada por "manipuladores de la discordia" para tratar de "imponer conductas guerreras entre españoles". "Yo he estado contra el franquismo desde que tenía uso de razón política. He sido uno de los principales organizadores del primer movimiento contra la dictadura en la universidad. Y he estado en la cárcel. ¿Cómo no lo voy a recordar? Pero recordar para superar", enfatizó. Múgica sentenció: "Manuel Azaña ya dijo que el desenterrar los muertos es la pasión nacional. Pues dejemos a los muertos donde estén". |
Dios está ganando
Dios está ganando
ZENIT - El mundo visto desde Roma
Código: ZSI06072902
Fecha publicación: 2006-07-29
http://www.zenit.org/spanish/visualizza.phtml?sid=93298
Dios está ganando
A pesar de las previsiones, la religión no se desvanece en el mundo moderno,
NUEVA YORK, sábado, 29 julio 2006 (ZENIT.org).- Lejos de desvanecerse a la sombra de la modernidad y la prosperidad, el fervor religioso, de hecho, está aumentando. Este es el tema de un artículo, «Why God is Winning» (Por qué Dios está ganando), publicado en el número de julio-agosto de la revista Foreign Policy.
Los autores, Timothy Samuel Shah y Monica Duffy Toft, explican que una de las confirmaciones más recientes de sus tesis ha sido la victoria el pasado enero en las elecciones palestinas del Partido Hamas.
Tras las elecciones, un seguidor de Hamas reemplazó la bandera que ondea sobre el parlamento con un estandarte proclamando a Mahoma. Poco después, las violentas protestas en muchos países sobre la publicación de las viñetas que caricaturizaban a Mahoma proporcionaron más evidencias de la fuerza del fervor islámico.
Esto no ha sido sólo un incidente aislado, mantienen Shah y Toft. «Voces clamando por la autoridad trascendente llenan los espacios públicos y ganan contextos políticos claves», afirman.
La política inspirada en la religión ha jugado un importante papel en situaciones como la lucha contra el apartheid en Sudáfrica y la victoria de los nacionalistas hindúes en India en 1998.
En Estados Unidos, los evangélicos han jugado un creciente e importante parte en las elecciones en los últimos años. «La democracia está dando a los pueblos del mundo su voz, y ellos quieren hablar de Dios», observa el artículo.
El fortalecimiento de la religión está teniendo lugar al mismo tiempo en que la democracia y la libertad se extienden por el mundo. La apertura de procesos políticos en países tales como India, Nigeria, Turquía e Indonesia durante la pasada década ha llevado una mayor influencia de la religión en la vida política.
Una tendencia similar está teniendo lugar en cuanto a la vida económica. Aunque la pobreza es todavía un grave problema en muchos países, a un gran número de personas les va mejor en términos económicos. Pero cuando la población del mundo se ha vuelto más rica y más educada no ha dado la espalda a Dios. Un caso a propósito es el rápido desarrollo económico en China, acompañado de un fuerte crecimiento de las creencias religiosas.
Citando datos de la World Christian Enciclopedia, el artículo de Foreign Policy apunta que los dos credos cristianos más importantes – el catolicismo y el protestantismo – y las dos mayores religiones no cristianas – el Islam y el hinduismo – han aumentado su proporción en la población mundial en el año 2000, si se compara con un siglo antes.
Las cuatro religiones juntas sumaban el 50% de la población mundial al comenzar el siglo XX. Esta proporción ha subido al 64% al comenzar el siglo XXI, y podría subir hasta cerca del 70% en el 2025.
Neo-ortodoxia
Pero el despertar religioso no está distribuido, apuntaban Shah y Toft. «El despertar religioso de hoy es menos una vuelta a la ortodoxia religiosa que una explosión de ‘neo-ortodoxias», sostienen.
Estas religiones tienen en común la capacidad de organizarse bien y de tener cierto sentido político. Son rápidas también a la hora de utilizar nuevas tecnologías para llegar a los creyentes y trasladar su número al poder político. Este ha sido el caso de las organizaciones hindúes en India, de la Hermandad Musulmana en Egipto, de Hamas en los territorios palestinos y de los pentecostales en Brasil.
Preocupa, no obstante, que tales grupos puedan ser demasiado extremistas en sus puntos de vista y puedan provocar también conflictos civiles. Pero aunque haya aspectos negativos en algunas aplicaciones del fervor religioso, la religión ha jugado un papel positivo en el apoyo a la democracia y a los derechos humanos en muchos países.
Shah y Taft explicaban esta afirmación en una entrevista en la página web de Pew Forum on Religion and Public Life. En el texto, con fecha 18 de julio, observan que, en los últimos años, la atención se ha centrado en el Islam. Sin embargo, no es sólo una cuestión islámica, y es necesario entender la cuestión islámica en el contexto más amplio de la religión en el mundo.
También admitían que algunos países occidentales, entre ellos las naciones europeas, Canadá y Japón, son bastante seculares. Incluso así, los debates religiosos y los diversos grupos todavía juegan su papel en estos países. En Europa, por ejemplo, muchos debates recientes sobre temas como la entrada de Turquía en la Unión Europea o la inmigración, tienen que ver con el Islam o el papel de la religión en la identidad europea.
Al intentar explicar el auge actual de la religión, Shah y Taft opinan que comenzó un cambio a últimos de los sesenta que se aceleró en los setenta y ochenta. En el mundo en desarrollo, los líderes e ideologías seculares que prometieron progreso comenzaron a fallar. Este fue el caso, por ejemplo, tanto de Egipto como de Irán.
La derrota subsiguiente del comunismo soviético aceleró este proceso, creando un vacío que los grupos religiosos podían llenar. Además, en los últimos tiempos, algunos líderes religiosos «proféticos», desde Juan Pablo II a figuras islámicas, han ejercido un alto grado de autoridad e influencia sobre sus seguidores. La movilización de los creyentes en Estados Unidos ha sido también un importante factor de influencia en la vida política y social, con consecuencias tanto dentro como fuera de Norteamérica.
Sin embargo, hasta hace poco tiempo los analistas daban poco peso al papel de la religión en la política. Esto ha cambiado actualmente y tanto los círculos académicos como los gobiernos se toman la religión de forma más seria.
Resurgir mundial
Otra visión de la religión en el mundo moderno la daba Ronald Inglehart, director de World Values Survey, y profesor de la Universidad de Michigan. Está disponible también en la Pew Web una trascripción de una entrevista a Inglehart en el National Press Club, el 8 de mayo. Se está llevando a cabo una encuesta sobre valores, la quinta, cuyos resultados ser publicarán el año próximo.
Inglehart subrayaba la complejidad de la situación con respecto a la religión. En muchos países la religión está en declive. Pero, continuaba, «hoy hay más personas vivas con creencias religiosas tradicionales que nunca antes en la historia, y son un porcentaje mayor de la población mundial del que eran hace 20 años».
Ha habido secularización debido a los cambios económicos, aunque Estados Unidos puede ser una excepción a este proceso. Pero la secularización tuvo lugar principalmente en el periodo de la industrialización, y todavía avanza en algunos países. Esto ha llevado al declive de la religión en muchos países y al debilitamiento de las religiones establecidas. En muchas naciones occidentales, por ejemplo, ha descendido la asistencia a la iglesia.
No obstante, la situación ha cambiado en las sociedades post-industriales o basadas en el conocimiento. En estos países hay un debate creciente sobre temas relacionados con los valores religiosos, como por ejemplo la cuestión del matrimonio del mismo sexo.
Así, aunque las iglesias tradiciones puede que todavía se enfrenten a muchos desafíos, hay un mayor interés por las cuestiones espirituales entre la población. Las cuestiones de cultura y religión, por tanto, tienen un peso mayor en el mundo de hoy.
Inglehart también precisaba que hay una notable diferencia entre los países económicamente avanzados y los países en desarrollo. El nuevo interés en la religión en los países desarrollados es diferente en el hecho de que aceptan menos la autoridad y está ligado a lo que se denominan creencias new age. En los países en desarrollo, sin embargo, hay considerablemente más énfasis en la religión tradicional y esto no ha cambiado en los últimos años. De hecho, no se están secularizando y ponen más énfasis en la religión tradicional.
Esta divergencia en las actitudes religiosas es una posible fuente de conflictos, observaba Inglehart. Conflicto que no es inevitable, pero hay una línea potencial dentro de la cual puede ocurrir. De este modo la globalización no ha traído consigo una mayor conformidad y convergencia en términos de valores culturales y religiosos. Una situación que sin ninguna duda se estudiará en profundidad en los próximos años.
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... Podemos resumir esto en unos términos muy sencillos con la siguiente comparación: si ETA fuera un grupo terrorista de extrema derecha, el Gobierno socialista ...
... Podemos resumir esto en unos términos muy sencillos con la siguiente comparación: si ETA fuera un grupo terrorista de extrema derecha, el Gobierno socialista ...
http://www.eldiarioexterior.com/noticia.asp?idarticulo=10636
O lea aquí:
Por Edurne Uriarte, Catedrática de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos, España
La Paz que ofrece el grupo terrorista ETA
La permanente invocación de la paz por el Gobierno de Rodríguez Zapatero para justificar su negociación con ETA no puede ocultar el hecho de que lo que el Partido Socialista Obrero Español ha puesto en marcha, con el silencio aprobatorio de los intelectuales de la izquierda, es una transacción política, a iniciativa del Gobierno, que parte de la aceptación de las condiciones impuestas por los terroristas.
Edurne Uriarte
30 de julio de 2006
Esa palabra, paz, que envuelve, enreda e inunda todas las justificaciones de la negociación gubernamental con ETA tiene al menos una utilidad. No precisamente la de certificar la derrota del terrorismo sino la de demostrar que bajo su protección se pueden cometer todo tipo de aberraciones morales y antidemocráticas. Pero también que, bajo su excusa, las sociedades pueden dar rienda suelta a su cobardía y comprar el perdón de los asesinos a cambio de la dejación de los principios democráticos con los que proclaman regirse.
Tal como están las cosas en el proceso de negociación entre el Gobierno y ETA a la hora de escribir estas líneas, mediados de julio de 2006, la primera de las enseñanzas señalada más arriba está clara. Porque este concepto de paz difumina, ni siquiera esconde, la cesión de un estado democrático ante un grupo terrorista, el precio político que una ETA debilitada ha sido capaz de obtener de un estado fuerte policialmente pero débil ideológicamente. Tengo más dudas sobre la segunda consecuencia, sobre la reacción social. Es cierto que hasta el momento la negociación política ha avanzado con cierta calma social, con unos ciudadanos que en las encuestas se muestran mayoritariamente favorables a dar un margen de confianza al Gobierno en sus contactos con ETA y que incluso parecen aceptar parte de las concesiones políticas. Pero aún es pronto para concluir si estamos ante una asunción consciente del precio político a cambio del fin de ETA o si se trata sobre todo de confusión sobre lo que de verdad está ocurriendo.
Los derrotados imponen sus condiciones
La confusión es notable porque hasta el momento el Gobierno ha sido bastante eficaz en la difusión de dos ideas:
1) la derrota de ETA y la negociación como una consecuencia de esa derrota, es decir, como una pantomima que ETA haría para justificarse frente a sus bases, y 2) la ausencia de precio político, puesto que, argumenta el Gobierno, cualquier tipo de conversación o negociación política tendrá lugar con los partidos políticos, no con ETA. Y ambas cosas funcionan porque incluyen una parte de la verdad, la suficiente para sostener con cierta consistencia la manipulación.
"Este concepto de paz difumina, ni siquiera esconde, la cesión de un estado democrático ante un grupo terrorista, el precio político que una ETA debilitada ha sido capaz de obtener de un estado fuerte policialmente pero débil ideológicamente"
Hay una parte de verdad en la derrota de ETA que es la de su acusado debilitamiento en los últimos años. Por varios motivos. El primero, el fortalecimiento del estado a partir de los años noventa y su capacidad para perseguir y acosar a ETA no sólo policialmente sino también políticamente. Esa historia ya ha sido contada numerosas veces pero no está mal repasarla una vez más para recordar que el problema de la debilidad del estado hasta los años noventa fue doble. Se trataba de la insuficiente eficacia policial, por un lado, pero, sobre todo, se trataba de debilidad política, una debilidad construida con los resquicios de la vieja legitimidad etarra en numerosos sectores de la sociedad española. El estado no podía ser eficaz en la persecución de ETA porque había una sociedad que aún no sabía si quería derrotarla o más bien prefería dialogar con ella. Y si Batasuna, su brazo político, y todas las demás organizaciones de ETA pervivieron con tanta impunidad y durante tanto tiempo fue precisamente por eso, porque había una sociedad indecisa que aún no había tomado la decisión de acabar con el terrorismo a través del estado de derecho. La movilización social, la que posibilitó el fortalecimiento del estado, fue el reflejo de esa decisión. Y súmesele a todo eso el fin de la indiferencia francesa, el 11-S, más tarde el 11-M, y las nuevas alianzas antiterroristas internacionales. Y aun más, súmensele también las crecientes dificultades de la propia ETA para justificar socialmente sus asesinatos en su propio territorio, en el País Vasco.
Ahora bien, una cosa es que ETA esté debilitada y otra que esté derrotada. Si esa derrota fuera tal, deberían darse dos consecuencias. La primera, su aceptación por parte de la banda terrorista con la obvia consecuencia de una entrega de armas con exigencias mínimas. Y, sobre todo, la segunda, una actitud de firmeza del estado que, una vez derrotado el terrorismo, se limitaría, única y exclusivamente, a exigirle la entrega de las armas y el fin incondicional de toda acción delictiva. Pero he aquí que mientras intelectuales y políticos socialistas nos anuncian repetidamente la derrota de ETA, ésta actúa como si hubiera ganado y el estado como si hubiera perdido. Y no precisamente porque los terroristas estén haciendo una representación decorosa de su rendición para que ésta parezca una victoria a sus seguidores. Sencillamente, porque, por el momento, ETA, la derrotada, ha impuesto sus condiciones, y el estado, el ganador, las ha aceptado. Y esto indica que, independientemente del final de este proceso, ETA ha ganado nuevamente otra batalla al estado democrático.
La ha ganado cuando ha conseguido imponer una buena parte de sus exigencias al estado. En primer término, cuando ha mostrado que no es ETA la que anunciaba su rendición y sus consecuentes deseos de negociar sino que la historia ocurrió al revés, que fue el Gobierno el que ofreció determinadas contrapartidas para que ETA declarara la tregua. Pero, sobre todo, la supuesta derrota de ETA se quiebra totalmente cuando comprobamos lo ocurrido en el último año y medio, desde que Rodríguez Zapatero comenzara a insinuarnos que nos encontrábamos próximos al fin del terrorismo.
"He aquí que mientras intelectuales y políticos socialistas nos anuncian repetidamente la derrota de ETA, ésta actúa como si hubiera ganado y el estado como si hubiera perdido. Por el momento, ETA, la derrotada, ha impuesto sus condiciones, y el estado, el ganador, las ha aceptado"
Zapatero prometió y aseguró dos cosas desde el principio de sus contactos con ETA. Una, que cualquier contacto con la banda debería ir precedido de una ausencia total de actividad terrorista, de la entrega de las armas y de una voluntad inequívoca de no volver a utilizarlas jamás. Y dos, que no habría ningún tipo de negociación política con los terroristas.
Ha incumplido flagrantemente ambas. Y eso que ETA está derrotada y el Gobierno se limita a gestionar esa derrota. Respecto a la primera de las promesas, durante estos meses se ha constatado que la actividad terrorista ha proseguido a través de la extorsión, de la "kale borroka", de las amenazas y, además, del mantenimiento de todas las estructuras de la banda, listas para otro tipo de atentados en cualquier momento. Por supuesto, no ha habido ninguna entrega de armas. Y lo que es igualmente importante, la banda ha constatado en varias declaraciones públicas que no renuncia a nuevos actos terroristas y que los cometerá si el Gobierno "no cumple sus compromisos".
Ninguna de las condiciones exigidas por el Gobierno ha sido cumplida por los terroristas. Y, sin embargo, el pasado 29 de junio, el presidente dio por iniciada oficialmente la negociación con ETA. Bajo las condiciones de ETA. Y eso que está derrotada.
El precio político
He escrito en alguna ocasión que me produce cierto pudor explicar a estas alturas el significado del precio político. Para cualquiera que conozca someramente el problema vasco y el discurso tradicional del terrorismo, el contenido de las exigencias políticas de ETA y la forma lingüística en que son articuladas es totalmente claro. Parece fuera de lugar volver a explicarlas a estas alturas. Y, sin embargo, llevo varias semanas abocada a esa tarea, intelectualmente algo infantil, porque el Gobierno insiste una y otra vez en negar el precio político mientras que cumple todos los pasos exigidos por ETA para pagar ese precio político.
El 10 de julio, el periódico Gara causaba un buen revuelo político cuando contaba que la tregua permanente de ETA, declarada en marzo de 2006, había sido el resultado de un proceso de negociaciones entre ETA y el Gobierno que se inició en primavera de 2005 y culminó en febrero de este año. Según Gara, ETA declaró la tregua a cambio de unos compromisos que habría obtenido del Gobierno en ese acuerdo de febrero. Los compromisos incluían el respeto gubernamental a "la libre decisión de los vascos", la paralización de la actividad policial, el respeto a las actividades del brazo político y la inclusión de Navarra en los acuerdos.
"Con todas las exigencias políticas de ETA vigentes, sin renuncia a la violencia, sin entrega de las armas y sin paralización de la actividad terrorista, el presidente del Gobierno respondía a la banda el 29 de junio con un anuncio de apertura oficial de los contactos"
ETA había aludido algo más oscuramente a esos compromisos en la entrevista que dio en Gara el 14 de mayo de este año. En dicha entrevista, los portavoces etarras afirmaban que "ETA ya ha realizado su principal aportación al impulso del proceso (...) Ahora corresponde a esos agentes concretar sus compromisos"; y también que "el paso de ETA no se ha dado en el vacío; en nuestra decisión también han tenido que ver la voluntad y los compromisos expresados directamente por diferentes agentes en estos últimos meses". Pero, además, los etarras explicaban cuál era la negociación que habían exigido: "deberá desarrollarse un doble esquema: por una parte, el proceso político para decidir el futuro de Euskal Herria; y por otra, lo que deberá ser acordado entre ETA y los estados". Y concretaban el apartado esencial de sus exigencias: "para nosotros, la clave principal y la base imprescindible se encuentra en el proceso democrático que debe desarrollarse en Euskal Herria, y ahí hay que lograr el acuerdo principal para superar el conflicto, es decir, entre los agentes vascos (...) la esencia de la negociación entre ETA y los estados proviene de ese punto de partida".
Si lo anterior no fuera suficientemente claro, ETA volvió a explicarlo en un comunicado emitido el 21 de junio. Recordó que sólo estaba dispuesta a una negociación netamente política y que únicamente seguiría adelante si el Gobierno cumplía las condiciones que se le exigían: garantía de aceptación de la territorialidad y la soberanía por encima de la Constitución y suspensión total de las actividades del estado de derecho contra los terroristas.
Con todas las exigencias políticas vigentes, sin renuncia a la violencia, sin entrega de las armas y sin paralización de la actividad terrorista, el presidente del Gobierno respondía a la banda el 29 de junio con un anuncio de apertura oficial de los contactos. Y, sobre todo, con la aceptación de las dos condiciones esenciales marcadas por ETA: el "respeto a la libre decisión de los vascos", incluido explícitamente por el presidente en su discurso en los términos habitualmente usados por ETA, y el reconocimiento de la existencia de un conflicto político en el País Vasco, un conflicto que debería ser resuelto a través de los "partidos políticos y los agentes sociales, económicos y sindicales". Además, una semana después, aceptaba también la estructura de negociación exigida por ETA, la de la mesa de partidos que debatirá sobre el futuro político del País Vasco, con la primera reunión oficial con Batasuna.
A pesar de la obvia inclusión de las dos exigencias básicas de ETA en la declaración principal del 29 de junio y a pesar de la aceptación de la mesa de partidos, lo cierto es que el Gobierno ha negado rotundamente la existencia de compromisos y, a lo largo de todo este año de contactos con los terroristas, ha repetido una y otra vez que no pagará ningún precio político. Esta llamativa contradicción, o, más bien, esta abierta mentira, lleva a preguntarse cuáles son las razones que explican el alto nivel de sostenimiento del discurso gubernamental en la opinión pública, cómo es posible que el más que claro precio político y las mentiras sobre ese precio no hayan pasado ya una importante factura política al ejecutivo. Y cómo es posible que ni siquiera una información sobre los compromisos como la de Gara, tan consistente con los hechos, no haya obligado al ejecutivo a una rectificación de sus objetivos.
Parte de las razones se inscriben en la lealtad partidista e ideológica, en la aceptación disciplinada de cualquier paso que pueda dar el PSOE en el poder, sea cual sea su contenido. Aún más importante es el silencio de la mayoría de los intelectuales de izquierdas, al que me referiré más adelante. Pero, además, el Gobierno se sostiene y sostiene su negociación con los terroristas en una profunda ambigüedad, una ambigüedad que usa con los ciudadanos y no con los terroristas. Afirmaba más arriba que el discurso gubernamental basado en las ideas de la derrota de ETA y de la inexistencia de precio político se sostiene parcialmente en la existencia de una parte de verdad en ambas, una pequeña parte, pero suficiente para sustentar el conjunto de la manipulación. Y en el caso del precio político, también, aunque la parte de verdad haya que extraerla de una manipulación temporal.
"El derecho a decidir significa aceptación del derecho de autodeterminación y respeto a su ejercicio. Y el Gobierno sabe perfectamente que ése es su significado y que en la medida en que lo ha incluido en su declaración oficial lo ha aceptado en esos términos de cara a ETA".
Es cierto que el Gobierno no va a negociar políticamente con la cúpula militar de ETA porque con quien lo va a hacer es con Batasuna. Eso es exactamente lo que ha pedido la cúpula militar, que el Gobierno negocie los asuntos políticos con su brazo político, pero la confusión que algunos aún persisten en fomentar sobre la verdadera naturaleza de Batasuna permite mantener con un mínimo de dignidad la manipulación sobre una negociación política que no sería con ETA aunque sí con su brazo político. Y como el Gobierno también proyecta legalizar a Batasuna en los próximos meses, aún puede añadir que esa negociación se realizará con grupos plenamente legales, una vez que ETA "haya desaparecido".
La separación entre ETA y Batasuna le permite, por el momento, sostener el artificio. Y a eso se añade la ambigüedad sobre el derecho a decidir. En términos nacionalistas, o en términos etarras, el derecho a decidir significa aceptación del derecho de autodeterminación y respeto a su ejercicio. Y el Gobierno sabe perfectamente que ése es su significado y que en la medida en que lo incluye en su declaración oficial de inicio de contactos con ETA lo acepta en esos términos de cara a ETA. Ahora bien, de cara a los ciudadanos, juega nuevamente con la ambigüedad temporal. El derecho de autodeterminación será un tema de discusión de la mesa de partidos, y cuando el PSOE tenga que fijar su posición sobre él -piensa el Gobierno-, la violencia habrá desaparecido y los ciudadanos estarán mucho más abiertos a su discusión, e incluso a su aceptación.
El silencio de los intelectuales
Sean cuales sean las ambigüedades, lo cierto es que hay una aceptación evidente por parte del Gobierno de las principales condiciones de ETA. Y si eso ha sido posible con tan limitada contestación social es en buena medida por el silencio de los intelectuales de la izquierda. Los más críticos de entre ellos advirtieron hace algunos meses que otorgaban un margen de confianza a Zapatero para sus contactos con ETA, pero que la negociación no podía suponer un pago político a ETA y que la mesa de partidos, la mesa de negociación política, en ningún caso debería existir.
Meses después, la negociación política es evidente y, sin embargo, los intelectuales de izquierdas persisten en dar un margen de confianza al Gobierno. Al menos, a día de hoy, mediados de julio de 2006. Y junto a ellos, una buena parte de los movimientos sociales antiterroristas del País Vasco que en su día fueron esenciales en el fortalecimiento de la lucha antiterrorista han renunciado a la movilización. Pervive el activismo del Foro de Ermua, pero Basta Ya ha perdido casi toda su presencia en el debate público y lo mismo le ocurre a la Fundación para la Libertad. Y la causa es la misma en ambos, las dudas de una parte de sus integrantes, los militantes o votantes socialistas, sobre una oposición frontal al proceso de negociación del Gobierno socialista. Todas las condiciones exigidas por estos movimientos, tanto en el pasado como en los últimos meses, han sido incumplidas por el Partido Socialista, y, sin embargo, el activismo del pasado ha desaparecido. El análisis de las razones es demasiado complejo para abordarlo en estas páginas, pero hay algo de lealtad partidista y bastante de rechazo a "ser confundidos" con la derecha en una movilización contra la negociación que en estos momentos es identificada con el PP.
Pero, al margen de las causas de ese silencio, lo esencial es que tiene un importante efecto en el debate sobre el proceso de negociación. Hay que recordar que la resistencia antiterrorista fundada por estos movimientos se basaba en la unidad entre votantes socialistas y populares y que, en la medida en que una buena parte de los socialistas se han retirado de esa resistencia, la defensa de los principios del estado de derecho y de la derrota policial del terrorismo pasa a ser un discurso mucho más débil y aislado socialmente.
De hecho, creo que la indecisión que existe en estos momentos en la opinión pública, en torno al proceso de negociación y las posiciones del Gobierno, se debe en buena medida a la ausencia de una parte importante de la referencia intelectual. Y es posible que esa opinión pública permanezca en la indecisión si el silencio de los intelectuales de izquierdas permanece. El silencio público, quiero decir. Porque lo cierto es que la voz privada de esos intelectuales y esos movimientos sociales es profundamente crítica con el Gobierno, con su estrategia y con sus objetivos. Pero apenas ha salido de ese ámbito privado.
Por qué Zapatero paga un precio político
Si ETA está derrotada, ¿por qué el Gobierno accede a sus exigencias? Algunos responden que por pragmatismo. Incluso los propios intelectuales que lo sostienen en este proceso argumentan que es imposible acabar totalmente con ETA sin algún tipo de diálogo o cesión y que Zapatero es, simplemente, un político realista que aplica el único método que permitirá el fin definitivo del terrorismo.
Otros, más críticos con Zapatero, argumentan que este proceso de negociación está sustentado en su profundo deseo de convertirse en el líder que acabó con ETA. Esa ambición personal explicaría casi todo, el enorme riesgo o la amplísima "generosidad" dedicada a los terroristas. Se trataría, en cualquier caso, de una cuestión de pura ambición personal, la de un político frío y calculador que aborda el problema del terrorismo como un medio más para fortalecer su poder político y su carrera.
"Si Zapatero ha asumido con tanto entusiasmo la palabra paz para denominar la negociación de asesinos con víctimas, de asesinos con demócratas, es porque nunca tuvo claros los límites de esas demarcaciones o el grado de separación entre etarras y perseguidos".
Hay, sin embargo, una tercera explicación, la que me parece más útil para explicar por qué Zapatero ha cedido ante ETA cuando la debilidad del grupo terrorista y la existencia del Pacto Antiterrorista hacían más fácil que nunca la resistencia del estado. Se trata de la ideología de Zapatero y del sector del socialismo que él representa. Zapatero cede a las exigencias políticas de ETA porque forma parte de esa parte de la izquierda que nunca superó las dudas sobre la legitimidad de ETA, la legitimidad que en algunos círculos sociales e intelectuales ETA aún mantuvo con fuerza en la Transición y en menor grado arrastró durante bastantes años. Podemos resumir esto en unos términos muy sencillos con la siguiente comparación: si ETA fuera un grupo terrorista de extrema derecha, el Gobierno socialista no habría hecho las concesiones políticas que sí ha hecho a un grupo terrorista de extrema izquierda. En otras palabras, en esa izquierda española no hay repugnancia hacia la negociación con los terroristas porque esos terroristas y sus reivindicaciones corresponden en términos ideológicos a la izquierda y al nacionalismo que estuvieron con los socialistas en el antifranquismo.
Si Zapatero ha asumido con tanto entusiasmo la palabra paz para denominar la negociación de asesinos con víctimas, de asesinos con demócratas, es porque nunca tuvo claros los límites de esas demarcaciones o el grado de separación entre etarras y perseguidos. Si así hubiera sido, jamás habría utilizado la palabra paz, una palabra esencial en esta negociación porque la convierte en lo que es en la práctica, en una negociación entre dos partes de comparable legitimidad e incluso respetabilidad. Si Zapatero decía el 29 de junio que "la paz es tarea de todos", si apelaba a la equiparación de asesinos y víctimas en el proceso del fin del terrorismo, es porque siempre aceptó que hay algo de verdad en el discurso etarra de la existencia de un conflicto en el País Vasco.
"Si Zapatero decía el 29 de junio que ´la paz es tarea de todos´, si apelaba a la equiparación de asesinos y víctimas en el proceso del fin del terrorismo, es porque siempre aceptó que hay algo de verdad en el discurso etarra de la existencia de un conflicto en el País Vasco".
Uno de los mayores sostenedores ideológicos de Zapatero, el politólogo Ignacio Sánchez Cuenca escribía recientemente en las páginas de El País que si queremos que ETA no vuelva a matar debemos conseguir integrar a su base social en el sistema democrático. Es ya muy vieja esta apelación a la integración del brazo político de ETA y de sus votantes. Ha sido tradicionalmente utilizada por la izquierda para justificar el diálogo con ETA. Visten de pragmatismo lo que es simple coqueteo ideológico con una extrema izquierda de la que se sienten lejanos, pero no completamente separados. Integración, pragmatismo, generosidad, paz, son todas palabras manipuladoras que pretenden dar a esta negociación carácter de grandeza de miras, inteligencia y apertura ideológica. Pero esconden en el fondo una simple cuestión de viejos extremismos ideológicos no superados, los que aún conectan sentimentalmente a esta izquierda y a sus hijos con el antifranquismo, con sus fantasmas y con sus mitos.
Educación: Un «coladero» para el fraude
Educación: Un «coladero» para el fraude
Un «coladero» para el fraude
Asamblea de padres de alumnos no admitidos en centros concertados el pasado mes de mayo
TEXTO: M. B. FOTO: ARCHIVO
http://sevilla.abc.es/20060729/sevilla-sevilla/coladero-para-fraude_200607290626.html
SEVILLA. La normativa que regula los criterios y el procedimiento de admisión del alumno en los centros concertados (decreto autonómico 77/2004 de 24 de febrero y la Orden de la Consejería de Educación de 25 de marzo de 2004) tiene demasiados agujeros que facilitan el fraude en la presentación de solicitudes de plazas, a la vista de los resultados de la últimas inspecciones de la Consejería de Educación y Ciencia. Por el contrario, los padres que presentan alegaciones por presunto fraude en las listas tienen que superar una carrera de obstáculos que exige tiempo, dinero y mucha paciencia.
Los problemas comienzan para esos padres cuando los colegios concertados se niegan a entregar los expedientes de los solicitantes. La citada normativa no establece la obligación de los colegios concertados de entregar a los padres que recurran los expedientes para poder formular con exactitud sus alegaciones. En el momento de la recogida de expedientes y del primer período de alegaciones, los colegios realizan un procedimiento que realmente compete a la Junta y, por tanto, actúan por delegación de la Administración, razón por la que deberían entregar los expedientes a los padres que recurran, lo que evitaría que las investigaciones policiales tuvieran que demorarse hasta casi el comienzo del curso escolar.
Por otra parte, el decreto no penaliza el fraude, por lo que los padres que presuntamente mienten sobre su domicilio, renta o enfermedad crónica de su hijo no tienen nada que perder, salvo la plaza escolar que solicitan. Cuando la Junta descubre el fraude lo que hace es rebaremar al alumno, restándole los puntos que se le sumaron indebidamente (8 por domicilio familiar o laboral, 0,5 por enfermedad crónica o de 0,5 a 2 puntos por falta de ingresos). Se da el caso de familias que lograron presuntamente en años anteriores escolarizar a sus hijos con domicilios falsos y aunque se les quite los 8 puntos por residencia familiar, terminan obteniendo la plaza porque tienen, por ejemplo, 8 puntos o más por hermanos en el colegio, familia numerosa y renta.
En cuanto al domicilio, se ha demostrado que el certificado de empadronamiento no es suficiente para demostrar que realmente la familia vive en esa dirección. En este sentido, cabe destacar la facilidad con que los ayuntamientos facilitan los empadronamiento sin comprobación alguna, dándose el caso de que hay domicilios en los que están empadronados tres familias. Los titulares de colegios concertados pueden recabar de los solicitantes la documentación complementaria para justificar las situaciones y circunstancias alegadas, pero lo cierto es que pocos se «mojan». La actuación de la Policía Local para desenmascarar este fraude en los últimos años deja mucho que desear. Que se puede acabar con este fraude lo ha demostrado este año la Policía Autonómica con sus investigaciones.
En cuanto al domicilio laboral, la normativa no exige que los padres presenten documentación que lo demuestre, como es la nómina o un TC1 o TC2 de la empresa. Muchos padres simulan contratos laborales y lo único que entregan es un papelito firmado por el representante de una empresa que asegura que esa persona trabaja allí. No son pocos los casos de amigas que se hacen el favor de firmarse papeles diciendo que trabajan como empleadas de hogar en la casa de la otra, sin tampoco aportar ningún documento que demuestre que se está dada de alta en ese régimen especial de la Seguridad Social. Los trabajadores por cuenta propia lo tienen más fácil aún: lograr un alta censal en el municipio (modelo 036).
El apartado del decreto de escolarización referido a la «renta de la unidad familiar», que otorga entre 0,5 y 2 puntos, deja también muchas puertas abiertas al fraude. Para empezar, nada dice del patrimonio. De modo que una unidad familiar puede tener 6 millones de euros de patrimonio que si no declara ingresos un año concreto, puede obtener hasta dos puntos por falta de ingresos. Por otra parte, los asalariados difícilmente pueden cometer fraude, pero los empresarios o trabajadores por cuenta propia pueden hacer filigranas. Basta con no declarar ingresos dos años antes a la presentación de la solicitud. Lo mismo ocurre con quienes tienen empresa con pingües beneficios, pero no reparten dividendos. Algunas familias consiguen obtener puntos por renta presentando una solicitud de plaza escolar en la que sólo figura el nombre de un cónyuge, precisamente el que no tiene ingresos.
Las enfermedades crónicas han sido otro agujero. Niños repentinamente enfermos acceden a 0,5 puntos por una enfermedad crónica con solo un volante de urgencias de la Seguridad Social o un certificado médico.
C.Valenciana.- Generalitat reconoce la trayectoria del doctor Justo Aznar en la entrega de los premios Salud y Sociedad
C.Valenciana.- Generalitat reconoce la trayectoria del doctor Justo Aznar en la entrega de los premios Salud y Sociedad
VALENCIA, 17 (EUROPA PRESS)
La Generalitat, a través de la conselleria de Sanidad, reconoció hoy la trayectoria profesional del doctor Justo Aznar durante la entrega de los premios Salud y Sociedad, que "reconocen la labor profesional al servicio de la sanidad valenciana desarrollada por los profesionales y por los centros y empresas vinculadas a esta actividad", según informaron hoy fuentes del Consell.
A la entrega de los premios asistió el conseller de Sanidad, Rafael Blasco, quién destacó que estos premios significan "un reconocimiento a todos los profesionales de la sanidad que trabajan comprometidos con los ciudadanos".
Así, en el apartado a la Trayectoria Profesional, resultó premiado el doctor Justo Aznar, jefe del departamento de biopatología clínica del Hospital La Fe. Aznar recibió este premio "como reconocimiento a su gran labor profesional, cuyo trabajo representa un ejemplo de servicio y sacrificio a favor de los ciudadanos de la Comunitat Valenciana", según indicaron fuentes de la Generalitat.
Justo Aznar, doctor en Medicina con Premio Extraordinario por la Universidad de Navarra, es un "ingente investigador y uno de los profesionales que más trabajos ha publicado en la Comunitat Valenciana", indicaron.
Además, es presidente y fundador de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia y fue cofundador del Centro de Investigación del Hospital Universitario La Fe. Recibió numerosos premios como el 'Santiago Grisolía' y el 'Alberto Sols'.
El papelón de Gallardón Difícil maridaje
El papelón de Gallardón Difícil maridaje
Difícil maridaje
La Gaceta de los Negocios
Jorge Trías Sagnier
29-07-2006
Una de las cosas que encuentro más atractivas de la Iglesia católica, nuestra Iglesia, es su constante defensa del sentido común. Hoy, cuando se cuestiona el poder sobre la autoría de la vida, la existencia misma de los sexos como si éstos fueran tan accidentales como los gobiernos, o la naturaleza del matrimonio, por ejemplo, el que el Papa —se llame Juan, Pablo, Juan Pablo o Benedicto— y sus obispos, tengan que recordar con machacona insistencia cuestiones de puro sentido común, resulta chocante y, al mismo tiempo, estimulante. La Iglesia tiene hoy un papel y un lugar en el mundo que casi nadie se atreve a asumir. Gracias. El alcalde de Madrid va a oficiar una boda gay. El Arzobispado de la capital le ha recordado cuál es la doctrina de la Iglesia expuesta por Benedicto XVI en el V Encuentro Mundial de las Familias de Valencia y le ha recordado, también, que esa doctrina obliga especialmente a los políticos católicos. Ruiz-Gallardón, no sólo dice que es católico sino que se le ve por televisión comulgando en la Santa Misa. ¿Cómo va a oficiar, pues, una boda extravagante, ese esperpéntico rito a mitad de camino entre el carnaval y el teatro del absurdo, sin que se le cree un difícil problema en su conciencia?
“Queremos políticos claros”, reclamamos constantemente. ¿Merece la pena, por un puñado de votos, untar con tanta vaselina a los colectivos gay? ¿Acaso no es posible respetar la homosexualidad o, mejor dicho, la sexualidad sin más, sin caer en el ridículo? Coincido, una vez más y como siempre, con César Alonso de los Ríos: a mi, este alcalde también me desborda.
Joven que conocerá a su padre recuerda drama de "inseminados"
Joven que conocerá a su padre recuerda drama de "inseminados"
http://www.aciprensa.com/notic2002/febrero/notic1472.htm#6
WASHINGTON DC, 6 Feb. 02 (ACI).- El caso de una joven de 18 años de edad, concebida por inseminación artificial, que está a punto de conocer a su padre biológico por iniciativa propia, ha despertado en Estados Unidos el interés por el profundo drama de los llamados "bebés probeta".
Claire, cuyo apellido y residencia permanece en reserva, será la primera persona concebida por una técnica de fecundación asistida que conocerá al hombre que donó el esperma para su fertilización.
La joven, nacida en California, decidió conocer a su padre biológico para aclarar las dudas que la asaltan desde hace mucho tiempo sobre su identidad y su origen.
"Siento que tengo lazos con mi padre biológico. Siempre he sentido eso", afirmó la joven.
El caso de Claire es privilegiado pues la mayoría de personas concebidas por inseminación artificial nunca conocen a sus progenitores porque éstos fueron donantes anónimos. Según varios expertos, el drama de las personas inseminadas en un laboratorio es muy duro y son frecuentes los problemas psicológicos, de inseguridad e identidad.
Claire podrá conocer a su padre porque fue concebida después que el Banco de Esperma de California se convirtiera en 1983 en el primero en Estados Unidos en preguntar a los donantes si estarían dispuestos a ser contactados por sus hijos biológicos cuando éstos llegaran a la edad adulta.
El encuentro de Claire con su padre ocurrirá luego de que el banco de semen determine la forma en la que el donante, que también reside en California, desea ser contactado.
Cada año, nacen en Estados Unidos por medio de la inseminación artificial entre 30 mil y 75 mil niños.
Antes de la década de 1970, cuando surgieron los bancos de esperma, el semen para los experimentos era donado por médicos o estudiantes de medicina momentos antes de la inseminación artificial, y las parejas que se sometían al procedimiento recibían la recomendación de mantenerlo en secreto.
"Yo sospechaba que mi padre no era mi padre", afirmó Bill Cordray, un arquitecto de 56 años de Salt Lake City, quien conoció su origen a los 37 años.
"Me preocupaba la idea de que mi madre hubiera tenido una aventura", indicó Cordray, quien ha determinado que su padre es uno de los 30 estudiantes de medicina que se graduaron de la Universidad de Utah en 1945. El arquitecto se animó a escribirles pero tal vez nunca conozca a su progenitor.
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Drama latente Se agudiza polémica sobre "Hijos-Probeta"
Drama latente Se agudiza polémica sobre "Hijos-Probeta"
http://www.aciprensa.com/vida/probeta.htm
| Desde el nacimiento de la primera bebé probeta en Inglaterra en 1978, experimentos similares a través de técnicas cada vez más avanzadas en todo el mundo resultaron en otros 29 mil niños concebidos de manera artificial, como parte una "industria" que comienza a ser cada vez más cuestionada por sus protagonistas. |
La primera. Louise Brown es la primera bebé probeta del mundo y nació como resultado de los experimentos del profesor Robert Edwards y el doctor Patrick Steptoe, los pioneros británicos en la técnica de unir un espermatozoide y un óvulo para obtener un cigoto en el laboratorio e implantarlo en un útero femenino. La técnica, algunos años después, dejaría de emplearse sólo para "ayudar a parejas estériles" para convertirse en un lucrativo negocio cada vez más perfeccionado científicamente.
¿Avances? Mientras en la concepción natural varios cientos de millones de espermatozoides tratan de ingresar a un óvulo y finalmente sólo uno –el más apto- puede fecundarlo, técnicas como la microinyección de esperma dan a los especialistas la facultad de seleccionar qué espermatozoide determinará los rasgos del bebé. El desarrollo de esta técnica, que desde 1992 permite la fecundación en un microscopio a través de la inyección directa de un espermatozoide a un óvulo, ha hecho que hoy sea muy fácil obtener embriones con características específicas aunque muchas vidas se pierdan en el camino.
Si bien al comienzo los óvulos fecundados eran colocados rápidamente en el útero femenino, la criotecnología ha desarrollado métodos para mantener vivos los embriones congelándolos hasta que alguna pareja decida continuar con su ciclo de vida. Sin embargo, no todo es tan simple, pues muchas veces los embriones no son reclamados por sus "dueños" y éstos deben ser "desechados", es decir muertos.
Un drama. A sus veinte años, Louise se siente "orgullosa" de tener la distinción de ser la primera bebé lograda por inseminación artificial y afirma que desde los cuatro años -cuando se enteró que era una hija probeta- se siente contenta de que sus padres hayan recurrido a este método para engendrarla y que hayan repetido la técnica con su hermana menor, Natalie, ahora de 16 años. Sin embargo, el caso de Louise no se repite con frecuencia entre los hijos probeta, que suelen enfrentar un auténtico drama existencial al enterarse de su origen. Uno de éstos es el de Margaret R. Brown, una joven y brillante estudiante de biología engendrada in vitro con el aporte de un donante anónimo en Estados Unidos.
Su historia. "Tengo un sueño recurrente: me veo flotando en medio de la oscuridad mientras giro cada vez más rápido en una región sin nombre, fuera del tiempo, casi no terrenal. Me angustio y quiero poner los pies en el suelo. Pero no hay nada sobre lo que plantar los pies. Esta es mi pesadilla: soy una persona engendrada por inseminación artificial con esperma de donante y nunca conoceré la mitad de mi identidad". Este es el testimonio con el que Margaret conmovió al mundo algunos años atrás.
El golpe. Tras conocer el modo en que la concibieron, Margaret decidió denunciar el trauma de ser hija probeta. "Siento rabia y confusión y se me plantean miles de preguntas: ¿De quién son los ojos que tengo? ¿Quién puso en la cabeza de mi familia la idea de que mis raíces biológicas no importaban? No se puede negar a nadie el derecho de conocer sus orígenes biológicos".
La fecundación. Es muy probable que el proceso de fecundación de Margaret haya empezado igual que los otros, con la selección del donante de esperma, que debe cumplir con las usuales características requeridas por los virtuales clientes, es decir el color de ojos, piel o cabello.
Según Margaret afirmó, de acuerdo a sus propias investigaciones, "a menudo se hacen varias pruebas con un donante distinto cada vez, hecho que hace prácticamente imposible determinar quién es exactamente el padre biológico, más aún cuando después de la donación se eliminan los registros". Al mismo tiempo, se obtienen varios óvulos de la madre y entonces se realiza la fecundación artificial. "Generalmente se realizan varias inseminaciones como si fuera una especie de lotería de fecundación para obtener mejores resultados", explica Margaret.
Bebé olvidado. Según Margaret, el problema radica en que "la inseminación artificial responde al interés de la intimidad de los padres y del médico, en vez de al interés del niño… Pero un hijo no es una mercancía ni una propiedad, es una persona que tiene sus propios derechos".
No cuenta. Para Jacques Testart, el primer investigador francés en practicar una inseminación artificial, este argumento nunca preocupó a los impulsores y empresarios de la fecundación in vitro, que han sabido explotar el deseo de hijos en matrimonios estériles o mujeres solas para asegurar sus propios intereses. Desde hace varios años Testart se opone rotundamente a estas prácticas "porque no respetan las normas morales y llevan a tratar al ser humano como una mercancía y no como una persona", algo que tristemente se comprueba día a día a una escala cada vez mayor.
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