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Política

La amnesia de las actrices del “No a la guerra” con las víctimas de ETA

La amnesia de las actrices del “No a la guerra” con las víctimas de ETA

Permalink 24.05.06 @ 18:51:13. Archivado en Personajes, Miscelánea

http://blogs.periodistadigital.com/periodismo.php/2006/05/24/la_amnesia_de_las_actrices_del_no_a_la_g

Miguel Pato (Periodista Digital)-. Una treintena de actrices se han concentrado este miércoles en la madrileña plaza de Neptuno donde realizaron la primera 'acción' de la campaña 'Rosas blancas para la paz' a favor del diálogo con ETA.

Sin embargo la pregunta está en el aire, ¿se acordarán de las victimas de la banda terrorista?, ¿se dejarán apoyar por la AVT? Su acción es loable cuanto menos en los tiempos de incertidumbre que corren pero ya se sabe, lo cortes no quita lo valiente.

Muchas de aquellas mujeres ya protagonizaron antaño otras campañas civiles como la célebre “No a la guerra”. Así, Ana Belén, Pilar Bardem, Charo López, Blanca Portillo o Arianda Gil son algunas de las caras más conocidas de este movimiento que hoy han repartido en la capital sus rosas blancas a los ciudadanos que por allí se acercaron.

Sin embargo, el terrorismo es un terreno pantanoso que en nuestro país hemos caído en el error de politizar. Así, las artitas del “no a la guerra” pueden equivocarse y no acercarse a asociaciones mucho más cercanas a esta tragedia.

Y es que da la impresión de que la Secretaría de la Mujer de la Unión de actores se olvida de las víctimas y mira para otro lado al ignorar las acciones y reivindicaciones que desde la Asociación de Vícimas están haciendo día a día.

En el Congreso

La organización de la campaña 'Rosas Blancas para la Paz' tiene previsto realizar una 'acción' todos los días 24 de cada mes para conmemorar el día en ETA declaró el alto el fuego permanente (24 de marzo). Mantendrán esta iniciativa hasta que se firme definitivamente la paz.

Pero el día de estreno, a la concentración de este mediodía se suma un acto en el Congreso de los Diputados. Allí ofrecerán una rosa blanca a cada parlamentario con el fin de recordarles que

Han de trabajar para que el proceso de paz llegue hasta el final.

Politizadas

La espada de Damocles que pende sobre el éxito de esta conquista que será civil, pende sobre las conciencias de muchos que reducen el tema a una insultante guerra política.

La prueba de ello la dio la veterana actriz Asunción Balaguer, viuda de Francisco Rabal, que consideró que

Las cosas se tienen que acabar hablando, nunca peleando. No me parece correcta la postura del PP porque cuando una cuestión es buena para todos, hay que unirse.

Las ideas son loables y la esperanza es de todos, pero en el debate cívico de esta envergadura debería de estar por encima de las facciones políticas. Balaguer se preguntó

Si las personas que critican esta propuesta quieren que haya más víctimas y más personas sufriendo, en alusión a las cuatro personas que, desde la acera de enfrente, criticaban con pancartas la propuesta de estas mujeres y expresaban su rechazo a negociar con la banda terrorista.

Ese el problema español con el terrorista. Luchamos entre nosotros. Y ya lo dijo Julio César: “Divide y vencerás”. En eso estamos ahora, divididos frente a un mal que afecta a todos.

Estatuto de Andalucía

Estatuto de Andalucía

A quiénes han consultado si queríamos los andaluces un estatuto?, a mi no, ni a ningún ciudadano, es un proyecto redactado por políticos, a espaldas del pueblo andaluz. Decíamos que estábamos en democracia, creo que nó. Inexorablemente acabará perjudicando a las regiones más pobres y vulnera la dignidad de la persona en diversos aspectos. Se establece la enseñanza pública como laica, en un Estado aconfesional. Abre la puerta a la eutanasia, con la inclusión del término “muerte digna”, equipara en derechos al matrimonio y a otras uniones de hecho y a modelos incompatibles con la naturaleza del matrimonio y la familia y los derechos del menor a tener un padre y una madre.

Ya es hora de que los políticos dejen de legislar a espaldas de los ciudadanos. Es la hora de que demuestren que son representantes y no sustitutos de la voluntad popular. Es la hora de que entiendan que les hemos elegido para solventar cuestiones, no para crear nuevos problemas inexistentes.

Elena Baeza

El voto cristiano en el referendum

El voto cristiano en el referendum 

Los cristianos en Cataluña tendrán que poner próximamente, en el peso de la balanza de su conciencia rectamente formada, las razones a favor y en contra de la aprobación del Estatuto de Cataluña en referéndum.

 

Hay que tener en cuenta que los representantes cristinos, obispos o pastores de otras confesiones, cuando realizan un juicio moral sobre una actuación política que afecta al bien común de la sociedad, no lo hacen con una finalidad electoral o por intromisión ilegítima, sino buscando el mayor bien de todos y para todos, de ahí la importancia y la imparcialidad de las posibles recomendaciones que puedan hacer, de hecho los obispos católicos ya las han hecho.

 

Y es que no hay duda que de las graves objeciones que el capítulo primero del Estatuto, referido a los derechos y deberes de los ciudadanos, así como a su desarrollo legislativo posterior, plantean a los cristianos comprometidos con el derecho a la vida. Un Estatuto que abra las puertas a una legislación que atente contra la vida del ser humano no nacido o que sea permisivo con la eutanasia es un Estatuto con graves deficiencias para un sano futuro de la sociedad y de los ciudadanos en Cataluña. El no haber alcanzado la unanimidad requerida para este tipo de proyectos y la serie larga de graves reparos morales hacen que una parte importante de los ciudadanos de Cataluña no nos sentimos reconocidos en este texto, y por tanto, actuemos en consecuencia. Una consecuencia que deberá ser, al mismo tiempo, un examen de conciencia para los políticos, algunos, al menos de palabra, también claramente comprometidos.

 Jesús Domingo Martínez

Negociar con ETA: El error Zapatero

Negociar con ETA: El error Zapatero

www.abc.es

Por MIKEL BUESA. Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Por si el discurso no hubiese sido suficiente, vinieron después los hechos. Apenas transcurrida una semana desde la advertencia de que el «alto el fuego» era reversible en función del progreso de ETA en cuanto a sus pretensiones políticas, el terrorismo callejero volvió a hacer acto de presencia para recordarle al presidente del Gobierno que «lo que toca ahora son los hechos». Y éste no ha necesitado sesudos informes de verificación de una realidad inexistente —la de un terrorismo desaparecido— para dar la respuesta esperada: dentro de pocas semanas, en el mes de junio, empezará su diálogo con la banda terrorista con objeto de impulsar un «proceso de paz» cuyo contenido y límites nos son completamente desconocidos, lo que no obsta para que —considerando los pronunciamientos políticos previos de los dirigentes socialistas— podamos presumir que pueden llegar muy lejos, tanto en el terreno de la definición institucional del País Vasco, como en el de la articulación de su gobernabilidad a través de un acuerdo entre socialistas y terroristas revestidos todos ellos con el ropaje de respetables demócratas. Se ha confirmado así el error Zapatero. Un error que emerge de la traición a los principios que, desde hace muchos años, habían inspirado el combate contra el terrorismo, y a la memoria de los que dejaron su vida en ello. Un error que desoye la voz inspirada de la mayoría de los españoles cuando, escépticos ante los anuncios de ETA, exigen que ésta sea derrotada y que no se le concedan ni privilegios políticos ni perdones injustificados. Un error que, fruto de la aritmética del trapicheo del poder, acepta la hipótesis ingenua de que el «alto el fuego» no tiene otra significación que la del abandono de la violencia por parte de una ETA cuyos dirigentes habrían llegado al convencimiento de que con ella no van a ninguna parte y sólo buscan una salida honrosa que les justifique. Un error que, en definitiva, ha acabado reconociendo en ETA un interlocutor político potencialmente legitimable cuyas pretensiones, en alguna medida no precisada, será necesario atender. Pero no era ésta la única interpretación posible. Así, desde mi punto de vista considero más plausible la hipótesis de que el «alto el fuego» constituye una retirada temporal cuyo objetivo es restablecer la capacidad combativa de ETA para darle la posibilidad de prolongar su conflicto. Ello, por tres razones. La primera, porque los repliegues estratégicos forman parte del sustrato doctrinal de la conducción de la «lucha armada» por parte de ETA, de acuerdo con un principio general de conservación de su capacidad de acción.  La segunda, porque todas las manifestaciones de esta organización y de su brazo político, en los dos últimos meses, apuntan en esa dirección y no dejan ver ni un atisbo de abandono del terrorismo.  Y la tercera, porque, aún cuando hayan disminuido en intensidad, los actos de violencia no han cesado ni en el ámbito de la intimidación callejera, ni en el de la extorsión a los empresarios, ni en el de las actividades logísticas sobre las que se asienta la capacidad para cometer atentados. Negociar con ETA en estas circunstancias, lejos de dar lugar a un proceso de efectivo abandono del terrorismo, puede acabar revitalizándolo, a la vez que debilita al Estado. A este respecto, nos encontramos ante un juego de suma cero en el que cualquier ganancia que pueda anotarse la banda terrorista, lo será a costa de una pérdida en las instituciones democráticas. El Estado de Derecho no admite la transgresión violenta de sus valores y normas; y cualquier «excepción» a su cumplimiento acabará debilitándolo. Por ello, con respecto al terrorismo tiene que haber vencedores y vencidos; y por ello también, la única aspiración democrática con respecto a ETA es derrotarla. La cuestión no es, entonces, cómo aprovechar el cese temporal de la violencia para llegar a una solución de compromiso, sino más bien cómo convertir esa situación de hecho en la capitulación de ETA. Si nos atenemos a la experiencia de los últimos años, creo que la respuesta más acertada a esa cuestión exige una profunda rectificación de la política socialista con respecto a la lucha antiterrorista. Ello requiere revitalizar del pacto que, en su momento, el PSOE suscribió con el PP con el objetivo marcado en la derrota del terrorismo, lo que, a su vez, implicaría la difícil tarea de restaurar las relaciones de confianza entre ambos partidos para poder concertar entre ellos las medidas que hayan de tomarse. Restablecer este «acuerdo por las libertades» supone también recobrar las deterioradas relaciones entre el Gobierno y los agentes sociales que han contribuido a desacreditar las pretensiones de ETA y a consolidar el rechazo social al terrorismo, como son las asociaciones y fundaciones de víctimas del terrorismo y a las organizaciones cívicas. En un marco así, se pueden definir con rigor las condiciones requeridas para la verificación del «alto el fuego» que, en su momento, anunció el Gobierno, de manera que pueda acreditarse que ETA ha abandonado todo tipo de violencia y todo tipo de operaciones logísticas orientadas a su fortalecimiento. Además, debe exigirse a esta organización una declaración formal de abandono incondicional del terrorismo, antes de emprender cualquier tipo de conversación conducente a cerrar definitivamente su ciclo de violencia.  En tanto llega ese momento, la política gubernamental debería dar por cerrada toda permisividad con respecto a la actuación política de ETA a través de Batasuna. Ello implica un esfuerzo en el empleo de los medios policiales y judiciales para hacer efectiva la ilegalización de este partido y, por lo tanto, para impedir que, como ha señalado con total precisión Arnaldo Otegi, «se reitere en el delito». Además, la situación de Batasuna y la eventual posibilidad de su concurrencia a los procesos electorales, de ninguna manera puede ser el primer elemento a abordar por el Gobierno. Más específicamente, a la vista de la experiencia pasada, en la que Batasuna, gracias a su participación institucional, se convirtió en un pilar central de la financiación de las actividades terroristas y de la proyección política de ETA, sería un error avanzar en su legalización antes de que, de forma definitiva, ésta se haya disuelto.  Si a la postre se inician conversaciones con ETA, el Gobierno deberá ajustarse a unos márgenes muy estrechos en la negociación. Ésta, para ser aceptable, en ningún caso podrá extenderse sobre un eventual cambio del marco institucional delimitado por la Constitución y, por tanto, de la organización política del País Vasco. Y, a su vez, habrá de tener muy presentes las aspiraciones de justicia de las víctimas del terrorismo, por lo que no cabe la aplicación de medidas de gracia a los etarras que cuenten con responsabilidades penales. Sólo en estas condiciones, el final del terrorismo acabará fortaleciendo a la sociedad española. Pero si Zapatero persiste en su error, entonces es posible que el proceso se salde con un deterioro de la democracia cuyas consecuencias son, hoy por hoy, imprevisibles. 

COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA El Foro Ermua lamenta la indignidad del Gobierno y llama a la movilización de los españoles

COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA El Foro Ermua lamenta la indignidad del Gobierno y llama a la movilización de los españoles

 

Bilbao. 23 de mayo de 2006.  La intervención del Presidente del Gobierno en un mitin del PSE el domingo pasado en Baracaldo (Vizcaya) significa que asume como propio el planteamiento del  “proceso de paz” que ETA hizo público el 14 de noviembre de 2004 en el velódromo de Anoeta, a través de la ilegalizada Batasuna.  

 

Ante el anuncio, realizado por el Presidente del Gobierno, de la apertura del diálogo con ETA, desde el FORO ERMUA queremos comunicar nuestra más firme oposición a que se abra ningún tipo de conversación o negociación mientras ETA no abandone de manera expresa, definitiva, incondicional e irreversible todo tipo de terrorismo, coacción o reivindicación chantajista.

 

A pesar de la reiterada oposición del movimiento cívico y de las víctimas del terrorismo, el Gobierno y el Partido Socialista se obstinaron en negociar con ETA, pero comprometiéndose públicamente a no iniciar el diálogo mientras el fin de la violencia no fuera definitivo. Por tanto, no estamos sólo ante una decisión equivocada, irresponsable y claudicante, sino ante un incumplimiento radical de los compromisos adquiridos. Consideramos como indigno e inmoral, proceder a anunciar el comienzo de las conversaciones con los terroristas, sin gesto alguno de rendición, desarme o perdón, pocas horas después de los últimos ataques de kale borroka, cuatro días después de que el propio Ministro de Interior informara de que el Gobierno no tiene la convicción de que ETA haya decidido abandonar la violencia y siete días después de que ETA manifestara públicamente que el “alto el fuego” no sólo no es irreversible, sino que reanudarán los atentados si no se accede a sus pretensiones políticas de siempre.

 

El Presidente del Gobierno defrauda la confianza manifestada por las asociaciones cívicas y de víctimas del terrorismo al declararse el “alto el fuego” de ETA para intentar su disolución y desarme y pone en peligro lo que tanto ha costado avanzar en la lucha contra el terror. En esta situación, el Foro Ermua llama a la movilización permanente de todo los españoles contra la indignidad de este Gobierno que desprecia e ignora el clamor de miles de ciudadanos que en dos ocasiones (en el último año) han salido a la calle para pedirle que no negocie con la banda terrorista, que ha desgarrado a miles de familias. En una cuestión tan básica y esencial son inadmisibles vergonzosas estrategias  partidistas.

 

El Foro Ermua no sólo secundará toda movilización contra el anuncio del Gobierno de negociar con ETA sino que llama a todos los partidos, asociaciones, colectivos y ciudadanos para que se movilicen y expresen su rechazo ante esta indignidad anunciada que humilla gravemente a las víctimas del terrorismo, a los desterrados, a los que nos oponemos a la ausencia de libertad propiciada por el nacionalismo totalitario y a toda la ciudadanía de este país a la que el actual Ejecutivo no merece representar. Ninguna mención cínica a las víctimas puede borrar la infamia y el desprecio que supone sentarse a negociar con asesinos que mantienen su actividad criminal, sus pretensiones delirantes de doblegar a dos naciones de la Unión Europea (España y Francia), su proyecto totalitario y su explícito ánimo de chantaje.  

 

Por todo esto, si no se produce una rectificación expresa, en el FORO ERMUA tomaremos cuantas medidas estén a nuestro alcance para oponernos a esta  decisión del Gobierno, que tanto lamentamos, que supone el incumplimiento flagrante de los compromisos adquiridos, la ruptura de la unidad en la gestión del “alto el fuego” y que podrá tener graves consecuencias para el futuro de la lucha antiterrorista, de la democracia y de la libertad en Euskadi y en el resto de España.

 

 

Para más información:

Mikel Buesa 650 974 204

Inma Castilla de Cortázar 686 652 710

Iñaki Ezkerra 657 700 792                                                  

 

 

Algunas declaraciones y compromisos de miembros del Gobierno y del Partido Socialista:

 

"Si los terroristas anuncian un cese definitivo de la violencia, el presidente del Gobierno acudirá a la Cámara para informar y explicar la hoja de ruta y un posible plan se abriría para la paz"; (Mª Teresa Fdz. de la Vega. 17/02/2006; http://www.diariodirecto.com/hem/20060217// DESARROLLOS/3-17022006-gobierno-no-dialogo-eta-violencia.html)

 

“Las fuentes gubernamentales señalaron que el Gobierno no va a precipitarse y se va a tomar el proceso con «calma» hasta constatar «con total seguridad» que el alto el fuego «va en serio». Esa comparecencia, apuntó, «se puede producir en cualquier momento», es posible que se anuncie esta semana o que lo haga el propio presidente del Gobierno el próximo domingo en un mitin del PSE en Bilbao. Antes de que se haga pública la fecha, el jefe del Ejecutivo pactará con el líder de la oposición «qué diálogo» hay que tener con ETA y «cuándo y dónde» se tiene que mantener.” (http://servicios.diariovasco.com/pg060515/prensa/noticias/Politica/200605/15/ DVA-POL-019.html)

 

“EFE, Madrid/Bruselas

El secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, dijo ayer que el Gobierno será "coherente" con la resolución aprobada en el Parlamento, lo que obliga a que haya "signos inequívocos" de "ausencia definitiva y permanente de violencia" por parte de ETA para iniciar un posible diálogo.” (http://83.175.206.50/2006-03-24/actualidad/actualidad0.htm)

 

“La respuesta de los demócratas a cualquier llamamiento al diálogo de las organizaciones terroristas, de la organización terrorista ETA es abandonar las armas. Esto es lo que se reafirma en la propuesta de resolución. Se han hecho interpretaciones absolutamente simplificadoras e intolerables de la posición del Partido Socialista. ¿Qué es eso de que el Partido Socialista propone el diálogo con ETA? ¿Qué disparate es ese? (Aplausos.) Lo que se hace es decir a ETA lo que siempre le hemos dicho: sólo habrá diálogo si deja de matar, si abandona definitivamente la violencia. Eso es lo que se dice en esta propuesta de resolución y nada más que eso.” (López Garrido; Diario de Sesiones del Parlamento; 17 de junio de 2005. Pág. 4517.)

 

“El método es la unidad de los demócratas, imprescindible, esencial. En estos momentos es el objetivo en el que más me voy a empeñar en esta primera fase. Hay tres puntos básicos. Primero, comprobar que estamos ante el fin de la violencia, de cualquier tipo de violencia...” (José Luis Rodríguez Zapatero; Entrevista en El País, 26 de marzo de 2006).

 

EL VALOR PERSONAL DEL POLÍTICO. Por Evaristo de Vicente

EL VALOR PERSONAL DEL POLÍTICO. Por Evaristo de Vicente

http://www.profesionalesetica.com/avizor/index.php?aid=1#815

15-05-2006
 
Por tanto pienso que además de que la UE “rescate su identidad en torno a sus valores fundacionales”, que ciertamente hace falta, es quizá más necesario que, en las sedes donde se votan las leyes de turno, los partidos con raigambre y electorado cristiano, se comporten, en el momento de estar en el Parlamento Europeo y en los parlamentos de los distintos países, de modo coherente con su fe.

 


 
 
“La UE debe afrontar una afirmación de su identidad en torno a sus principios y valores fundacionales así como a su herencia cultural; el relativismo y la ambigüedad en torno a la libertad y a los principios del Estado de Derecho ahondan incertidumbres, cuando lo que precisa la UE son certezas”. Son éstas afirmaciones que ha hecho un partido político concreto –el Partido Popular— en su Convención Nacional; pero al margen de quien haya puesto sobre el tapete el “relativismo y la ambigüedad” de la Unión Europea, en sí mismo es un requerimiento que están clamando explícita o implícitamente los ciudadanos europeos.

Hay que reconocer que a raíz del fracaso de las consultas populares sobre la Constitución Europea en Francia y en Holanda, ya nadie duda de que, en gran medida, se debió a la falta de “objetivos fundamentales” en su formulación. Principios rectores y fundamentales que faltan incluso –para que quede clara nuestra imparcialidad— en el propio partido que hace ahora esta propuesta; pues todavía revolotean en la sala de la UE las papeletas que aprobaban la resolución el pasado 18 de enero con los votos también de muchos de los populares europeos, declarando «homofóbicos» a los países que dificultaran la propagación de la homosexualidad en Europa (por supuesto que esta resolución contaba con todos los votos a favor del Partido Socialista Europeo, de los Verdes, y Comunistas).

Esto por citar un ejemplo europeo, y por referirme ahora a uno doméstico de esa falta de principios en la política o peor, de la falta de coherencia dentro de los partidos, recordaré lo acontecido el 13 de febrero en Cataluña, es decir, el lamentable espectáculo ofrecido por el partido teóricamente con “valores fundacionales” cristianos en su seno –el CIU de Mas y Duran— y que sin embargo no se opusieron al Título I del Estatut Catalán donde se está dando vía libre a aborto, eutanasia e impedimento de una asignatura de la religión en la pública. Por supuesto, los partidos catalanes PSC y el PSOE, IU-ÍC y ERC, partidos claramente laicistas, han votado “coherentemente” a favor de estos “principios” que van contra la dignidad de la persona y contra la libertad.

Por tanto pienso que además de que la UE “rescate su identidad en torno a sus valores fundacionales”, que ciertamente hace falta, es quizá más necesario que, en las sedes donde se votan las leyes de turno, los partidos con raigambre y electorado cristiano, se comporten, en el momento de estar en el Parlamento Europeo y en los parlamentos de los distintos países, de modo coherente con su fe. De qué valdría que en los preámbulos de la Constitución Europea –que tan vehementemente se discutió— se diga en letras mayúsculas y esculpidas en oro, que la Constitución Europea hunde sus raíces en los principios cristianos, si después, los representantes en la eurocámara, o en los parlamentos de las distintas naciones, actúan como si no fueran hijos de esos principios; y, desde luego con actuaciones incoherentes con sus creencias y el contenido de la papeleta a la hora de ir a votar. O dicho de otro modo, no responden con coherencia a sus votantes, que los eligieron pensando que actuarían con principios cristianos después de ser elegidos.

Donde sí hay una coherencia y exquisita unión es en los partidos socialistas –basta mirar al español— donde avanzan con “unidad de criterio” y no se apartan ni un ápice de sus principios: no a la religión en las aulas, o más ampliamente, erradicación de Dios de la sociedad, la aberración del “matrimonio” homosexual, el avance en el aborto con proyectos o intentos de llegar a conseguirlo “libre y gratuito”, etc.

Sí, “rescatar en la Unión Europea los valores fundacionales”, pero acto seguido, coherencia con esos principios que cada político tiene en sí mismo y que para eso fueron elegidos por sus ciudadanos. Por eso es más urgente y es lo primero, que el político sea coherente con los “valores” que dijo que iba a defender si era votado y no hacerse traición a sí mismo ni a sus votantes. De lo contrario podríamos estar en una cadena sin fin de “más de lo mismo”. No han de cambiar tanto las estructuras como el valor personal de los políticos.


 
FUENTE : Análisis Digital. 07/03/06
 

Zp y su estrategia revolucionaria.

Zp y su estrategia revolucionaria.


Vuelve a asombrarme Zarzalejos en su editorial del ABC del 21/05/2006 titulado “Sobre la liquidación de la derecha”, en el que hace un análisis genial sobre la estrategia de Zp para aislar al Pp.

Si solo fuera su objetivo aislar al Partido Popular, estaría mal pero se podría entender el principio de “al enemigo ni agua”, si bien ese principio en democracia es muy peligroso. En primer lugar porque todos, de un partido u otro, tienen objetivos comunes, que deberían ser el bien de España, un bien económico, social y cultural. Serían a lo más competidores para llevar el barco común a buen término. En segundo lugar porque el “talante” de Zp queda definitivamente en entredicho al negar el diálogo sistemático con la primera fuerza de la oposición, que –al tiempo- representa a casi la mitad de los españoles.

Pero es que Zp no piensa así, en mi opinión su pensamiento es más “progresista”. Él se ha marcado un objetivo revolucionario. Cambiar la sociedad y llevarla él como iluminado mentor a un puerto “nuevo” en la Historia y ahí le molesta como mota en el ojo, cualquier planteamiento diferente. Es un alma de dictador, un “padre de la patria menor de edad” que debe entregarse a sus manos con una confianza ciega e indiscutible.

Para ello utiliza el poder democrático y pacífico, para alterar las bases que permitieron su elección. Legitimado en un sistema que tiene una norma básica constitucional, elimina y ningunea tanto la norma como el espíritu que la impregnaba: la coherencia nacional, el consenso básico de todos los españoles, la unidad y la igualdad de oportunidades en nuestra patria, la solidaridad de los territorios que la componen y la libertad en aspectos básicos como la educación y la práctica religiosa.

Su instrumento, la mayoría parlamentaria conseguida con el apoyo de las fuerzas minoritarias y centrífugas de nuestra geografía nacional. Su arma arrojadiza: la incitación continua a la crispación, la rememoración falsa y sectaria de una historia deplorable de desencuentros como fue la II República española, la descalificación de los moderados acusándoles de algo más propio de su nuevo nacional-socialismo basado en la distinción, la exclusión, el sentimiento de agravio y la insolidaridad más furibunda.

Con este panorama, con la descalificación sistemática, mentirosa y engañosa de los que él califica como extrema derecha, donde se incluyen los de derechas, los liberales, los de posiciones de centro y, también, algunos de la izquierda escandalizados por sus desatinos, presenta el referéndum de Cataluña como arma arrojadiza contra una fuerza política. Con su “Tu no lo utilizará el partido popular contra Cataluña” fomenta y justifica, como dice Rajoy, que descontrolados se lancen a la calle a incendiar sedes del Partido Popular.

Y es que el Partido Socialista perdió la decencia cuando con la utilización masiva de “SMS” arremetió contra las sedes populares en las elecciones que le dieron la victoria. Fue un experimento "rubalcabesco" que movilizó los sentimientos violentos hasta extremos que no se habían visto en la democracia, anunciando el talante que venía con los nuevos gobernantes.

Descalificación del contrario y condena del inocente ante la opinión pública, sin juicio y sin garantías. Movilización criminal de una campaña que nace ya totalitaria por los eslóganes socialistas y un futuro anunciado de más y más cerrojazos a la libertad de expresión a través de la coacción, el miedo y, si vence el Estatuto, con el nuevo Tribunal de la Represión de Prensa.

Progresistas en la niebla

Progresistas en la niebla
EL progresismo ibérico es como los yogures, se vende en 'pack' indivisible. No es fácil conciliar el velo islámico con el feminismo; la gorra belicista de Guevara, con el pacifismo; el puro de Fidel, con la fresa y el chocolate; ni el nacionalismo, con la igualdad. Pero, qué más da, ¿acaso hablamos de coherencia? No, hablamos de ideología. El progresismo se apoya sobre la idea de que alguien conoce el curso futuro de la historia, alguien sabe cuál es la dirección inexorable del progreso, y a los de-más nos toca seguirle. Ese alguien puede ser desde un partido político hasta un intelectual de moda o un cantante 'démodé'. Pero no es así, no podemos predecir el futuro de la historia, no sabemos hacia dónde va la humanidad. En palabras de Karl Popper, el futuro está abierto, y lo que resulte dependerá principalmente de nuestra libertad individual. Luego la ideología progresista carece de base. A falta de una base sólida, el progresismo se ha convertido en un haz de ideas, muchas veces contradictorias entre sí, ligadas tan solo por factores circunstanciales, por la demagogia o el oportunismo. Solo así se puede entender que el progresista hispánico medio simpatice hoy con ideas que hasta hace dos días consideraba retrógradas, como el nacionalismo, el islamismo o el indigenismo. De este modo sobrevenido y arbitrario, se viene a sumar al 'pack' progre también la defensa de los supuestos derechos de los grandes simios. Personas que confunden a un chimpancé con un bonobo; a Dian Fossey, con Sigourney Weaver; a Jane Goodall, con un personaje de Los Simpson, han captado no obstante que hoy la cosa va de gorilas, que ahora toca salvar al gran simio. Ahora, que ya no hay derrames de crudo en el océano, que ya no existen guerras sobre la faz de la tierra, nos queda la causa del orangután.

Por si alguien prefiere informarse antes de ponerse la pegatina, sépase que la preocupación por el sufrimiento animal procede de las tradiciones liberales y utilitaristas anglosajonas, del pensamiento de autores como Jeremy Bentham y de las investigaciones biológicas de Charles Darwin. Desde los años ochenta del siglo pasado, esta sensibilidad moral se ha ido extendiendo gracias a las intensas, e incluso a veces heroicas, investigaciones de campo llevadas a cabo por primatólogas como Fossey, autora del famoso libro 'Gorilas en la niebla', o Goodall. Gracias a ellas, hemos conseguido un nuevo y sorprendente conocimiento de la conducta animal y de los nexos sociales y afectivos que se dan en las poblaciones de grandes simios. Merced al apoyo y la difusión que dio a estas investigaciones el National Geographic, con hermosísimas y conmovedoras imágenes, se logró una repercusión pública sin precedentes. Ambas científicas trabajaron dentro de un proyecto más amplio concebido por Louis Leakey, especialista en evolución humana. Pero, con independencia de lo que pudiera enseñarnos sobre la evolución humana, la observación sistemática y continuada de los grandes simios en libertad se reveló como una fuente apasionante de conocimientos que interesan por sí mismos. Mostró, entre otras cosas, que la caracterización del animal como una especie de máquina conductista era perfectamente falsa. Muchos animales -no solo los grandes simios- tienen una imagen mental del mundo, están dotados de imaginación y de memoria, de ciertas emociones y forman parte de una tupida red de relaciones sociales y ecológicas. A diferencia de los seres humanos, los demás animales no poseen autoconciencia, pero podemos pensar que su sufrimiento y dolor se parecen mucho al nuestro, y podemos obrar en consecuencia de forma empática.

Ahora bien, una ética que busque evitar el sufrimiento animal no tiene por qué derivar en una política absurda de invención de nuevos sujetos de derecho, ni mu-cho menos en una nueva antropología que pase ahora a olvidar las tan evidentes diferencias entre los humanos y los demás animales. Tras igualar a los humanos con los otros animales, corremos el riesgo de acabar tratando a los humanos como ni siquiera los otros animales deberían ser tratados. De hecho, el principal ideólogo del Proyecto Gran Simio, Peter Singer, se muestra tolerante con el infanticidio. Quien no haya leído los textos de Singer es posible que dude de que un moralista reputado pueda combinar la sensibilidad más exquisita ante el sufrimiento animal y la más irresponsable de las cegueras ante el valor de la vida humana, especialmente de la vida de los más débiles. Pero así es. Sus textos son perfectamente explícitos. En su libro Ética Práctica podemos leer: «La vida de un recién nacido tiene menos valor que la de un cerdo, un perro o un chimpancé [ ] Las razones para no matar personas no son válidas para los recién nacidos». Y propone directamente negar el pleno derecho jurídico a la vida a los bebés menores de un mes por el momento. Antes de colocarse la pegatina, calculen ustedes el riesgo al que nos abocan. ¿Sería mucho pedir?

Basta con el sentido común para saber que si es posible evitar el sufrimiento animal, hay que evitarlo. En esa línea apuntan tantas medidas que desde hace tiempo se vienen tomando para la correcta regulación de la cría, el transporte y el sacrificio de animales.

Pero, convertir estas observaciones de puro sentido común en un estandarte partidista, en un disparate jurídico, en la disculpa para la imposición de una nueva antropología oficial, eso solo puede responder a los intereses oportunistas de un gobierno como el nuestro empeñado en la reeducación de las conciencias.